[AU] Park Chaewon es la presidenta de Blockberry Creative, una importante cadena comercial de golosinas, quien hace declaraciones homófobas en estado de ebriedad. Cuando esto afecta la imagen de su compañía, ¿qué desesperada acción puede cometer ell...
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Atención: Capítulo con escenas sexuales explícitas
Me abalancé sobre ella en cuanto se cerró la puerta y le sentí encogerse, pero no me importó. Unas cuantas mordidas después ya estaba jadeando y soltando alguna palabreja en un suspiro.
— ¿Wonnie?
— ¿Mmm? —mi voz quedaba ahogada al morder su níveo cuello.
— ¿No quieres... hablar? ¿Abrazarme?
Su voz era dubitativa, casi tímida. Me separé enseguida y puse mi mejor cara de incredulidad.
— ¿Hablar?
—S-sí. No lo sé, hablar de lo que quieras, y eso. —respondió con voz temblorosa mientras me sostenía los brazos y yo la llevaba a trompicones hacia mi habitación.
—Hyeju... —suspiré. — ¿Sabes cómo noté lo mucho que me gusta tener sexo contigo? Cuando volvimos a hacerlo después de tantos años... ¿Y sabes cómo terminé de convencerme? No teniéndote por seis meses.
Le brillaron los ojos y se relamió los labios, lo cual me hizo sonreír.
—Bueno, es que... Tampoco quiero que pienses que lo único que busco es sexo. De verdad te he extrañado y no me gustaría que pensases que sólo quería volver para manosearte.
Resoplé para ocultar una risa al notar que hablaba en serio... Y la empujé sobre mi cama, deleitándome con la expresión ligeramente aterrada que adoptó cuando su espalda tocó el colchón.
—No te preocupes. Estoy segura de que serás muy gentil conmigo.
Le abrí la camisa con tal fuerza que un par de botones salieron volando.
—Wonnie, esta camisa me gusta mucho. —protestó.
— ¿Vas a hacer un problema por una estúpida camisa de franela?
El tono de sus ojos era limpio y claro, como los de un cachorro de husky.
—No, la verdad no.
Me incliné sobre ella y le di un beso en los labios. Ella me apretó con fuerza y yo suspiré.
—Me gusta que estés arriba. —murmuró y arqueé una ceja.
— ¿Ya no quieres hablar?
—No, ya no. —respondió deslizando sus dedos por debajo de mis glúteos de esa manera que me hacía temblar. Le aparté la mano de un manotazo y entrecerró los ojos sonriéndome.
—Pues qué mal, porque ahora yo sí quiero. —dije sólo por molestar. La verdad es que yo tenía ganas de dejar a mi cuerpo hablar por mí, pero no podía dejar pasar la oportunidad de llevarle la contraria a Hyeju.
—Pues qué mal, porque ahora ya no quiero. —traté de quitarme de encima suyo fingiendo estar molesta, pero me agarró con más firmeza hasta que sentí dolor y siseé. — ¿Quieres decir que rompiste mi camisa para nada?