Capítulo 77

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Nos bajamos ambos del coche, tomando posteriormente nuestro equipaje, y una vez Reborn le agradece al conductor con su perfecto inglés, comenzamos a caminar hacia dentro del hotel, sin embargo, a medio camino, Reborn me detiene.
-Raúl espera, un momento- Me dice. Yo me detengo y me giro hacia él, y es entonces cuando se acerca a mí, tomando mi mano y dejando un corto y rico beso en mis labios, y una vez se separa, me sonríe- Vale, ahora sí- Agrega, caminando de nuevo hacia el hotel, pero ahora tomado de mi mano.
Yo sonrío, sintiéndome feliz, pues esto era algo que lamentablemente ya habíamos tenido que dejar de hacer en casa por miedo a encontrarnos a alguien conocido, pero aquí no nos conocía nadie, y eso nos daba la libertad de caminar tomados de la mano de esta manera. Una vez entramos al hotel, uno muy elegante y bonito, Reborn se encarga del registro, mostrando en recepción nuestras reservaciones, y al terminar, nos dirigimos a los ascensores, subiendo hasta el piso diecisiete, que es donde se encontraban nuestras habitaciones. Una vez salimos del ascensor, caminamos por un pasillo, buscando los números de habitación correspondientes, y al encontrarlos, nos quedamos parados fuera.
-Vale, son estas, la mía es esta, y la tuya esta- Le digo, señalandole las habitaciones, las cuales estaban una enseguida de la otra- ¿Dónde te quieres quedar?- Le pregunto, pues evidentemente, íbamos a dormir en la misma habitación. Reborn me mira, encogiendose de hombros.
-Pues mira, esta misma, si da igual realmente- Me dice, señalando la puerta de la habitación asignada a él.
-Vale bien- Le digo, mientras él se acerca y abre la puerta con una pequeña tarjeta. Una vez dentro, tanto él como yo dejamos nuestro equipaje en la entrada, para después, observar la habitación detenidamente, la cual era bastante amplia y muy bonita. Yo me encamino hacia la terraza, y al abrir las cortinas, me encuentro con una vista absolutamente impresionante de la ciudad.
-Hostias- Comento, abriendo la puerta y saliendo a la pequeña terraza, sintiendo el frío de la noche invadirme de pronto, mientras me dedico a admirar la ciudad, demasiado hermosa, iluminada de pequeñas luces titilando, y mientras me encuentro perdido en las vistas, siento de pronto el cuerpo de Reborn a mis espaldas, pegándose a mí, abrazándome por la cintura y dejando su cabeza en mi hombro.
-¿Qué te parece?- Me pregunta. Yo continúo con las vistas en la ciudad, embelesado.
-Se ve espectacular...madre mía- Le comento.
-Te lo he dicho- Me dice, dejando dulces besos en mi cuello- Y esto no es nada...conozco un lugar con mejores vistas...pero lo conocerás mañana- Agrega. Yo sonrío, aún admirando las vistas, mientras disfruto de los ligeros besos de Reborn en mi cuello.
-¿Mejores vistas que esto? Joder- Le comento, pues me parecía algo imposible.
-Correcto, ya lo verás- Me dice- Por ahora...¿Qué te parece si vamos a cenar?- Me pregunta. Yo me giro hacia él, quien continúa con sus manos en mi cintura, pegándome a su cuerpo- Son las doce de la noche...supongo que tendrás hambre ¿No? Comimos ya hace horas- Agrega. Yo asiento, pues efectivamente, ya estaba sintiendo algo de hambre.
-La verdad es que sí- Le comento, mientras tomo con mis manos su corbata, esa que yo le había regalado esta mañana, acariciando la suave tela, pensando en lo bonita que se le veía- Pero ¿A dónde vamos?- Le pregunto. Él me sonríe, para después, dejar un dulce beso en mis labios.
-Sé de un lugar- Me comenta, alejándose de mí- Venga, vamos- Agrega, tomando mi mano y adentrándose conmigo de nuevo a la habitación- Solo me cambio de ropa, que llevo con este traje todo el día- Agrega. Yo asiento, mientras lo veo dirigirse a su equipaje y sacar otro traje, para después, comenzar a cambiarse. Yo me siento en la cama, disfrutando de ver a Reborn desnudandose frente a mí, quien al notar mi vista fija en él, me sonríe, retirando su camisa de su cuerpo, para después, retirar su pantalón, y es entonces cuando comienza a vestirse de nuevo, con otro traje que era prácticamente igual. Yo me rio al notar que no había diferencia entre un traje y otro, y algo extrañado, Reborn sube su mirada a mí.
-¿Qué pasa?- Me pregunta, divertido.
-Nada nada, que te has cambiado...y te has puesto un traje exactamente igual- Le comento, riendo. Él se ríe, mientras abotona su camisa.
-No es por la apariencia, es porque llevaba con ese traje todo el día, quería ponerme algo limpio- Me comenta.
-Vale vale- Le digo, riendo, y una vez termina de vestirse, se acerca a mí, tendiendome la corbata negra que se había quitado segundos atrás.
-Por favor- Me dice. Yo le sonrío, poniéndome de pie, mientras comienzo a ponerle la corbata, y durante todo el proceso, Reborn no aparta su mirada de mí, poniéndome algo nervioso, aunque de buena manera.
-Vale, ya está- Le comento una vez termino de hacerle el nudo a su corbata. Él me sonríe, acercándose a mis labios y dándome un fugaz beso.
-Gracias- Me dice, para después, alejarse, poniendose su americana- Vale, ya estoy- Agrega. Yo le sonrío, admirando lo guapo que se veía en traje.
-Venga, vamos- Le digo. Él se acerca a mí, y juntos, salimos de la habitación, nuevamente tomados de la mano, dirigiéndonos hasta el ascensor y posteriormente a recepción.
Una vez fuera del hotel, nos dirigimos hacia un taxi, entrando en el mismo, y una vez Reborn le indica al taxista nuestro destino, este comienza a avanzar- ¿Qué tan lejos está el sitio a donde vamos?- Le pregunto, curioso.
-A unos...diez minutos de aquí, no está muy lejos- Me comenta. Yo asiento.
-Vale...- Respondo.
-Te va a gustar, la comida es espectacular, y es un lugar bastante romántico...- Me dice. Yo le sonrío.
-Perfecto- Le respondo.
Mientras avanzamos por las calles de la ciudad, yo me dedico a admirar las vistas, encantado por su belleza, observando sus edificios tan hermosos, y después de diez minutos, finalmente nos detenemos, por lo que bajamos del taxi, y una vez Reborn le paga al conductor, se acerca a mí, tomando mi mano y acercándose al restaurante al que acababamos de llegar.
Por fuera, el lugar tenía una apariencia antigua, con grandes columnas de mármol en tonos color arena y negro, lo cual lo hacía ver bastante elegante.
Reborn y yo caminamos hacia el interior, en donde una chica nos recibe, diciéndonos algo que no logro entender, y una vez Reborn intercambia un par de palabras con ella, nos guía hacia una mesa, en donde tomamos asiento. Recorro con mi vista el lugar, notando que tal cual había dicho Reborn, era un lugar bastante romántico, con luces tenues, mesas de color rojo y paredes de madera color oscuro, lo cual hacia todo más íntimo.
Una vez termino de observar el sitio, hablo.
-Muy bonito el lugar, me gusta- Le comento, mirando alrededor. Reborn me sonríe, asintiendo.
-Te lo he dicho- Me responde, para después, tomar su menú- Ahora...¿Qué te apetece cenar?- Me pregunta. Yo tomo mi menú y comienzo a leer los platillos, notando que todo se veía delicioso.
-Joder, todo se ve muy rico tío...- Le comento, sintiéndome de pronto con más hambre- Creo que me voy a pedir el risotto- Agrego, aún leyendo el menú.
-El risotto aquí es delicioso la verdad- Me comenta, con su vista también fija en el menú.
-¿A ti qué te apetece?- Le pregunto.
-Pues...no sé si una lasagna...o el cangrejo...- Comienza a decir, pensativo, hasta que luego de unos cuantos minutos, finalmente nos decidimos, dejando nuestros menús en la mesa, y al cabo de un momento, el camarero llega a tomar nuestras órdenes, siendo evidentemente Reborn el encargado de pedir nuestra comida y vino para beber. Una vez solos de nuevo, Reborn me observa, sonriéndome.
-He venido a este lugar creo que unas...no sé, cuatro, cinco veces...- Comienza a decir- Y esta sin duda es mi favorita- Agrega, mirándome con cariño. Yo le sonrío.
-¿Siempre venías solo?- Le pregunto, curioso.
-Sí, siempre, es la primera vez que vengo acompañado- Me responde. Yo me le quedo mirando.
-Pero...cuando venías a Liverpool, venías para negocios ¿No? ¿No venían tus asistentes contigo?- Le pregunto, y él asiente.
-Sí, venían conmigo, pero yo solía irme a comer y cenar solo- Me responde- Durante mis viajes de negocios con ellos, realmente solo los veía durante las reuniones a las cuales acudía, y evidentemente en el avión de ida y de vuelta...pero en plan, ir a comer y cenar, nunca- Agrega- Yo no hacía ningún tipo de acercamiento amistoso con ellos, no era de invitarlos a comer ni nada de eso- Termina por decir. Yo le sonrío, asintiendo, recordando cómo en nuestro primer viaje juntos, él me había invitado a comer.
-Recuerdo que en Nueva York, precisamente me invitaste a comer contigo- Comienzo a decir, recibiendo de Reborn una sonrisa- Aunque yo te dije que no porque estaba molesto contigo por ponerme a trabajar...corrigiendo ese documento...¿Recuerdas?- Le pregunto, y él asiente.
-Sí, recuerdo...- Me responde- Fui un gilipollas contigo ese día- Agrega. Yo me rio un poco, asintiendo.
-Bastante...- Comienzo a decir- Recuerdo que te molestaste conmigo por haber estado desayunando con un tío en el restaurante...- Agrego.
-Correcto- Me responde, riendo un poco- Yo bajé al restaurante porque quería desayunar algo...y en ese momento te vi con un tío...y me quedé flipando porque no entendía cómo es que conocías a alguien en Nueva York, además sin hablar inglés ¿Sabes?- Me dice, haciéndome reír- Y bueno, al inicio no le di mucha importancia, simplemente me senté en una mesa, viéndote charlar con él tranquilamente...pero después, me acuerdo que el tío...no sé por qué...te acarició el rostro o algo así...y lo pude notar como muy cerca tuyo...- Continúa diciendo, para después, negar con la cabeza- Y en ese momento sentí de la nada mucha molestia...no sé...no me gustó nada verlo...tocandote de esa manera, aunque fue solo por medio segundo pero...pues eso...me molestó- Termina por decir. Yo me le quedo viendo, riendo un poco.
-Te pusiste un poco...celoso ¿No?- Le pregunto, riendo. Él asiente, riendo también.
-La verdad es que sí...aunque en ese momento no lo sabía...yo justifiqué mi enfado con el hecho de que no estabas trabajando...me convencí a mí mismo de que me molestaba que no estuvieras enfocado en trabajar...cuando la razón era otra...- Agrega, para después, sonreír- Lo que de verdad me molestó en ese momento, fue no haber podido ser yo quien estuviera desayunando contigo...quien acariciara tu rostro...ahora es obvio que yo estaba celoso de ese chico- Termina por explicar, haciéndome sonreír, mientras pienso en cómo en ese momento, yo me enfadé con él por decirme que estaba más ocupado yendo de citas, que haciendo mi trabajo.
-Bueno, tampoco tenías razón para estarlo...es decir...yo no estaba interesado en ese tío...- Le digo, y él asiente.
-Ya, lo sé...- Me responde, sonriendo.
-Eso sí...yo no fui el único al que le coquetearon en ese viaje- Comienzo a decir, recordando algo- ¿Qué hay de las chicas de la empresa a la que fuimos a reunión?- Agrego, riendo. Reborn frunce el ceño.
-¿Qué chicas?- Me pregunta.
-Joder, las chicas de la empresa de Myers...la de recepción...y la asistente- Le comento. Reborn se me queda mirando, sonriendo con diversión.
-Vale sí, las recuerdo...pero ¿Qué tienen?- Me pregunta.
-Bueno, que estaban casi muriéndose por ti...madre mía, no veas las miraditas que te echaban- Le comento, riendo.
-Ah vale...que te pusiste celoso tú también entonces...- Me pregunta, riendo.
-A ver...no celoso como tal...pero fue muy evidente la forma en que te miraban...cómo querían llamar tu atención- Comienzo a decir- Y además eran preciosas...yo imaginé que en algún momento iba a notar en ti interés hacia alguna de ellas...pero nunca lo vi...nunca te vi corresponder sus sonrisas...ni sus miradas coquetas...solo fuiste amable, sin más...- Termino por decir. Reborn asiente, mirándome.
-Bueno, no estaba interesado...yo iba simplemente a trabajar...además, tampoco es como que me de cuenta de esas cosas la verdad...- Agrega.
-¿En serio? ¿No te das cuenta cuando te están coqueteando?- Le pregunto, curioso.
-A ver, no es como que nunca me de cuenta...pero pues sí hay veces en que todo eso me pasa desapercibido- Me responde.
-Vale entiendo- Le digo, mientras él me observa con diversión.
-Pero entonces, volviendo al tema de esas chicas...estabas celoso ¿No?- Me pregunta, riendo, haciéndome reír a mí.
