___••Forjas impredecibles: Parte I••___
Herodes
Dos días después.
Me acomodo el saco y la corbata. Los flash de la cámara centellan en todo momento, sacando las fotos de mis poses para la campaña publicitaria de mis empresas.
Llevo media hora en esto y ya siento que es una década.
Hace días debía haber terminado con esto, pero por cuestiones ajenas, tuve que moverlo en mi agenda y eso ha causado que las cosas se retrasen, pero ya no seguirá siendo así, después de acabar aquí, deben ser revisadas para lo que se usarán. Ya todo está planificado.
—Señor, su padre quiere comunicarse con usted —Dan me entrega el teléfono.
Rechazo la llamada y sigo con la sesión.
—Justo así, señor Blackwood —el fotógrafo sigue encantado con lo que hago, al igual que sus dos asistentes, puedo jurar que ambas están empapadas; sus expresiones lo dicen— De medio lado. Perfecto. ¿Quiere algunas sin saco? Se verían fenomenales.
Me lo quito dejándolo sobre mi brazo. Humectandome los labios veo a la cámara. No soy fanático de esto, pero creo que lo llevo en los genes el no necesitar que me digan cómo posar ya que todo lo que hago les encanta y así sucede siempre que aparezco en alguna revista.
«La cámara me ama y seguramente también se moja con mi belleza»
Termino y me traen una botella con agua. Dan me informa lo que debo hacer ahora y en eso está regresar a casa después del montón de trabajo que debo hacer en mi oficina con ayuda de la secretaria. Me voy por unos días y al volver tengo casi dos montones de carpetas sin revisión y mi firma.
—Dentro de treinta minutos tiene una reunión con los gerentes de administración y recursos humanos —me avisa.
Entierro los dedos en el nudo de la corbata, destándola de mala gana «El calor es una tortura».
—Que vengan hasta aquí —ordeno.
—¿Desea algo más?
—El historial de los planificativos para la nueva campaña. Quiero algo detallado, sin complejidad; no deseo pasar todo el día aquí revisando.
—Enseguida, señor.
—Necesito algo de tomar —le aviso antes de que salga—, Sin mucha azúcar.
—¿De preferencia?
—Lo mismo de siempre.
Ksel entra cumpliendo mi orden de venir a informarme lo que hicieron. Ya estoy al tanto, pero la quiero escuchar a ella que fastidiada duda en tomar asiento.
—¿Puedo quejarme de las cosas que no me gustaron? —comienza.
Hago un ademán con la mano.
—Adelante.
Toma asiento aguantando las ganas de subir los pies sobre el escritorio, lo sé, aveces sus modales no salen a la luz ya que su lado rebelde; pero no menos sensual: la hace actuar como no le gusta a sus padres quienes desde el escándalo; intentan controlarla, pero no han tenido resultados.
—Julián Adams está comenzando a destilar olor a muerto —me comenta con ese tono de demente que suele tener—, No me agrada en lo absoluto y de no ser por mi espectacular paciencia, lo habría matado en pleno encargo; aún sigo con las ganas de hacerlo.
—Pero no puedes.
—¿Te sirve mucho?
—Todos lo que hacen parte de la organización; sirven o de lo contrario no estarían en donde están.
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ARMAGEDÓN
RandomLibro 2 de la Trilogía Pecados Capitales. El dolor es un atajo que te lleva a la victoria si no dejas que al final te destruya. En donde no hubo justicia habrá venganza y Venus Adler lo sabe. Le desgraciaron la vida en un giro inesperado, pero ella...
