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- ¿Hye? ¿Todo bien?

Rayos, había olvidado que tenía compañía.

Chae alzó una ceja, inquisitiva. Me sorprendí preguntándome si tal vez sentiría celos... y termine desechando la idea porque era absurda. En adición, me sentí muy idiota porque aún después de tantos años, me emocioné al verla.

- ¡Si, todo bien! -Volteé a ver a Chaewon- ¿Qué quieres?

- Vaya, esos modales de siempre. -dijo poniendo cara de hastío.

- ¿Te sorprende? Ya son más de diez años. Pero por lo visto lo has olvidado... ¡vaya que lo has olvidado! Si ya hasta hablas en contra de...

- Cállate ya. -me espetó ella. La siempre formal y educada Chaewon perdió el control conmigo... como en los viejos tiempo. - ¿Me vas a dejar pasar, sí o no?

- ¿Y si te digo que no? -respondí apoyándome contra la puerta, tratando de proyectar una confianza que en realidad no sentía. Estaba temblando y no precisamente de frío. De pronto recordé algo y me enderecé. -Hey, yo tengo guardias de seguridad... ¿cómo te dejaron pasar?

- Por favor, Hyeju. Hasta Jimin podría burlarlos, y ya sabes cómo adora los colores chillones.

- Oh. – tenía que despedir a todo mundo. -Bueno, aún no me has dicho qué haces aq...

- ¡Hye-Hye! - ¡Carajo! ¡Otra vez me había olvidado de ella! - ¿Qué tanto te entretienes en la puerta?

- ¡Ah! Eh, yo... ella es... mi... - ¿Amiga? – Conocida.

- Gowon. – Dijo, extendiendo su mano. Así que no quería dar su nombre... chica lista.

- Ah ya. – mi invitada (de la que súbitamente había olvidado el nombre) le estrechó la mano, aún mirándola con curiosidad. – Somi.

Claro, tenía cara de llamarse Somi.

-Som... ¿Te importaría si continuamos otro día? Tenemos que hablar de... uhm...

-Negocios. -respondió Chaewon por mí, mostrando su perfecta sonrisa de comercial. Me ponía más y más nerviosa a cada minuto que pasaba.

- ¿Me cambias por trabajo? -preguntó Somi haciendo un pucherito.

-Te mandaré a buscar cuando termine, ¿si? -mentí.

Cuando Somi finalmente se fue, Chaewon me miró como si no supiera qué decir.

-Es... -hizo una pausa que me pareció un poco dramática – rubia.

Me encogí de hombros.

-Las viejas costumbres nunca mueren, supongo.

-Si... una lástima. Algunas son obsoletas.

Sabía perfectamente qué quería decir, pero no me dejé alterar.

-Pero veo que para ti no, o de otra forma no estarías aquí.

Chaewon llevaba puesto un vestido de florecitas, de esos que gritaban "niña buena" por doquier y que solo a ella se le veía bien. Sabía que en realidad no era por mí -muy a mi pesar, eso fue algo que asimilé años atrás- sino porque tenía la idea estúpida de que verse femenina mágicamente borraría cualquier clase de pensamientos "anormales" de su mente.

Mi acompañante se sonrojó mucho. He de decir con mucho orgullo, que solo yo he podido hacerla sonrojar de esa manera.

-Qué tontería, Hyeju. Eso fue hace muchos años... una etapa, nada más.

-Sí, de hecho, veo que ya ye saltaste al nivel de odiar a los desviados como yo. -dije haciendo alusión a su desafortunado... escándalo.

-Te enteraste... vaya.

-Chaewon: toda persona que hasta el día de hoy no supiera quién eres, ahora lo sabe. Te has hecho famosa por ser una idiota intolerante.

- ¿Por qué llaman intolerante a todo aquel que piense distinto a ustedes? -Oh, así que ahora hablaba de "ustedes". -Yo tengo derecho a opinar distinto.

-Si has venido a apedrearme o algo, ya te puedes ir. -abrí la puerta.

- ¿Cuál es el maldito problema? -Amaba cuando Chaewon maldecía. Solo lo hacía cuando estaba conmigo y era como ver a un unicornio nacer.

-El maldito problema es que tú y yo sabemos por qué lo haces. Vas por la vida odiando algo que no quieres a...

-Bueno, ya. Cambiemos de tema. -entornó los ojos. -En serio vine a hablar de negocios.

- ¿Ah sí? -pregunté con tono burlón.

Ella solo suspiró.

-Sé que no eres muy... versada en cuestiones corporativas, y eso. Una lástima en verdad, siendo la hija de Son Mina uno esperaría que...

-Sigo esperando que vayas al grano.

-Ah sí, lo siento. Como decía, sé que no estás habituada al tema, pero creo que solo basta un poco de sentido común para saber que... mi... empresa... se ha visto afectada por...

Tragó saliva como si las palabras se le atoraran, entrelazó los dedos a la altura de su abdomen y se encogió de hombros, como diciendo "ya sabes lo que quiero decir".

Y lo sabía: no era un genio corporativo como ella, pero uno no podía decir tales cosas e irse de rositas siendo una figura reconocida. Además de ser una de las mujeres más influyentes, adineradas y poderosas del mundo -según el listado de Forbes -que fuera tan guapa no hacía sino llamar aún más la atención. Rumores decían que había recibido jugosas propuestas por parte de Maxim para posar en sus páginas. Dudaba que eso fuera cierto, pero hubo un año en que llegó al ranking como #83 en su top de mujeres guapas.

-Tengo que mejorar mi imagen. -Soltó al fin -Mis palabras han afectado a la empresa, y debo arreglarlo.

Bostecé, haciendo como que el tema me aburría, aunque en realidad prestaba atención como nunca.

-Necesito que me ayudes, Hyeju. Vine a LA para verte, porque necesito que seas imagen de mi campaña.

Cherry Popper | HyewonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora