Capítulo 53

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Bebo de mi copa, terminandome casi su contenido, sintiendo el cálido vino pasar por mi garganta, esperando que me tranquilizara de alguna manera. Me encontraba ahora mismo con Carlos charlando, de pie cerca de la pista de baile, hablando acerca de varias cosas, sin embargo, yo me encontraba disperso, nervioso, pues acababa de ver al señor Reborn dos minutos atrás, y lo que eso me había provocado, había sido muy intenso, pues sentía aún mis piernas temblando, sentía mi corazón yendo a un ritmo exagerado, y de verdad dudaba que me fuera a calmar en algún momento de la noche, pues saber que mi jefe se encontraba aquí, me alteraba muchísimo.
Al momento de haber visto al señor Reborn minutos atrás al otro lado del lugar, pude notar en su mirada mucha confusión, así como tristeza al ver a mi acompañante, y de verdad no era mi intención, no quería hacerle daño, pero no había querido venir solo, teniendo que lidiar con su presencia haciéndome tanto mal, y tener a Carlos aquí era una especie de apoyo que de verdad necesitaba, sin embargo, me sentía culpable, demasiado.
Mientras me encuentro perdido en mis pensamientos, Carlos continúa hablando.
-La verdad me gusta el lugar...es muy elegante- Comenta, mirando alrededor.
-Sí...sí lo es- Le digo sin más, algo distraído.
-¿Siempre es aquí la fiesta? ¿En este lugar?- Me pregunta. Yo me encojo de hombros.
-No lo sé...es la primera vez que vengo a alguna- Le respondo.
-Ah vale...- Dice, para después, beber de su copa. Yo hago lo mismo, terminandome su contenido- ¿Y qué te está pareciendo hasta ahora? Es decir, sé que hemos llegado hace nada pero...¿Te está gustando?- Me pregunta. Yo pienso en qué responder, mientras recuerdo la mirada de mi jefe sobre mí dos minutos atrás.
-Pues...está bien- Respondo, algo desganado- Aunque hay bastante gente que no conozco, de hecho no conozco prácticamente a nadie- Le digo, mirando alrededor rostros totalmente desconocidos para mí.- Era por eso que quería venir con alguien...no quería venir yo solo porque, a ver, sí que tengo algunos compañeros con los que me llevo bien...pero para venir a una fiesta con ellos y tal...no lo veo ¿Sabes?- Le explico, y Carlos asiente.
-Entiendo- Me responde- Pues yo encantado de haber venido contigo...- Agrega, mirándome con una sonrisa, la cual yo devuelvo.
-Gracias...en serio te agradezco tu compañía- Le comento. Él me sonríe de forma tierna.- Ahora ¿Qué te parece si nos sentamos un rato?- Le pregunto, y él asiente.
-Venga, vamos- Me dice.
-Vale, solo hay que ir por otra copa, que ya me he terminado esta- Le comento, y él se ríe.
-Joder- Dice, sorprendido. Yo me rio, para después, caminar ambos hasta una enorme mesa llena de copas de todo tipo de alcohol, yo tomo dos de vino, una para mí, y otra para Carlos, para después, dirigirnos a la mesa que teníamos asignada.
Una vez tomamos asiento, continuamos charlando, bebiendo de nuestras copas, y después de un rato, dos compañeros de la oficina se acercan a nosotros, Marcos y Dana, quienes me saludan y se sientan en la mesa, uniéndose a la conversación que estábamos teniendo Carlos y yo, la cual consistía en apostar quién sería el primero de los grandes ejecutivos en caerse de borracho la noche de hoy, sin embargo, mientras hablamos y reímos de esa posibilidad, recuerdo de pronto al señor Reborn, a quien ya había visto en ese estado dos noches atrás, sin embargo, aquello era diferente, pues él había bebido en la intimidad de su oficina, y sabía que no era una persona que soliera exponerse de esa manera en público.
La verdad era, que el simple hecho de saber que mi jefe se encontraba por aquí en alguna parte, me ponía sumamente nervioso, me inquietaba que existiera la posibilidad de encontrármelo más de cerca, porque si a la distancia ya me había provocado de todo, de cerca iba a ser una tortura, y mientras continúo charlando con los demás, me doy cuenta de mi forma de buscarlo con la mirada por el lugar, de forma inconsciente, esperando ver su figura por algún lado, sin embargo, no lo encontraba, aunque probablemente era mejor así.
Desde la tarde de ayer, no había podido quitarme esa carta suya de la cabeza, no había podido borrar esas palabras que me dedicó, ni de mi cabeza, ni de mi corazón, y durante todo el día de hoy en la oficina, yo me había dedicado a pensar en toda la situación, en esa carta, en mi jefe, y seguía aún indeciso, la verdad es que seguía dándole vueltas a todo, seguía pensando en si esto era lo que quería, en si iba a permitir que mi jefe se alejara de mí, que me dejara ir, como había dicho en su carta, y seguía aún bastante confundido, pues me encontraba con demasiadas emociones, por un lado queriendo estar con él, y por el otro lado, queriendo alejarme, protegerme, proteger a mi corazón, el cual ya estaba bastante enamorado, y el haberlo visto la noche de hoy en la fiesta, vistiendo tan elegante, siendo tan atractivo y encantador, me desarmó por completo, porque era difícil resistirme, era demasiado complicado alejar mi mirada de él cuando me provocaba tantas cosas, porque me atraía mucho, porque me emocionaba sentir su mirada sobre mí, causandome un escalofrío por todo el cuerpo incluso a la distancia, sintiendome casi hipnotizado por su mirada tan intensa sobre mí.
Apartando todo eso de mi mente, decido continuar con la charla entre mis compañeros, Carlos y yo, y después de unos minutos, me siento lo suficientemente relajado como para al menos disfrutar un poco de la noche.

¿Solo mi jefe?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora