—Así que este tipo de repente llega y me propone ser bajista en su banda de mierda. —dije entre jadeos.
—Deberías saber que no es bueno correr y hablar al mismo tiempo. —respondió Heejin jadeando también, aunque se incorporó poco después y suspiró. —Oye, pero no suena a mal negocio. Unos pavos extra no le caen mal a nadie, ¿no?
—Acabo de llegar. No estoy lista para tocar fondo aún.
—A mí no me parece que tocar en una banda para vivir sea 'tocar fondo' —rio. —Deberías dejar de ser tan estricta. De alguna forma siento que eso no va contigo.
Tragué saliva, aunque mi garganta estuviese casi seca. Heejin empujándome a hacer algo nuevo se sentía familiar... Casi demasiado, pero como si lo hubiese vivido de otra forma. Más bien, no es que así se sintiese, es que así era.
—Tienes razón. No va conmigo.
— ¿Entonces?
—No estoy lista para probar cosas nuevas por ahora. —murmuré en voz tan baja que se tuvo que acercar para escucharme y por el rabillo del ojo la vi fruncir el ceño con preocupación.
— ¿Pasa algo?
—No, nada.
Me tomó suavemente del hombro y me volteó para observarme bien, cosa que yo evité a toda costa. No quería mirar a sus pequeños pero expresivos ojos, ni su deslumbrante cabello dorado, porque todo eso me recordaba a algo. Ella me apartó un rebelde mechón del rostro y me aparté con brusquedad.
—Tengo sueño ya. —dije y no le di tiempo a responder, sino que me volteé y me fui corriendo al elevador.
Pero como era de suponerse, Yoongi volvió, así como yo volví a correr con Heejin diariamente, recuperando condición. Con el paso de los días ya no sólo veía a la chica por las mañanas, sino que además ahora ella me daba alcance para almorzar juntas o por la tarde, para conversar mientras ella dejaba pastillas de jabón nuevas en las habitaciones y yo le acompañaba. Ya llevaba alrededor de noventa días en la ciudad y me sentía sumirme lentamente en la rutina. Lo único que alteraba esto eran las interesantes conversaciones con Heejin y en un momento incluso descubrí que ya casi no le dedicaba pensamientos a Chaewon –siendo aquí "casi" la palabra clave – y a veces hasta me preguntaba dónde estaba Yoongi en los días que no llegaba para escucharme tocar.
— ¿Y por qué no lo intentas?
— ¿El qué?
—Ver tocar a la banda de ese sujeto.
—Yo no toco en bandas.
—No te haría daño, ¿o sí? Sólo vas a ver.
— ¿Y para qué ir a ver si no me interesa?
—Te dijo que además tocan en bodas y cosas así, ¿no?
—Qué humillante.
—Pero el dinero no te vendría mal, ¿a que sí? Así podrías invitarme a comer tú a mí.
Estaba pensando una manera de responderle, pero debía reconocer que tenía razón. Cada vez me era más difícil mantenerme y si bien, trataba de ser autosuficiente, no podía evitar pensar que hasta ese momento había tenido todo resuelto en mi vida, en casa, con Mina. Pero no estaba dispuesta a caer así nada más, y por eso la idea de al menos ver qué tan mala era la banda de Yoongi recobraba más fuerza en mi mente.
—Mierda, tienes razón. Si sigo así terminaré durmiendo debajo de un puente, porque no tendré ni para pagarte el alquiler.
—Bueno, tampoco creas que yo dejaría que pasara eso. Siempre puedes dormir en mi cama.
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Cherry Popper | Hyewon
Ficción General[AU] Park Chaewon es la presidenta de Blockberry Creative, una importante cadena comercial de golosinas, quien hace declaraciones homófobas en estado de ebriedad. Cuando esto afecta la imagen de su compañía, ¿qué desesperada acción puede cometer ell...
