Respiré hondo mirándome al espejo, apoyando mi peso sobre el borde del lavabo. Ya ni siquiera sabía cuánto tiempo llevaba así, evaluando mi aspecto: tenía mejor color que antes, tanto que pasé unos cuantos minutos palpándome las mejillas y volteando la cara de lado a lado para observarme con ojo crítico. Me agradaba ver eso, pero me disgustaba la pequeña arruga que apareció en mi frente desde que Chaewon me recordó que Christopher ya volvía.
No era una de enojo, no... era provocada por la preocupación. Apareció de la nada una vez que recordé que todavía seguía en esa realidad en la que Chae no estaba por completo conmigo y en la que tenía un compromiso con alguien más.
Me llevé el dedo índice al entrecejo, tratando de alisar la piel con este.
Nada. Mis músculos faciales seguían empeñados en hacerle saber al mundo su intranquilidad como si de algo le fuese a servir, pero pocas veces los caprichos como este tienen sentido.
Traté de convencer a mi cara de que estaba sintiendo una irracional inseguridad, pues antes pasé por eso y viví para contarlo. Claro, después de lo acontecido me entregué a un frenesí hedonista con el que pretendía cambiar una cosa por otra, pero al final no fue tan malo. Me repetía en silencio que sólo me quedaba disfrutar lo que pudiese, como aquel cuya muerte ha sido anunciada y se empeña en vivir a tope mientras se pueda.
-Hey, ¿Hye? -Sooyoung tocó la puerta sonoramente, haciéndome respingar. En el lapso de tiempo que llevaba encerrada hasta olvidé que tenía compañía. - ¿Saldrás pronto? Tengo muchas ganas de ir al baño.
-Ah, disculpa. -respondí con voz temblorosa, frotándome la cara con ambas manos. -Ya salgo pronto, ¿sí?
-Hye, por favor date prisa.
-Sí, sí, no te preocupes. -le reiteré sintiéndome un poco ridícula por haber pasado la última hora parada frente al espejo sin hacer absolutamente nada más que mirarme la cara y sentir compasión por mí misma, pero eso no me impidió volverme a acomodar para seguir perdiendo el tiempo.
Me habría pasado otra hora ahí si no hubiese sido porque de repente escuché que alguien forcejeaba con el pomo de la puerta y algo era deslizado contra la madera de esta. Casi de inmediato Sooyoung entró agitada, sosteniendo una tarjeta en la mano y dejándola a un lado para bajarse los pantalones junto con la ropa interior, sentándose sobre el inodoro y poniendo expresión de alivio.
-Sooyoung, ¿qué mierda...? -comencé a reclamarle, pero me callé cuando la escuché gemir.
-Oh, maldición... -suspiró cuando terminó. -Esto es casi tan bueno como tener sexo... No, olvida eso, creo que es superior a ello.
- ¿No podías esperar a que saliera, como la gente normal hace?
Me miró como si le hubiese dicho un disparate.
-Eso hice. Esperé por más de una hora a que salieras y nada. Estuve a punto de preguntarte si estabas teniendo un bebé aquí dentro o qué.
-Lo siento, no noté que tardaba tanto. -dije sonrojándome.
Sooyoung me tanteó con la vista, suavizando sus facciones, aunque de seguro esto último fue debido al alivio que sentía después de haber vaciado su vejiga.
-Es por esa chica, ¿no? Tu amada Willy Wonka.
-No puedo tomarte en serio si me lo preguntas de esa manera.
- ¿Qué, te drenó hasta el sentido del humor?
-Soo, por favor.
-Vale, vale, está bien, pero ¿me vas a contar qué pasa?
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Cherry Popper | Hyewon
Fiction générale[AU] Park Chaewon es la presidenta de Blockberry Creative, una importante cadena comercial de golosinas, quien hace declaraciones homófobas en estado de ebriedad. Cuando esto afecta la imagen de su compañía, ¿qué desesperada acción puede cometer ell...
