Capítulo 3

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Salgo del ascensor, caminando por el pasillo directamente hasta mi oficina, notando el inconfundible olor a café en el ambiente. Llego hasta el final del pasillo, donde me encuentro a Alex ya en su escritorio.
-Buenos días, señor- Me dice apenas me ve.
-Buenos días- Respondo, dirigiendome directamente a mi oficina, escuchando los pasos de mi asistente caminando detrás de mí. Una vez entramos en mi oficina, Alex habla.
-Tengo varios avisos para usted señor- Me dice, mirando su agenda. Yo lo escucho, mientras acomodo mi maletín en el escritorio y saco unos cuantos papeles. - El señor Olsen ha confirmado la reunión para el próximo mes, aunque aún está pendiente el lugar, creo que está dubitativo en si hacerla aquí, o en su oficina- Me dice, y yo asiento.
-Vale, bien- Respondo sin más.
-Tengo también confirmación para la firma de los acuerdos con los inversionistas del último proyecto- Explica.
-Perfecto, por fin, coño, que llevábamos ya semanas esperando esa reunión- Digo.
-Y por último, el departamento de mercadotecnia me pide que les agende una cita con usted para que vea el último proyecto- Comienza a decir, sin apartar la vista de su libro lleno de anotaciones- Los he agendado para el próximo mes, el día veinticuatro, pero en caso de que tenga usted alguna cancelación, les daré la cita a ellos- Me dice, y yo asiento.
-Me parece bien- Digo sin más, encendiendo mi ordenador.
-Y una cosa más, he llamado al señor Álvarez ayer por la tarde, y le he informado que ha sido contratado, por lo que vendrá el día de hoy a cumplir con su primer día de capacitación- Me explica, y yo lo miro.
-Vale...¿Cuánto tiempo durará la capacitación?- Le pregunto.
-Bueno, depende de lo rápido que aprenda, yo calculo que unas dos semanas- Contesta, y yo asiento. - De cualquier forma, no se preocupe, que Álvarez estará perfectamente capacitado para ocupar el puesto cuando yo me vaya- Agrega.
-Eso espero...que tampoco tenemos mucho tiempo, te vas en poco menos de un mes, y no sé yo si el chico aprenda tan rápido...- Digo.
-Estoy seguro que si, tengo entendido que sabe trabajar bajo presión, además no es cosa difícil, es simplemente pillarle el truco a la agenda y al sistema de organización que tengo para todo- Me dice, y yo lo miro, alzando ambas cejas y sonriendo de forma burlona.
-¿Que trabajar para mí no es cosa difícil has dicho?- Le pregunto, y él ríe por lo bajo. - Tú ya estás curado de espanto Alex, eso es lo que pasa...- Le digo, y él vuelve a reír.
-Bueno, seis años aquí es lo que tiene, señor- Me dice.
-Ya, supongo- Contesto.
-En fin, ya no debe tardar en llegar, y ya tengo listo su contrato, así que cuando llegue, vendré aquí con él para que lo firmen, y para que le dé la bienvenida, si gusta- Me dice.
-Vale, bien- Digo sin más.
-Perfecto, estaré fuera, con permiso, señor- Me dice, para después, salir por la puerta.
Una vez solo, me dedico a leer los documentos que había sacado de mi maletín previamente, comparando unos cuantos datos y gráficas, hasta que luego de una media hora, la puerta se abre, dejándome ver a Alex nuevamente, sin embargo, esta vez no venía solo.
-Disculpe señor, vengo con el señor Álvarez para la firma de contrato- Me dice, y yo asiento. Alex se adentra en la oficina, al igual que Álvarez, sin embargo, este último lo hace de una manera tímida y algo insegura.
-Buenos días, señor- Me dice Álvarez, mirándome, con evidentes nervios, sin embargo, se acerca al escritorio y me tiende la mano. Yo me levanto de mi asiento y se la tomo, fijándome en que su mirada sostiene la mía solamente por unos cuantos segundos, desviandola rápidamente hacia el agarre de nuestras manos, evidentemente nervioso.
