Atención: Capítulo con escenas sexuales explícitas
Yo estaba convencida de que el cerebro terminaría por explotarme de manera repentina en medio del comedor. O tal vez en medio del aula de clases, quién sabe.
Esto era inaudito. Debería haber estado perdiendo el sueño pensando en mi discurso para el fin de cursos, o emocionada por estar a nada de ir a la universidad, o nerviosa por el plan de boicotear los planes que papá había hecho para Jimin. No se suponía que yo, la siempre racional Park Chaewon, estuviese pensando en cosas tan banales como el sexo, ni mucho menos quedándome despierta hasta tarde, revoloteándome en la cama y con los nervios alterados precisamente por eso.
¿Cuánto había pasado? ¿Tres días? Tres días desde el casto beso que nos dimos en su habitación. Un beso tan cándido que recordaba a una de esas tarjetas con niños dándose besos en ellas, pero que me dejó sintiendo tan ligera que creí que comenzaría a flotar de un momento a otro.
Resoplé, frustrada y me di otra vuelta en la cama. En los días posteriores, esto casi se volvería una rutina, hasta que resolví que lo mejor era quitar el velo de misterio, y experimentar si de verdad era un gran asunto o no.
Fue en una de nuestras múltiples sesiones de estudio. Reunirme con ella en la biblioteca para asesorarla era ya tan habitual en nosotras, que ya solo bastaba con decirnos una hora para vernos. Siempre, la que llegara en segundo encontraba a la primera con sus cosas desparramadas sobre la mesa que se había vuelto nuestra preferida. Creo que incluso ya sabíamos el horario de la otra y solo nos interrumpíamos cuando yo quedaba con Jinsol, o ella con sus amigos.
Jinsol.
Ella cada día se mostraba más suspicaz y yo ya no sabía ni qué decirle, principalmente porque ni siquiera yo sabía cómo decirlo. Además, no dejaba de pensar que todo eso pasaría. No tenía por qué preocupar a mi amiga con mis dudas sin sentido. Aun así, sentía un punzón de culpa cada vez que ella me miraba de manera triste, y sabía que ella no iba a presionarme, porque esperaba que fuese yo quien tuviera la iniciativa de abrirse. Eso me hacía sentir peor.
De la nada, en una de nuestras acostumbradas reuniones, Hyeju me soltó así, sin más, que su madre quería que cenara de nuevo con ellos. No sonaba mal. La señora Son era agradable compañía, y aunque detestara admitirlo, su hija también. Pero vi ahí una oportunidad, así que decidí invitarla a mi casa, en su lugar. Toda esa idea de que Jimin pudiera estar en lo cierto, me traía harta y era hora de arrancarla de raíz.
De modo que, al día siguiente, en vez de esperarla en la mesa habitual, estaba yo con gesto relajado afuera de la biblioteca, con una discreta sonrisa en el rostro. Ella parecía confundida.
-Hoy vamos a comer en mi casa.
Era un buen horario. La hora del almuerzo, para ser precisa.
- ¿Eh? ¿Es en serio? ¿No vamos a estudiar?
-Podemos estudiar ahí.
-Pero... Mina no...
-Ya le he llamado por ti. Parecía encantada, a decir verdad.
Y era verdad. La señora Son me respondió con energía y parecía contenta. Como si le divirtiera la idea de su hoja en un almuerzo con los Park.
Hyeju no perdió oportunidad de divertirse a costa mía, durante el trayecto. Sorpresivamente, eso me ayudó a aliviar la tensión. No dejaba de pensar en todos esos impuros pensamientos que asaltaban mi mente durante tantos días, a veces incluso sin perdonar al subconsciente y haciendo acto de presencia en medio de mis sueños.
Eso era lo que más detestaba. Esos sueños. No podía controlarlos y eso me sacaba de quicio... ¿Cómo podía tranquilizarme cuando ni siquiera durmiendo dejaba el tema por la paz? Yo, que estaba acostumbrada a tener el control sobre cada situación incluso a esa corta edad.
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Cherry Popper | Hyewon
General Fiction[AU] Park Chaewon es la presidenta de Blockberry Creative, una importante cadena comercial de golosinas, quien hace declaraciones homófobas en estado de ebriedad. Cuando esto afecta la imagen de su compañía, ¿qué desesperada acción puede cometer ell...
