Capítulo XX: Cuenta regresiva

221 33 3
                                        

Cuando uno piensa en su graduación se le vienen muchas cosas a la mente: fragmentos de películas en los que una de estas acontece, birretes volando por el aire y muchos aplausos

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Cuando uno piensa en su graduación se le vienen muchas cosas a la mente: fragmentos de películas en los que una de estas acontece, birretes volando por el aire y muchos aplausos. Cualquiera podría pensar que con tal predictibilidad se le restaría emoción al asunto, pero no era así, o al menos yo no me sentía menos emocionada al saber que estaba a punto de ver esa masa de cuadros negros en lo alto.

—Y ahora... nos declaro la oficialmente graduada clase. —dijo Chaewon al micrófono con una enorme sonrisa.

Sucedió. Lancé mi birrete tan alto como pude, sin importarme lo lejos que cayese o el birrete de quién me quedase en las manos al terminar, sólo podía reírme mientras todos vitoreaban en derredor. Volteé hacia el púlpito y juraría que Chaewom me dedicó una sonrisa secreta por apenas un segundo antes de comenzar a estrechar la mano del director.

Yo misma le desconté importancia por un segundo... Seo se lanzó contra mí y logré alcanzarlo al vuelo, cargándole y sosteniéndole por las piernas como si él fuese una chica. Me dio un sonoro beso en los labios, que lejos de enfadarme me hizo soltar una carcajada y soltarlo para tratar de golpearle con mi diploma.

Se acabó... ¡Por fin se acabó!

Ya no más peroratas de Mina, ya no más estudiar cosas que no me interesan, ya no más...

Ya no más tutorías.

Mis ánimos de celebración flaquearon un segundo... para luego reemerger cuando Yerim y las otras veteranas del equipo se acercaron o más bien, volaron hacia mí. Haseul me dio un abrazo tan fuerte que temí que me rompiese la columna, pero me las arreglé para no desmayarme.

Chae ya había bajado y ahora besaba en ambas mejillas a Jeong, para luego dar saltitos pueriles al tiempo que más gente las abrazaba y estrechaba.

Sonreí. Ver a Chae tan feliz era contagioso, pero no quería que se notara tanto, de modo que volteé y continué celebrando con mis amigos; parecía que jamás iba a terminar de abrazar gente y palmear hombros. Estaba riendo sin parar hasta que sentí un toque en el brazo y volteé sin dejar de sonreír. Mi sonrisa se congeló en mi rostro y el corazón me dio un vuelco al voltear para ver a Chae con una sonrisa amable y tímida.

Para mi disgusto seguíamos teniendo compañía, la cual no dejaba de observarnos, con mirada expectante, pero me las arreglé para no explotar en mil pedazos y le sostuve la mirada.

—Son. —dijo extendiendo la mano. Sonreí, entornando los ojos en ese gesto coqueto tan propio de mí y se la estreché, atrayéndola un poco hacia mí, pero sólo lo suficiente para que nadie más lo notara.

—Park. Muy bonito tu discurso, solo te faltó decir "paz mundial" al final. —bromeé y ella sonrió con una mezcla de complicidad y vergüenza, relamiéndose los labios y bajando la mirada por un segundo. Inspiré aire con un poco más de fuerza de lo normal, como cada que hacía al ver alguna de esas acciones por parte suya.

Cherry Popper | HyewonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora