[AU] Park Chaewon es la presidenta de Blockberry Creative, una importante cadena comercial de golosinas, quien hace declaraciones homófobas en estado de ebriedad. Cuando esto afecta la imagen de su compañía, ¿qué desesperada acción puede cometer ell...
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Atención: Capítulo con escenas sexuales explícitas
Todas las mañanas, al cumplir mi rutina inicial diaria, me paro enfrente del vestidor con una sola idea en mente: causar una impresión. Y no es como si solo necesitara de mi físico para esto, sino que es todo el conjunto en general: mi postura, combinada con mi tono y volumen de voz, y mi vestuario. Busco proyectar seguridad y control, y eso es precisamente el mensaje que buscaba dar esta mañana al ponerme este bonito vestido azul marino.
Definitivamente, mi idea no era dar a entender algo como "este vestido es muy fácil de alzar, ideal para situaciones indecorosas", aunque eso fue lo que Hyeju entendió, o esa es la única explicación que encuentro ahora que estoy con los brazos apoyados en el escritorio, con el vestido alzado y ella a mis espaldas, acariciándome las piernas con una mano, y palpando mi humedad con la otra.
— ¿Me extrañaste? Di que sí.
—No.
Su mano me estrujaba los senos arrancándome una sensación justo entre el placer y un dolor que me erizaba la piel. Sabía que era su manera de castigarme por mi obstinación, pero no iba a darle el gusto de escuchar de mis labios la cantidad de veces que me encontré pensando en ella. Tampoco iba a decirle lo ansiosa que estuve esos días en que estuvo ausente. Ni mucho menos, iba a enterarse de las veces que saqué mi teléfono y me quedé observando su nombre en la pantalla, justo antes de desechar la idea, volverlo a guardar y esperar a que ella me llamara primero... cosa que no sucedió.
Sentí como Hyeju se pegaba aún más contra mí, y mis uñas rascaron la superficie del escritorio. Yo estaba muriendo de calor; mi rostro estaba tan encendido que podría haberme proporcionado calor suficiente en lo alto de una montaña. Pensar que estaba en esta posición, con los dedos de Hyeju dentro de mí y con la posibilidad latente de que alguien llegara y se diera cuenta de algo, me ponía así. A ella no le importaba, y lo demostraba continuando con lo que estaba haciendo, ahora besándome la parte trasera del cuello, justo en la base.
—No hagas eso. —le dije después de sentir un escalofrío.
Como era de esperarse, no me hizo caso. Continuó haciéndolo hasta que me quedó claro que no se iba a detener, y por si fuera poco, mis protestas solo eran como un combustible para ella.
Proferí un sonoro suspiro de placer cuando Hye encontró el punto que estaba buscando en mí y apreté tanto los bordes del escritorio que las manos me comenzaban a doler, y llevé una a mi pecho, poniéndola justo sobre su mano, que seguía acariciándome. A mis espaldas, ella hizo un sonido de aprobación al sentir que la estaba guiando.
¿Cuánto tiempo llevábamos así? ¿Diez minutos, quizá? Seguro no más de quince, y yo ya sentía cómo mi cuerpo se acercaba más y más al pináculo, cosa que me haría enojar conmigo misma ese mismo día al recordarlo, ¡ni siquiera en mi adolescencia perdía el control tan rápido!
¿Sería acaso que mi vida sexual no había sido tan satisfactoria? No, no era eso. Entonces, ¿era como una especie de recaída, en la que mi cuerpo se apresuraba a ahogarse en sensaciones de las que fue privado hacía tanto tiempo?