Comenzaba a pensar que pasaría otra década esperando a que Chaewon se dignara a hacer acto de presencia. Nuestras interacciones ahora estaban reducidas a darnos miradas de soslayo si coincidíamos en Blockberry Creative, o a llamadas que me hacía cada tantos días y que por lo regular tardaban alrededor de treinta minutos, pero incluso estas estaban llenas de incómodos silencios que se extendían más y más cada vez, como un inútil reemplazo de las preguntas y respuestas que en realidad querían ser pronunciadas pero parecían ser tema prohibido, porque ninguna de las dos decía nada.
¿Hasta cuándo durará esto? ¿Será así para siempre? ¿Tú, teniéndote que esconder para llamarme a espaldas de todos y yo esperando a escucharte? ¿Algún día te dejará de dar miedo, vergüenza o lo que sea que te dé? ¿Estaba desperdiciando tiempo y esfuerzo esperando por algo que nunca iba a llegar?
No sentía ningún progreso; al contrario, me sentía estancada y pesarosa por ello. A veces me parecía que estaba muy cerca pero ahora mismo me daba la impresión de estar incluso aún más atrás que al inicio. Si bien tenía la decisión de dejarme toda esta vez y no reservarme nada, Wonnie no me lo ponía nada fácil, y cada vez que me expresaba cariño con palabras no sabía si sentirme bien o mal.
No llevaba muy bien la cuenta de cuántas bebidas consumí en las últimas horas y me traía sin cuidado, lo cual era alarmante si se consideraba el hecho de que ya no coordinaba muy bien y arrastraba las palabras al hablar. Era una de esas noches que seguramente acabarían en portada de revista con titulares que pretendían volver la noticia en algo más escandaloso de lo que en realidad era.
Casi todos los asistentes se encontraban en ese estado de inconsciencia en el que les da igual si te disculpas al tropezarte con ellos, o que te tropieces, en general, o, por el contrario, en ese en que hasta una tontería así podía desatar una pelea.
Di varias vueltas alrededor buscando alguna cara conocida, sin éxito. J Hope era el hombre de la noche, Kim Lip estaba por irse de tour y en algún momento me separé de ellos. Bueno, qué se le va a hacer, pensé mientras bajaba de un trago lo que traía en la mano y arrojaba el vaso al suelo con indiferencia.
Me salí un momento para alejarme un poco del ruido del interior, aunque seguía sintiendo cómo las superficies vibraban ante el estruendo de la música. Me froté un poco la cara, pensando en irme, aunque sólo llegara a casa para desplomarme sobre mi cama. Estaba considerando mis opciones cuando el teléfono vibró en el bolsillo de mi pantalón y no alcancé a tomar la llamada, pero leí –con dificultad, cabe decir – 'Dulce Princesa' en letras borrosas.
¿Por qué tiene que llamarme justo cuando estoy indispuesta?, me pregunté pulsando el ícono de marcado.
— ¿Hyeju? —pude escuchar cierto alivio en su voz por encima de la música. —Hola, ¿tienes un minuto?
—Sí, supongo que tengo un minuto, tal vez dos de hecho. —dije y gruñí al notar que sonaba aún más ebria de lo que me sentía.
— ¿Dónde estás? Hay mucho ruido y te escuchas bastante... bueno, borracha.
—J Hope dio un concierto y no sé en dónde estoy, en realidad. —Miré hacia el frente. La ciudad se extendía en el horizonte y pequeños puntos de luz se movían vertiginosamente sobre los caminos. —Estoy a las afueras de la ciudad.
—Eso está un poco lejos.
—Oye, Wonnie... —le interrumpí yendo al grano. — ¿Te veré en algún momento de este año? ¿Te veré en algún momento de esta vida?
—Sí, sí, por eso te llamo... Sé que debes estar pensando que no quiero verte...
—No, sé que no quieres verme. —dije alzando un poco la voz y gruñendo de nuevo porque la cabeza me estaba dando vueltas como si estuviese en un tiovivo. —Porque si quisieras ya lo habrías hecho.
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Cherry Popper | Hyewon
General Fiction[AU] Park Chaewon es la presidenta de Blockberry Creative, una importante cadena comercial de golosinas, quien hace declaraciones homófobas en estado de ebriedad. Cuando esto afecta la imagen de su compañía, ¿qué desesperada acción puede cometer ell...
