— ¿Olly?
— ¿Mmm?
Besaba la clavícula de Chaewon sin prestar mucho caso al mundo, si es que así se le podía llamar a mi habitación, en la cual el silencio era roto tan solo por el sonido de mi boca succionando su piel con suavidad.
—Estoy cansada.
Dejé de inmediato lo que hacía y la miré con gesto de disculpa.
—Oh... lo siento.
—No, no me refiero a eso, Olly. —dijo acariciándome la barbilla con un dedo. —Me refiero a todo.
Soltó un suspiro plúmbeo al tiempo que apoyaba la cabeza sobre su mano y puse toda mi atención sobre ella, tomando la mano que tenía libre y besando las yemas de sus dedos, con lo que le arranqué una sonrisa.
A Chaewon le daba por hablar en estos momentos, justo después del frenesí sexual y era mi parte favorita, pues era intimidad en toda su expresión, el vestigio de la evolución que nuestra relación experimentó a paso insufriblemente lento, pero que lo había hecho, al fin y al cabo. Así, apoyada sobre mis antebrazos y atenta a todo lo que hacía, me dispuse a escucharla.
—No dejo de preguntarme... —se acomodó entre las sábanas, dirigiendo su vista al frente, pero sin mirar nada en particular. —Todo esto... ¿Pasó porque decidí volver a tenerte en mi vida? ¿O sólo porque no era feliz? Porque no creo haberlo sido.
—Preguntarte si eres feliz es seña de que no lo eres. Es como preguntar qué se siente tener un orgasmo... Quien pregunta eso no ha sentido uno.
Wonnie me obsequió una risa suelta y despreocupada, no de las recatadas y discretas que soltaba cuando había alguien alrededor, sino una que reservaba para los momentos en que afloraban de forma espontánea.
—Solo tú puedes incluir la palabra orgasmo en una plática reflexiva.
—Estábamos hablando de la felicidad, y los orgasmos hacen felices a las personas. —me defendí y ella arqueó una ceja en un gesto coqueto que conocía bastante bien.
— ¿Es cierto eso? Tal vez debas ayudarme en eso, entonces. —sugirió empujando mi hombro con su pie, mismo que tomé con una sonrisa y le planté un beso a la mitad de la pantorrilla. La reverencia que sentía por esta mujer era inconmensurable y hasta resultaba vergonzosa. Ella a su vez me miraba con la incredulidad propia de quien cree estar soñando, y me encantaba.
—Quisiera elegir otro momento para preguntar esto, pero... ¿Cómo va a ser esto, exactamente? ¿Tenemos sexo y ya? Porque lo he hecho antes, y todo, pero no sé si estoy muy cómoda con...
—Sólo sé que ya estoy harta de mentirle a todo mundo, Hyeju. —hizo una mueca. —Y no me refiero a "todo mundo" en realidad, sino a las personas que son mi mundo, ¿comprendes?
—Completamente.
—No quiero mentirle a mi hermano, a Jeonghan y Mingyu, a Jin... Diría que a Yeojin, pero a esa no se le escapa nada. —resopló, su cara contraída en gesto ofuscado. —Mis padres... dios, no quiero imaginarlo.
—Deja de imaginarlo. Suficiente tendrás con el drama real.
—Aun así, no quiero que parezca que sólo estoy contigo por el sexo.
—Claro, porque sufro mucho cuando lo hacemos.
—Hablo en serio. —me aventó una almohada que me despeinó aún más.
Nos observamos fijamente con tal intensidad que aquello parecía un concurso de miradas. He de admitir que esa velada lucha por el poder era una especie de placer culposo que experimentaba sólo con ella. Durante la escuela, mi carrera de modelo y de cantante, jamás traté de imponerme a nadie... hasta ahora, que trataba de no sucumbir ante esos ojos cristalinos con los que tanto fantaseé.
— ¿Por qué en once años no te diste por vencida?
Su pregunta me sacó del trance con un imperceptible respingo y respondí casi sin pensar.
—La verdad es que ni siquiera estaba consciente de que no me había dado por vencida. —confesé. —Pero verte aparecer de nuevo en mi puerta, de manera tan literal...
—Esa debe ser la idiotez más grande de mi vida, y si estoy arrepentida de algo es de la forma en que reaccioné ante ello.
—Me costó mucho hacer que dejaras de ser aquello en lo que pensaba al despertarme y al dormir... ¿Sabes que dejé de escribir música por ti?
En su rostro había sorpresa combinada con horror.
—Hyeju... No tenía idea, ¿qué...?
—Esa es una larga historia, de aquellas que no encontrarás publicada en una revista. —reí ligeramente. —Pero decidí no dejar que me arruinaras la vida, sobre todo porque tú ni siquiera sabías y dudaba que te interesara.
—Eso no es verdad, me la pasaba pensando en ti, sintiéndome culpable por ambas. Te quería más de lo que estaba dispuesta a admitir, pero tuve miedo.
—Pues es bueno escucharte decir eso al fin. —me acerqué para darle un inocente beso en los labios. —Sabía que si esta vez resultaba igual que la anterior, habría terminado aún peor, pero con todo y el mal pronóstico tenía que hacerlo.
—No sé si eso te convierte en romántica o masoquista. —fue su turno para besarme, esta vez prolongando un poco más.
—Pocas veces la vida nos brinda segundas oportunidades. —murmuré jugueteando con su cabello. —Me pregunto si cualquier otra persona en mi posición la habría aprovechado.
—Lo dudo. —dijo después de soltar un ruidito de aprobación por lo que hacía. —Pero me alegra que tú lo hicieras.
— ¿Wonnie?
— ¿Sí?
—Tengo sueño.
No me respondió; sólo se recostó y se envolvió con las sábanas, sosteniendo un extremo ante sí, invitándome. Me acomodé lo más cerca que pude de ella, inhalando profundamente al sentir su aroma, mezcla de sudor y perfume, enervándome con este.
No me importaba la naturaleza de nuestra relación en este momento. Chaewon hablando de sus sentimientos y pesares era mucho más de lo que esperaba recibir, y había sido un cambio tan colosal que me sentía tranquila, sabiendo que esto en sí constituía un hito que nos había sido difícil alcanzar. Con esto en mente, abracé a Wonnie, y me dispuse a dormir.
ESTÁS LEYENDO
Cherry Popper | Hyewon
General Fiction[AU] Park Chaewon es la presidenta de Blockberry Creative, una importante cadena comercial de golosinas, quien hace declaraciones homófobas en estado de ebriedad. Cuando esto afecta la imagen de su compañía, ¿qué desesperada acción puede cometer ell...
