Ella seguía mirándome. Lo peor es que ni siquiera estaba distraída: si le preguntaban algo, respondía. Ahí iba mi esperanza de que le dieran una reprimienda. Para mi fortuna, la última clase no la compartíamos y me pude calmar un poco. Caminé hacia la piscina de manera despreocupada, pensando que al menos tendría unos cuantos minutos para recomponerme y estar relajada en el entrenamiento. Me acomodaba el cabello dentro del gorro de baño y escuchaba al entrenador hablar, y a mis compañeras intercambiar cotilleos, y justo cuando estaba por entrar al agua, la vi. Estaba sentada en las gradas, con gesto serio y poniendo atención a nuestra práctica. La sentí observarme y comencé a sudar. Di gracias al cielo cuando escuché el silbatazo que indicaba mi salida y durante dos horas no pensé en observarme y comencé a sudar. Para cuando terminamos, volteé a verla y vi que parecía haberse quedado dormida. Sonreí con indulgencia y le fui a hablar, todavía envuelta con la toalla. Me saqué el gorro de baño, maldiciendo en silencio al imaginar la maraña en que se habría convertido mi cabello.
-Hola.
Mi voz tembló un poco y me repetí que era por el aire que entraba en contacto con mi piel mojada. Hyeju miró alrededor, confundida. No parecía haber notado el tiempo que pasó dormitando.
- ¿Has terminado ya?
-Sí, solo he venido a avisarte que no tardaré mucho, iré a cambiarme enseguida. A menos que quieras meterte otra vez en el vestidor mientras estoy desnuda.
Y empecé a reír de manera nerviosa cuando vi su expresión estupefacta. Traté de estar molesta al recordar lo del vestidor, y me repetía que era solo una broma, aunque muy en el fondo también imaginaba lo que podría pasar si volvía a repetirse.
-Es broma. Ni siquiera se te ocurra.
Pero seguía pensando... ¿y si Hyeju se le ocurría hacerlo de nuevo? ¿Me resistiría?
Olly se sonrojó y supe que podría descartarlo. Parecía de verdad avergonzada por sus acciones previas. Eso era un alivio. Al menos en apariencia.
-Confío en que no lo harás.
Ella parecía lista para soltar otra retahíla de disculpas, pero solo la callé y me fui hacia los vestidores. Me metí rápido y me duché con tanta fruición que la piel me quedó irritada. Tal vez, si tallaba con suficiente fuerza, dejaría de pensar en esas cosas.
Mis compañeras sabían que me gustaba ser la última en salir, por lo que terminaron de cambiarse pronto. Siempre me gustó quedarme hasta el último, poniendo especial cuidado en mi cabello. Fueron despidiéndose de mí y yo solo les respondí con desgano, pero ninguna dijo nada. Al final, me quedé sola como de costumbre y se me erizó la piel. Me masajeé los músculos, tensos por la actividad y cerré los ojos. La sensación del flujo laminar sobre mí, me calmaba. Bueno, más o menos, porque enseguida volví a pensar en aquello de la experimentación. Algo a lo que no le había dado la más mínima importancia en días anteriores, ahora ocupaba todo mi pensamiento. Lentamente recorrí mis muslos con una de mis manos, y me permití regocijarme con mi propio tacto, pero sin llegar a más. Solteé un bufido y salí de la regadera, secándome con más fuerza de la que pretendía. Me vestí con priesa, sintiéndome molesta conmigo misma.
Cuando salí, Hyeju me tendió un jugo de frutas. Uno muy dulce, como seguramente asumió que me gustaban, acertando.
Me senté en una mesa de la biblioteca, que a esa hora estaba casi vacía. A mi lado, Hyeju sacaba sus cosas y se ponía a ello... me gustaba verla concentrarse. Fruncía las cejas ligeramente y entreabría la boca, pensando. La observé haciendo esas cosas cotidianas que le veía hacer cada día que estudiábamos juntas: rasgar el papel con la pluma, escribiendo, trazar una línea invisible con el dedo sobre un párrafo en el libro, acariciándolo, juntar las manos por encima de su cabeza y estirarse después de un rato...
Cerré los ojos con fuerza y luché por poner la mente en blanco, lo cual claramente no me había funcionado hasta entonces. Hyeju, que hasta entonces se mantenía absorta en sus deberes -cosa que no esperaba de ella, ni mucho menos- no notó mi inquietud. Pensé que tal vez, para ella el beso de la otra noche no había significado nada y sentí un vacío en el estómago. Podría ser que fuese yo la única atormentándome en su mente, mientras que para Hyeju sería un beso más, con una chica más.
Estaba sopesando la idea, cuando ella dejó a un lado la pluma y habló con el tono de alguien que ha querido hablar desde hace mucho, pero que se contiene.
-Chaewon, yo... acerca de la otra noche...
Sus palabras eran atropelladas, y era obvio que no sabía muy bien qué decir, lo cual me tranquilizó. Al menos no era yo la única que se devanaba la mente con eso.
-No. -dije en un susurro. Hablar del tema con ella solo lo haría real. -No ahora.
Tal vez luego, cuando estuviera lista. Si es que llegaba a estarlo algún día, pensé.
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Cherry Popper | Hyewon
قصص عامة[AU] Park Chaewon es la presidenta de Blockberry Creative, una importante cadena comercial de golosinas, quien hace declaraciones homófobas en estado de ebriedad. Cuando esto afecta la imagen de su compañía, ¿qué desesperada acción puede cometer ell...
