Capítulo XIV: Pequeñas luces rojas

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Tomé un trago de mi cerveza, sin saber qué decir

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Tomé un trago de mi cerveza, sin saber qué decir. Dahyun estaba tan triste, como pocas veces la había visto en la vida y me sentí mal por ella

—Bueno, si sirve de algo, pienso que la tía Momo debe estar ciega para no darse cuenta de que ninguna otra mujer en el mundo se fijaría en ti, y que por tanto es imposible que le seas infiel.

Lo último lo dije con el afán de hacerla reír un poco, pero fue preocupante que se volteara hacia mí con los ojos llorosos.

— ¡Es lo mismo que yo digo!

—Oye, no era en serio, Dahyun, no tienes que ponerte a llorar...

—No, es verdad. —se encogió de hombros, como si no encontrara otra respuesta lógica. —Yo amo a Momo, y ella a mí, o al menos eso creo, y no puede ser de otra forma.

Me pasé la mano por el cabello.

— ¿Quieres saber lo que realmente pienso?

—Adelante. —me dijo con un gesto de la mano. — ¿Qué podrías decir, que me haga sentir peor de lo que ya me siento?

Se terminó el contenido de su cerveza en unos cuantos tragos.

—Ustedes dos son tal para cual. —respondí. —No puedo imaginarlas separadas.

—No sé si eso sea bueno o malo. Suena a que nos imaginas juntas por compromiso.

—Por supuesto que no. —destapé otra botella. —Las imagino juntas porque son tan raras que no las imagino con otras personas.

—Sé que pretendes ser sarcástica, y a tu madre Chaeyoung no le gustaría eso, pero gracias. —me dijo dándome un beso en la coronilla. Regresó a su llanto. —Diosito, ¡¿por qué me castigas con este tormento?!

—Dahyun, tranquila. Eres un vieja loca, rara y gruñona, pero te quiero, y no estás sola.

Ella sollozó un poco más, pero se recompuso y yo tomaba un trago de mi segunda botella de cerveza. Normalmente me gustaban este tipo de reuniones con mi tía, pero el hecho de que ella estuviera tan triste, y que la cerveza fuese 3Racha, hacía que me supiera más amarga de lo normal.

—Oye, ¿recuerdas esa vez, cuando tenía siete años, en que me enfermé y te estornudé en la cara?

Estoy bastante segura de que mi tía expulsó parte de la cerveza por la nariz en ese momento y apenas si pudo respirar en medio de un ataque de tos y risa.

—Sí, fue algo parecido a eso. —añadí riendo al ver el desastre que hizo.

—Eres una asquerosa, Olly. —me dijo riendo. Sonreí al ver que había funcionado.

—Tú eres asquerosa, Dahyun.

Me dio una mirada de profundo cariño, y a pesar de que las canas habían reemplazado su oscuro cabello hacía mucho tiempo, para mí seguía siendo la misma, con sus pequeños anteojos, su anticuada ropa y su escuálida complexión.

Cherry Popper | HyewonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora