Murmuraba por lo bajo con la tapa del bolígrafo atrapada entre mis dientes mientras yo escribía en una libreta con el bajo acomodado sobre mi regazo.
—Memories... Me-me-memories...
Estaba en una racha que no podía desaprovechar: las canciones salían libremente, letra y música al mismo tiempo, con tanta facilidad que mis manos no podían seguirle el paso a mi mente. No apartaba la vista más que para corregir algo o para hacer a un lado las hojas que ya tuviese completas, y sólo noté lo tarde que era cuando escuché la puerta principal abrirse.
— ¡Agh! Disculpa la tardanza, pero no creerás la locura que hay allá afuera. Sé que debes estar muriendo de hambre, pero no te... —Wonnie se interrumpió en su perorata al ver el suelo cubierto de hojas regadas. — ¿Y esto qué es?
—Disculpa el desorden. —le dije al quitarme la tapa de la boca. —Como puedes ver estuve un poco... Ocupada.
—Sí, eso... Bueno, se nota. —asintió alzando las cejas. — ¿Cuánto tiempo llevas escribiendo?
—Desde que te fuiste. —respondí volviendo a centrar mi atención en lo que escribía.
—Eso es mucho tiempo. —observó. Se quedó mirando todo lo que escribí y se me ocurrió algo.
—Oye, ¿quieres escuchar? —le pregunté emocionada.
— ¿Ahora? —se extrañó.
—Va a estar un poco burdo, pero me gusta mucho el resultado.
— ¿Y no deberías tocar primero con tu banda?
— ¿Vas a escucharme tocar las malditas canciones, sí o no?
— ¡Bien! —se dejó caer en un sillón con un sonoro "plof", cruzándose de brazos.
Rebusqué entre las hojas hasta encontrar la que quería y punteé.
Slow dance with you...
I just wanna slow dance with you...
I know all the other boys are tough and smooth
And I got the blues...
Toqué la canción completa sin voltear a ver su cara en ninguna ocasión, reservando esto para el final.
Wonnie bajó la vista lentamente y examinó el desastre que tenía a mis pies.
—Bueno... No sé mucho del proceso creativo y todo eso, pero... Yo siempre pensé que te tomaba tiempo escribir tus canciones y te veo aquí en medio de un montón de música que escribiste en un día.
— ¿Eso es todo lo que me vas a decir? —pregunté.
—Eso y que me ha encantado, por supuesto, al igual que la otra canción que me enseñaste el otro día. Has estado muy prolífica últimamente.
— ¿Y por qué suenas tan confundida?
—Porque una vez escuché que nadie quiere ver a un artista enamorado. Que se vuelven perezosos y dejan de escribir porque están demasiado ocupados y felices para escribir acerca del amor.
— ¡Pero qué tontería! —me reí. —Yo nunca voy a estar demasiado ocupada para hacer música.
—Tu música ha cambiado mucho con los años, pero esta me resulta muy familiar... Como si fuese el estilo con el que empezaste. —observó.
—Pensé que no escuchabas mi música.
—No era mi actividad favorita, pero lo hacía. —fruncí el ceño y se levantó para sentarse a mi lado. —No es que no me gustara, sino que me hacía pensar mucho.
— ¿En qué?
—Me imaginaba como habrían sido las cosas si te hubiese dicho lo que en realidad sentía y me seguía repitiendo que hice lo correcto.
— ¿Y por eso tenías que así conmigo? —pregunté sin pensar.
Pero para mi sorpresa ella rio apenada.
—Está bien, me lo merezco. Ni siquiera sé cómo es que me tienes tanta paciencia.
—Me gusta tu trasero. No podía dejar que se me escapara de nuevo.
— ¿Así va a ser esto? —preguntó molesta. — ¿Tú, arruinando los momentos sentimentales?
—Oye, yo lloré por ti hasta quedarme seca. Disculpa si quiero tomármelo con un poco de humor.
—No puedo borrar lo imbécil que fui en el pasado, pero puedo comenzar a compensarte de ahora en adelante.
— ¿Cómo piensas hacer eso?
—Queriéndote sin ocultarlo.
—Eres tan cursi.
— ¿Y quién escribió un montón de canciones sensibleras que hablaban de mí?
—No todas... —me sonrojé. —No todas hablaban de ti.
—No, sólo nueve de cada diez.
— ¡Vaya, vaya! Miren quién se levantó sintiéndose la última cerveza del estadio.
Si bien, me resultaba extraño ver a Wonnie portándose con tanta soltura y despreocupación, era un cambio refrescante que agradecía.
—Ahora me vas a decir que debería agradecerte que me rompieras el corazón, ¿no?
—Bueno, la primera canción que me escribiste te llevó al éxito.
—Error: mi talento me llevó al éxito.
—Vaya, vaya... Miren quién se siente "la última cerveza del estadio" ahora. —dijo haciendo comillas en el aire con los dedos.
—Siempre he querido saber... —dejé mi instrumento a un lado y me acomodé para verla mejor. — ¿Qué sentiste al escuchar I'm Just your Problem?
—La odié. —solté una risita y ella me aventó un cojín a la cara. —Le cambiaba de inmediato a la radio, o me iba de la cafetería o del lugar en el que estuviese en ese momento.
—Al parecer es mi momento para ser una perra, porque disfruté mucho tu respuesta. Me la pasaba pensando que tal vez si la escuchabas sentirías algo, aunque fuese negativo y eso querría decir que te importé.
— ¿De qué te iba a servir eso? No nos veíamos en años. No tendrías forma de saber lo que sentiría al escucharla.
—Me sirvió cuando volviste a buscarme. —le sonreí. —Te ponías de tan mal humor a mi alrededor que a veces juraba que habrías querido besarme.
—Qué tonta eres.
—Y ahora soy tu tonta. —me puse encima de ella tan repentinamente que se comenzó a reír y la besé.
ESTÁS LEYENDO
Cherry Popper | Hyewon
Ficción General[AU] Park Chaewon es la presidenta de Blockberry Creative, una importante cadena comercial de golosinas, quien hace declaraciones homófobas en estado de ebriedad. Cuando esto afecta la imagen de su compañía, ¿qué desesperada acción puede cometer ell...