-No celoso...pero sí que fue incómodo ver lo obvias que eran...aunque yo pensé en ese momento que no las juzgaba...siendo un hombre tan atractivo, con tu traje...con ese porte tan característico tuyo...pues a ver, normal que se sintieran atraídas la verdad- Termino por decir. Reborn me sonríe de forma tierna, para después, buscar mi mano por encima de la mesa, y una vez se la tiendo, comienza a acariciarla suavemente.
-Bueno...como te dije antes...no estaba interesado en ninguna de esas chicas...a pesar de sus intenciones de llamar mi atención como has dicho tú...- Comienza a decir, sonriéndome- Solo tú lograste eso...solo tú lograste cautivarme...sin siquiera quererlo, sin ser tu intención realmente, eso es lo que más me sorprende...que nunca intentaste nada conmigo, a pesar de que yo te gustara- Termina por decir, y yo asiento, sintiendo sus caricias aún en mi mano.
-Correcto...nunca intenté nada porque no le veía el sentido, es decir, para mí tú eras heterosexual, y aunque me sintiera tan atraído hacia ti, yo no quise intentarlo contigo porque pensaba que estabas fuera de mi alcance...jamás pensé que yo pudiera gustarte, no me imaginaba que cuando yo te veía, deseando saber cómo sería besarte, tú te encontrabas también pensando lo mismo...- Termino por decir. Reborn sonríe, asintiendo.
-Hombre y tanto...si hasta te evitaba porque me ponías demasiado nervioso...había reuniones en las que simplemente no me podía concentrar por tenerte a mi lado, solamente trabajando, sin más...pero aún así me distraías, con cualquier mínima cosa, y recuerdo que llegué a ir a reuniones yo solo, diciéndote que no era necesario que me acompañaras, solamente porque no quería tener una distracción- Termina por decir. Yo me quedo pensando por un momento, recordando esos días en los que lo había notado extraño conmigo, e incluso había llegado a pensar que tal vez no quería mi asistencia en las reuniones, porque ya no le gustaba mi forma de trabajar.
-Hostias...pues sí que recuerdo eso, me acuerdo que hubo unos días en los que te notaba raro conmigo, en plan, serio, sin hablarme mucho, no grosero pero sí distante...- Le comento.
-Bueno, ahora ya sabes la razón- Me dice, haciéndome sonreír- Ojalá haberme dado cuenta de mis sentimientos por ti de otra manera...nos hubiéramos evitado muchas cosas...- Agrega, mirándome con algo de tristeza. Yo niego con la cabeza.
-Seguramente...pero ahora ya da igual...aunque el camino hasta aquí fue difícil, y triste...estamos donde tenemos que estar, por fin juntos, luego de tanta confusión y cosas tan complicadas...- Termino por decir, recibiendo una sonrisa tierna de Reborn.
-Cierto...- Me dice, mirándome fijamente, y justo en ese momento, el camarero aparece con nuestro vino, y una vez nos sirve en dos copas, se retira, dejándonos solos de nuevo. Reborn toma su copa, mirándome, aún con su mano en la mía- Vamos a brindar...por el primer viaje juntos como pareja...aunque es de negocios, pero de igual manera...es el primero de muchos amor, te lo prometo- Me dice. Mi corazón salta emocionado al escuchar sus palabras, sintiéndome feliz, pensando en que tal y como acababa de decir, íbamos a tener más viajes juntos, sin que estuviera la empresa de por medio.
-Por nuestro primer viaje como pareja...- Le digo, levantando mi copa y chocandola ligeramente con la suya, para después, beber ambos del vino, el cual estaba exquisito, y una vez dejamos nuestras copas de nuevo en la mesa, Reborn acerca mi mano a sus labios, dejando en ella un delicado beso.
Durante el resto de la cena, nos dedicamos a seguir charlando, de todo, de sus experiencias en esta ciudad, de sus anécdotas en diferentes viajes, de anécdotas mías, de los futuros viajes que haríamos juntos, y una vez llega la cena, disfrutamos de la rica comida, la cual estaba espectacular, mientras continuamos con la amena charla, una que parecía no tener fin, y eso me encantaba, nuestras charlas, hablar sin parar, riendo, compartiendo, de forma tranquila, relajada, en una ciudad donde nadie nos conocía, donde no había peligros ni riesgos de ser pillados, sin sentir ese miedo latente de encontrarnos con alguien, y así, la noche continúa, tranquila, perfecta, hasta que después de una hora y media, salimos del restaurante, tomados de la mano, subiendo a un taxi y dirigiéndonos de vuelta al hotel.

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