Jinsol se había retrasado buscando unos libros en la biblioteca, por lo cual me encontraba sola en la cafetería, acomodando mis cubiertos como acostumbraba hacer antes de comer. Cuando todo estaba perfectamente ordenado, escuché un chirrido frente a mí y alguien se dejó caer de golpe sonreí una de las dos sillas.
-Estoy bien, puedes ahorrarte la preocupación. -dije pretendiendo que seguía muy ocupada ordenando la mesa, aunque ya estaba impecable.
Escuché un resoplido frente a mí.
-Realmente no te conozco bien, pero...
-Exacto, no me conoces. Ni bien, ni de ninguna otra forma. -ahora estaba doblando mi servilleta de todas las formas que se me ocurrían.
Hyeju se revolvió en su asiento.
- ¿Hice algo que te ofendiera? -me preguntó. Parecía estar verdaderamente preocupada.
-Por supuesto que no. Te agradezco por sacarme de aquí ese día.
Ella estiró las manos y revolvió lo que había sobre la mesa.
- ¿Qué te sucede? -pregunté volteando al fin a verla, airada. -Eso estaba...
- ¿Qué fue lo que pasó ese día? ¿Por qué estabas calada hasta los huesos? ¡Por qué te comportabas como si...?
Pero antes de que Hye pudiera seguir acribillándose a preguntas, llegó Jin -muy a tiempo- para salvarme. Normalmente se sentaba con la gracia de la realeza, pero esta vez tomó una actitud similar a la de Hyeju y se sentó de golpe a mi lado.
-Buenas tardes, Son.
Ella pareció un poco desconcertada al ver a Jin, pero se recompuso después de un momento.
-Buenos días, Jeong. -dijo con asentimiento de cabeza.
- ¿Hay algo en particular que quieras discutir con Chaewon? -preguntó en tono solemne.
-Sí, por su puesto, justo le hablaba de...
-Tendrá que esperar. -dijo ella en tono serio. -Justo en este momento debo discutir un tema familiar sumamente importante con ella.
A continuación, me tomó del brazo y me llevó casi a rastras por la cafetería.
-Tardaste mucho. -rezongué mientras ella me guiaba fuera de la cafetería, abriéndose paso entre la ola de gente que pasaba a nuestro alrededor.
-Lo siento, estaba peleando por la última copia del libro... ¿puedes creer que solo tienen tres copias para una escuela preparatoria con un nivel tan competitivo?
-Creo que ya nos alejamos lo suficiente. -ambas miramos por encima del hombro u aminoramos la marcha.
-Tienes que explicarme por qué Son está tan rara contigo. No es mi persona favorita del mundo, pero tengo que reconocer que, hasta ahora, no ha demostrado ser una psicó...
-Está bien, sí... solo... espera. -le apreté el brazo, apremiándola. Cuando estuvimos alejadas de oídos ajenos, tomé aire y me dispuse a hablar.
Cuando terminé, Jin tenía la cara fruncida en un gesto de incredulidad.
- ¿Por qué no me llamaste? ¿Por qué no llamaste a tu casa?
- ¡Jin! -le dije esperando acallar otra lluvia de preguntas en el día. -No quería importunar a nadie, ¿sí? Son resultó estar ahí y...
-De todas las personas, ¿Son? ¿En serio?
- ¡Sí! Muy en serio, ¿de acuerdo? Me sentía...
-Dejaste que tocara algo para ti. -parecía estar a punto de jalarse el cabello.
-Está bien, Jin. Tranquilízate, hay más que debo contarte, ¿sí? Y no podré si estás histérica por nimiedades.
Jin reaccionaba como una amiga a la que le cuentas que tuviste una noche de copas y terminaste teniendo relaciones con algún extraño en el baño del club nocturno, no como una a la que le contabas que habías terminado en la casa de la chica más popular de la escuela y que había tocado dos canciones para ti con su suave y envolvente voz.
-Hey... ¡Chae!
Ambas volteamos. Era Lisa, una de mis compañeras del equipo de natación Iba acompañada por el resto del equipo, y todas iban muy sonrientes y relajadas y murmuraban entre ellas. Todas eran guapas y atléticas, por su puesto, y un par de ellas estaban enamoradísima de Hyeju. Qué milagro.
- Hey, Lisa. -le contesté.
Mickey, cuyo nombre real era Lalisa, se sacudió el liso cabello castaño y me sonrió.
-Escuchamos que tu hermano está en la ciudad.
No pude evitar sonreír. Jinsol también sonrió.
-Sí, así es.
-Nos preguntábamos... -Lisa volteó a ver a las otras chicas y ellas asintieron con emoción. -Si podríamos ir a tu cada esta tarde... ya sabes. Darle la bienvenida a eso.
Giré los ojos, pero no dejé de sonreír.
-Claro, no hay problema. Seguro le encantará. -Jimin amaba la atención, sobre todo de las mujeres. La única atención que no le interesaba, era la de nuestro padre y los miembros de la familia que estuvieran envueltos en Blockberry Creative.
- ¡Excelente! Te veremos ahí esta tarde... ¡y también veremos a Mimi!
Ellas se alejaron dando brincos de emoción. Jinsol intentó retomar nuestra conversación.
.- ¿Qué era lo otro que ibas a contarme?
- ¿Eh? Lo olvidé. Supongo que nada importante. -mentí. No era el momento apropiado. Ella, por su puesto no se creyó mi respuesta, ero sabía mejor que nadie que no debía indagar más.
Ese día a la salida, me despedí de Jinsol, quien iba a tener una comida familiar al salir de la escuela. Nos dimos un beso en la mejilla y, sonriente, me dispuse a esperar a Jeon, el chofer cuyo hijo llegaría a ser mi asistente años después. Me sentía de buen humor y los recuerdos del día anterior ya parecían algo muy lejano que hubiera vivido otra persona.
Eso fue, hasta que vi a Hyeju apoyada en un árbol que había junto a la acera. En cuanto me vio, su rostro se iluminó y se dirigió a mí. Volví a sentir ese cosquilleo raro en el cuerpo y traté de alejarme.
- ¿Vas a seguir evitándome toda la vida? -me preguntó casi al oído y me sentí enrojecer.
- ¿De qué hablar? Yo...
-No me trates como si fuera tonta, Park Chaewon. -parecía verdaderamente consternada.
-Te dije que estoy bien, no tienes nada que pre...
- ¿Quieres que me crea eso? Ayer... lo que pasó ayer...
-Ayer no pasó nada. -dije en un murmullo. Algunas personas nos empezaban a mirar con curiosidad. Muy a tiempo, Jeon llegó y aparcó frente a nosotras. -Hablamos luego.
- ¿De verdad hablaremos luego?
-Sí... en unos días. Hablaremos luego, lo prometo. -algo en su voz me hizo prometerlo.
Debí decirle que no,que nunca hablaríamos acerca del tema. Habría sido más fácil no volver adirigir la palabra en lo que me quedaba de vida, pero por su puesto, ParkChaewon era una chica curiosa que quería saber por qué se sentía rara enpresencia de la futura estrella de rock. Gran error.
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Cherry Popper | Hyewon
Художественная проза[AU] Park Chaewon es la presidenta de Blockberry Creative, una importante cadena comercial de golosinas, quien hace declaraciones homófobas en estado de ebriedad. Cuando esto afecta la imagen de su compañía, ¿qué desesperada acción puede cometer ell...