-Buenos días Álvarez- Le digo con firmeza- Bienvenido- Agrego, con una ligera sonrisa. Él inmediatamente me sonríe, y esta vez, podía notar una sonrisa genuina. Yo suelto su mano, sin embargo, me quedo de pie.
-Muchas gracias, y muchas gracias también por la oportunidad...agradezco enormemente la confianza y le aseguro que voy a hacer todo lo que...todo lo que esté en mis manos para estar al nivel que se merece esta empresa- Me dice, de forma alegre, aunque nervioso, y sin mirarme por mucho tiempo a los ojos.
-Eso espero Álvarez...frente a usted tiene al mejor asistente personal que he tenido- Digo, señalando a Alex con la cabeza, quien se encontraba acomodando los papeles del contrato- No será fácil llenar sus zapatos, créame...pero estoy seguro de que lo instruirá y guiará de la mejor manera, y así mismo, espero que usted aprenda rápido, porque ya le digo que aquí se trabaja a un ritmo muy rápido, espero que pueda seguir el paso...- Explico, y él asiente, nuevamente intimidado.
-Estaré a la altura, señor, se lo garantizo- Me dice con seguridad, aunque nuevamente, su mirada se desvía de la mía. Yo asiento lentamente, queriendo sonreír, pero conteniendome.
Me sorprendía mucho su seguridad, y la forma en que hablaba de sí mismo, y debía decir, que esa había sido una de las razones por las cuales había decidido contratarlo, pues durante su entrevista, pude ver a una persona confiada, nerviosa e incómoda, pero al fin y al cabo confiada, y sobre todo, había visto a una persona real, una persona con valores, pues su forma de decir que su integridad y valor propio, importaban más que cualquier trabajo, me había agradado bastante, pues apreciaba mucho esas virtudes en una persona, apreciaba que se sintieran seguras y dispuestas a comprometerse, pero sin perderse a sí mismas, porque eso era lo peor que una persona podría hacer, sacrificar su propia esencia por un trabajo, y eso lo sabía yo muy bien.
Así que fue por eso que en menos de diez minutos de entrevista, estaba seguro que quería a Álvarez trabajando para mí, porque más allá de la falta de experiencia, estaba el compromiso y el valor personal. Mi intuición no me fallaba nunca, o bueno, me fallaba muy pocas veces, y estaba seguro de que la integración del chico a la empresa, no era una decisión equivocada.
-Vale, tengo aquí el contrato, si gustas por favor leerlo Raúl- Le dice Alex al chico, quien toma asiento inmediatamente y comienza a leer- Y señor...sé que ya conoce este contrato, porque es casi igual al que tengo yo, pero también necesito que lo lea- Me dice esta vez a mí, y yo asiento.
-Vale- Le digo, tomando el papel y sentandome en mi silla, para después leer rápidamente el texto. Unos tres minutos después, terminamos casi al mismo tiempo de leer el documento.
-Listo- Dice Álvarez.
-Vale, si gustas firmar aquí, en cada hoja- Le explica Alex, a lo que el chico obedece, y una vez termina, yo hago lo mismo. Estando los documentos ya firmados, le entrega una copia a Álvarez.
-Esta copia es tuya, y esta otra la entregaré en recursos humanos- Le explica- Y bueno, ahora si es momento de comenzar tu capacitación, ven conmigo- Agrega, caminando hacia la puerta- Con permiso- Dice, dirigiendose a mí esta vez. Álvarez lo sigue, sin embargo, antes de salir, me mira por última vez.
-Con permiso, señor- Dice de forma tímida, y yo simplemente me limito a inclinar ligeramente la cabeza de forma cordial. Una vez ambos salen de mi oficina, continúo con el trabajo que había estado haciendo, sin embargo, seguía pensando en la nueva incorporación, y en su manera de actuar, tan nervioso, tan ansioso, y yo simplemente podía esperar que ese comportamiento cambiara con el pasar de los días, pues si iba a trabajar para mí cada día, tenía que ser capaz de sostenerme la mirada al menos durante más de dos segundos seguidos.

¿Solo mi jefe?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora