Capítulo 37

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La mirada de mi asistente continúa fija en mí, poniéndome nervioso, haciéndome sentir de nuevo esa tensión que me tenía ahora en esta situación, planteándome cosas demasiado incorrectas, y la verdad era que una parte de mí, lo culpaba a él, lo culpaba por hacerme sentir de esta manera, lo culpaba por provocarme cosas con esa mirada que no debía provocarme, por todas esas veces en que su risa me había deleitado, por lo eficiente que era, algo que me cautivaba demasiado. Lo culpaba a él, aunque también me culpaba a mí, pues el no poder controlar mis impulsos, era algo que jamás me había pasado, y en este momento, estaba a punto de dejar que esos impulsos tomaran un poco más el control, aunque era algo que tenía que hacer para dejar de sentirme de esta manera que me tenía tan mal.
Dejándome llevar por esos impulsos, comienzo a hablar de nuevo.
-Por favor toma asiento- Le digo. Él se acerca a mi escritorio y se sienta en la silla frente a mí, y estando ahora sentados y en cierta manera más relajados, hablo.- Antes que nada, Álvarez...quiero dejarte algo muy claro...y es que lo que voy a decirte a continuación, y todo lo que voy a ofrecerte ahora, es con mucho respeto...- Comienzo a explicar- No es mi intención ofenderte de ninguna manera, y en caso de que te sientas así, me disculpo de antemano- Agrego. Álvarez cambia su expresión, pues se veía ahora confundido, demasiado, prestandome mucha atención. Mirándolo fijamente, queriendo hacerle saber que lo que estaba a punto de decir iba totalmente en serio, continúo- No sé bien por dónde empezar...porque ni siquiera yo sé cuándo empezó todo...pero...desde hace unos días, podría decir incluso semanas, he estado sintiendo una especie de tensión entre ambos...y no es una tensión entre dos personas que se caigan mal, o que tengan mal rollo, sino todo lo contrario...me encuentro...extraño cuando estoy contigo...y últimamente mis pensamientos están confusos...demasiado- Continúo diciendo, mientras veo en la mirada de mi asistente mucho desconcierto ante mis palabras- He estado...pensando mucho en todo esto...y como te digo, me encuentro muy confundido...y sobre todo, me encuentro impulsivo...especialmente cuando se trata de ti...como el otro día...que he estado incluso a punto de besarte...y sé que sabes a qué momento me refiero.- Agrego, sintiéndome algo extraño al decirlo en voz alta, y sobre todo, al decírselo a Álvarez. Él se muestra visiblemente sorprendido al escuchar mi confesión, pues abre mucho los ojos, mientras noto un tono rojizo aparecer de forma repentina en sus mejillas. Su mirada se desvía de la mía, tomando de pronto una actitud tímida, como si estuviera avergonzado- Siento ser tan directo...pero creo que va siendo hora de hablar claro...y como te he mencionado antes, te digo esto desde el respeto absoluto- Agrego. Él sube su mirada a mí, para después, asentir.
-Vale...- Me responde, con su voz demasiado baja. Ignorando lo bien que se veía con ese ligero sonrojo en sus mejillas, continúo hablando.
-Si te soy sincero...que realmente quiero serlo...no sé por qué me siento así, no sé qué es lo que me pasa contigo, y aunque he tratado de entenderlo, no lo he conseguido...lo único que sé de forma muy clara...es que necesito liberar esta tensión...pero antes de decir nada más, necesito que me digas si tú también lo sientes, si sientes cómo el ambiente de pronto cambia cuando estamos así, el uno frente al otro...si sientes también esos impulsos de acercarte un poco más a mí, quiero saber si soy el único que se siente de esta manera- Termino por explicar. Álvarez me observa fijamente, y podía notarlo demasiado nervioso, con una expresión de total desconcierto. Yo sentía que todo lo que me encontraba sintiendo, no era solo cosa mía, porque había notado ciertas miradas de parte de él, ciertos gestos, incluso su lenguaje corporal en ciertos momentos, me hacían saber que se sentía cómo yo, nervioso en mi presencia, y recordando ese momento en el sofá de mi oficina, yo había notado sus ojos fijos en mis labios, algo que para mí, era una señal de que tenía tantas ganas de besarme, como yo a él, sin embargo, quería que él me lo dijera, quería que me confirmara en palabras lo que sus miradas me decían a gritos.
-Yo...em...- Comienza a decir mi asistente, demasiado nervioso, apartando su mirada de mí y desviandola a mi escritorio- No...no lo sé...- Agrega. Yo busco su mirada, queriendo establecer contacto visual, sin lograrlo, pues se encontraba mirando sus manos, las cuales estaban sobre mi escritorio.
-Vale...- Digo, para después, ponerme de pie, rodeando mi escritorio hasta encontrarme a un lado de él, quien me mira desde su silla, confundido- ¿Podrías...ponerte de pie? Por favor- Le pido. Él lo hace, poniéndose de pie justo frente a mí, y al hacerlo y mirarme a los ojos, mi corazón comienza a latir más rápido, aunque ya de por sí se encontraba inquieto desde que Álvarez entró a mí oficina. Estando ahora ambos de pie, y demasiado cerca, puedo ver en sus ojos esa mirada que ya había visto antes, esa que estaba llena de nervios, de tensión, e incluso algo de preocupación. Me acerco un poco más, tocando las puntas de mis pies con las de él.
Me encontraba sintiendo muchas cosas, pues mi corazón no deja de bombear de forma incontrolable, mientras que una sensación extraña se aloja en mi estómago, provocandome una falta de aire que me provoca dejar salir un suspiro- En serio...¿No lo sientes?- Le pregunto, mirándolo a los ojos, aunque distrayendome con sus labios, los cuales estaban muy cerca, llamándome, pidiéndome que los tomara entre los míos. Álvarez se me queda mirando, y al igual que yo, baja su mirada a mi boca, algo que me vuelve inmediatamente loco, provocando que esa sensación en mi estómago se intensifique. De pronto, lo veo asentir, mirándome ahora a los ojos.
-Sí...también lo siento- Me dice finalmente, en voz muy baja, deleitando mis oídos con esas palabras, mientras el ritmo de mi corazón se acelera considerablemente, al mismo tiempo que mi piel se eriza de una manera impresionante, pues me lo estaba confirmando, Álvarez me estaba confirmando que no era mi imaginación la que me hacía pensar que él también se encontraba sintiendo todas estas emociones tan extrañas cuando estaba conmigo. Con esas palabras, mi cuerpo reacciona al instante, queriendo acercarse a él, y permitiendo que mis impulsos actúen, decido hacer eso que no pude hacer el otro día, además de que tener confirmación por su parte de que él se sentía igual que yo, me provocaba una especie de arrebato que ya no quería controlar.
Sin pensarlo más, permitiendo que mis ansias tomen lugar, me acerco a sus labios, sin darle siquiera tiempo de reaccionar, y al momento de tocarlos, compruebo todo lo que mi mente me había estado diciendo por semanas, pero que yo no había querido escuchar, y era que efectivamente, deseaba a Álvarez de una forma física, de una forma que ahora mismo, con sus labios en los míos, me había provocado sensaciones que no había sentido en mucho tiempo, por no decir nunca. Comienzo a mover mis labios sobre los suyos, sintiéndome perder el control, simplemente dejando que mi antojo y apetito gocen, disfrutando de su toque, sintiendo mi cuerpo encendido por completo con su beso, así como por el hecho de notar a Álvarez corresponderme, besándome también de forma intensa, dejándose llevar, por lo que lo beso de forma salvaje, liberando por fin esa tensión que durante las últimas semanas, me había impedido concentrarme, me había impedido trabajar y sentirme cuerdo.
Mis manos suben a su rostro, intensificando el beso aún más, mientras Álvarez posa sus manos en mi cintura, pegándome a él, algo que me excita de sobremanera, por lo que dejándome llevar por su pasión, introduzco mi lengua en su boca, la cual es recibida por la suya con anhelo y vehemencia. Nos besamos con incontenible deseo, devorandonos, sintiendo sus manos bajar y subir por mi cintura, acariciando mi torso, mientras nuestro urgente beso es lo único que se escucha en mi oficina. No quería ni pensar en lo incorrecto que era lo que nos encontrábamos haciendo ahora mismo, no quería recordar que los labios que me estaban excitando tanto, eran los de mi asistente, porque esto no era lo más inapropiado que tenía pensado hacer con él, y de cualquier manera, si ya habíamos roto las reglas, lo mejor era romperlas del todo, pero al menos llevarnos esa satisfacción y liberación de por medio, porque así me sentía ahora mismo atacando sus labios de esta manera, me sentía libre, me sentía por fin dejando salir toda la pasión y deseo contenido que había estado sintiendo, y con su lengua ahora mismo saciandose con la mía de una forma exquisita y deliciosa, no tenía ningún tipo de remordimiento. El beso continúa, como si fuéramos incapaces de parar, mientras mis manos bajan de su rostro, a su cintura, queriendo sentir más su cuerpo, y es entonces cuando él sube sus manos a mi cabello, enredando sus dedos en él y pegándome más a su boca, la cual estaba consumiéndome de forma salvaje, hasta que luego de unos segundos más, sintiendo una falta de aire muy grande, me veo obligado a alejarme de él, para después, mirarlo a los ojos, notando en ellos un negro profundo. Era más que evidente lo mucho que tanto él como yo, necesitábamos de ese beso, pues la pasión que habíamos derrochado del mismo, había sido prácticamente incontenible.
Nos quedamos demasiado cerca, respirando ambos con dificultad, yo aún con mis manos en su cintura, y él con sus manos en mi cabello, aunque luego de un par de segundos, baja sus manos a mis hombros, y después a mi pecho, el cual estaba conteniendo el ritmo de mi corazón yendo más rápido que nunca. Por un par de segundos, nos quedamos así, intentando recuperar el aire y la compostura, y mientras observo sus ojos de tan cerca, pienso en todas esas veces que sus ojos me habían puesto tan nervioso, en las veces que el rozar su mano de forma accidental, me hacía sentir una corriente eléctrica, misma que había sentido durante todo nuestro beso, pero multiplicada por mil. Luego de unos segundos más, ahora con nuestras respiraciones reguladas, me alejo de él, aunque solo un poco, retirando mis manos de su cintura y metiendolas dentro de los bolsillos de mis pantalones, mientras que él retira también sus manos de mi cuerpo. Antes de volver a hablar, aclaro mi garganta.
-Ese...ese beso fue más intenso de lo que creí que sería- Le digo, pues me había incluso sorprendido de lo mucho que me había hecho sentir, porque ahora mismo, estaba aturdido, con mi cuerpo sintiendo muchas cosas, pero sobre todo, sintiendo que tenía que besarlo de nuevo, sin embargo, aún había un tema que tenía que tratar con él. Álvarez me mira, para después, asentir, mirándome de forma tímida, pero con fuego en sus ojos.- Bien...pues...ahora que ha quedado claro...y demostrado que ambos nos encontramos sintiendo lo mismo...voy a serte muy honesto, porque siempre he sido un hombre muy directo, y eso lo has notado desde que comenzaste a trabajar aquí- Comienzo a decir, bajo la mirada atenta y encendida de Álvarez, una que me estaba distrayendo demasiado- Necesito dejar de sentirme de esta manera, necesito dejar de sentirme tan nervioso cuando estas tú presente, necesito volver a sentirme tranquilo y normal al tenerte frente a mí...y sé la forma en que se puede lograr eso- Mi asistente me mira con los ojos muy oscuros, lo que me hace sospechar que tal vez él ya estaba adivinando lo que yo estaba a punto de decir- Quiero ofrecerte un trato, uno confidencial...que no salga de aquí- Agrego, sintiendo mi piel erizandose de forma escandalosa al estar a punto de decir lo que durante la noche de ayer, había decidido. Armandome de valor, sintiendo mi corazón aún acelerado y mi piel erizandose ante la mirada que me estaba dedicando Álvarez, continúo hablando- Te ofrezco una noche- Agrego, y es entonces cuando lo veo abrir mucho los ojos- Una noche para liberar todas esas tensiones que estamos sintiendo, una noche en la que nos olvidemos de que yo soy tu jefe y tú mi asistente, y simplemente...dejarnos llevar- Termino por decir, sorprendido ante mi propia valentía de haber externado algo tan inapropiado como lo que acababa de decir. Álvarez se veía confuso, como si no estuviera seguro de que realmente me encontraba diciendo todo esto, por lo que vuelvo a hablar -Quiero hacer mucho más que besarte, Álvarez...no sé por qué...no lo entiendo, pero sé que eso es lo que necesito, ahora solo quiero saber, si es algo que tú necesitas también...aunque a juzgar por el beso que acabamos de darnos...puedo notar que tú también deseas lo mismo que yo- Termino por decir. Él se me queda mirando, aún con confusión en su mirada, y con evidentes dudas.
-Pero...no...no estoy seguro de entenderlo...me está...me está hablando de...- Deja sin terminar la frase y queriendo dejarle todo muy claro, hablo, de forma directa, sin tapujos.
-De follar- Termino por decir. Álvarez se mira visiblemente sorprendido, abriendo mucho los ojos y ruborizandose al instante, mientras que yo por mi parte, ante la sola mención de esa palabra, me excito al instante, más de lo que ya estaba debido al reciente beso que había compartido con él.
Me sentía demasiado extraño, sentía que me estaba saltando todos los valores y principios que llevaban siendo el pilar de mi educación desde hace tantos años, pero no podía evitarlo, no podía contenerlo.
Había estado intentando saber la razón de sentir tanto deseo hacia él, y mi única explicación, era que llevaba sin intimar con nadie mucho tiempo, llevaba sin estar con una mujer desde hace un par de años, y tal vez siendo Álvarez la persona que más veía y con la que más convivía cada día, tal vez ese deseo y esas necesidades naturales de mi cuerpo, se canalizaron a él, a la única persona con la que más inapropiado era sentirme de esta forma, pero no podía evitarlo.
Antes de llegar a la conclusión de que quería pasar una noche con Álvarez, había incluso considerado simplemente salir con Karla, quien yo sabía que llevaba tiempo interesada en mí, y estaba seguro de que ella no tendría ningún problema en pasar una noche conmigo, pues sabía y notaba que era algo que ella estaba deseando desde hace mucho, a juzgar por las miradas y sonrisas que me dedicaba siempre, incluso hoy mismo me había prácticamente dicho que la invitara a cenar, con una mirada que era evidente que tenía otras intenciones detrás, y que no sólo quería disfrutar de una simple cena conmigo. Lo único que quería, era dejar de sentir este deseo tan extraño, uno que últimamente me hacía sentir encendido ante cualquier mínima cosa que hacía mi asistente, y sentía que tal vez Karla podía ayudarme con eso, tal vez simplemente una noche de algo casual podía ayudarme a dejar de sentir estas ansias y este apetito que tanto me estaban incomodando, sin embargo, el imaginarme pasar una noche con ella, no me hacía sentir nada, no me emocionaba en absoluto, no como me emocionaba al pensar en pasar una noche con Álvarez, pues mi cuerpo reaccionaba al instante, encendiendose al simplemente imaginarme con él.
No comprendía por qué me sentía más atraído y excitado al imaginarme con un hombre, en este caso específicamente Álvarez, que con una mujer, jamás en mi vida me había pasado, pero tampoco quería indagar en eso, simplemente sabía que era algo que quería, aunque no sabía por qué.
Álvarez continúa con su mirada sobre mí, y podía notar que se encontraba sin saber si de verdad acababa de decir esa palabra, si estaba hablando en serio o no, y no podía culparlo, pues era algo difícil de asimilar.
-Yo...emm...- Comienza a decir, haciendo una pausa para aclarar su garganta- No...no sé que decir...está ¿Está seguro de lo que me está diciendo?- Me pregunta, con evidentes dudas. Yo me acerco un poco más a él.
-Demasiado seguro...estaba seguro de que quería hacer este trato contigo, y el beso que acabamos de darnos, me confirmó que definitivamente necesito esto...- Comienzo a decir- Sé que tú también lo sientes...y no puedo dejar de pensar en lo bien que...en lo bien que se sentiría una noche contigo- Agrego, siendo directo, tal vez demasiado, pero necesitaba serlo, porque quería que comprendiera lo que le estaba ofreciendo, quería que entendiera que necesitaba mucho más que solo un beso como el que nos habíamos dado minutos atrás.
-No voy a...no voy a negar que...bueno que usted me...que el beso fue, muy bueno- Comienza a decir, con algo de vergüenza, desviando su mirada de mí- Pero no...no sé si sería lo correcto, es decir...no creo que sea correcto seguir por este camino- Me dice. Yo pienso en su respuesta, y aunque sentía que tenía razón, no quería dársela.
-Seguramente no lo es...pero no te voy a negar que me importa muy poco- Digo, sorprendido ante mis propias palabras, pues yo no estaba acostumbrado a hacer cosas que sentía que eran inapropiadas, sin embargo, esta en particular, a pesar de ser sumamente inapropiada, se sentía demasiado bien.
-Pero qué...¿Qué hay de sus reglas? ¿Qué pasa con todo eso de tener una relación simplemente de jefe y subordinado? Además...esto...esto va en contra de las propias reglas de la empresa...- Comenta, y yo niego con la cabeza.
-Eso sigue siendo igual, como te he dicho antes, solo te estoy pidiendo una noche...una en la que podamos dejar de sentir todo esto que es evidente que estamos sintiendo, en la que podamos simplemente dejar que lo meramente físico tome lugar...y solo disfrutar... después de eso, todo seguirá igual, porque pasará solo una vez, y después, yo seguiré siendo solo tu jefe, tu seguirás siendo mi asistente...no hablaremos del tema de nuevo...y vamos a hacer como si nunca hubiera pasado nada- Termino por decir, queriendo hacerle comprender que esto no iba a repetirse, que era solamente para dejar ir este deseo que nos estaba consumiendo a ambos. Mientras observo a Álvarez, esperando por una respuesta, veo duda en él, veo cómo se encuentra debatiendo consigo mismo si lo que le estaba proponiendo era buena idea, pero en esa mirada, yo seguía viendo deseo, seguía viendo excitación, y esperaba que todo eso, ganara por encima de la razón.- Mira...te voy a preguntar algo, y quiero que me respondas con la verdad...- Comienzo a decir- Tú...¿Tú me deseas?- Le pregunto, y él abre mucho los ojos, poniéndose visiblemente nervioso- Es decir...solo quiero que pienses en el beso que nos hemos dado antes...en todo eso que has sentido...es evidente que tanto tú como yo, necesitábamos de ese beso...pero yo necesito más...- Agrego, y él baja su mirada- ¿Y tú? ¿Tú necesitas más?- Pregunto, y entonces me mira de nuevo- Porque si lo que has sentido besándome te ha encendido...te puedo garantizar que te puedo hacer sentir muchísimo más que eso...si me das esa noche- Agrego, y esa mirada llena de excitación que había visto antes en él, se vuelve más intensa. Me sentía acalorado ante mis propias palabras, pues eran totalmente ciertas, ya que si él aceptaba el trato que yo le estaba ofreciendo, no iba a desperdiciar la oportunidad para hacerle disfrutar conmigo al máximo.
-Eh...pues...sí...-Comienza a decir- Yo...supongo que...que sí, también necesito más...- Agrega, haciéndome sentir una alegría enorme.- Pero no...esto no es...siento que es muy inapropiado...- Termina por decir, y yo asiento, pues tenía razón.
-Es que lo es...- Comienzo a decir- Y siento tener que llegar a esto, porque de verdad intenté alejar todo esto que estoy sintiendo hacia ti, pero ya me es imposible...ya no quiero reprimir todo lo que siento, quiero dejarlo ir, y quiero dejarlo ir contigo- Termino por explicar. Su mirada se queda en la mía, y entonces frunce el ceño.
-Pero entonces usted...¿Usted no tiene pareja? O algo por el estilo...- Me pregunta, y yo inmediatamente niego con la cabeza.
-Por supuesto que no...no te estaría diciendo esto si fuera así...- Le respondo, pues de tener novia, evidentemente jamás le haría una propuesta como esta, porque para empezar, yo no era una persona infiel, y de cualquier manera, de tener novia, las necesidades que ahora me encontraba queriendo realizar con Álvarez, estarían más que satisfechas si tuviera a una mujer a mi lado. Él asiente, bajando su mirada con cierta vergüenza, y no quería que se sintiera así, pero entendía que toda esta situación fuera extraña- Entonces...¿Qué me dices?- Le pregunto, queriendo ya su respuesta, pues la anticipación me estaba matando. Él sube su mirada a mí, para después, mirar mis labios, algo que me acelera el ritmo cardíaco al instante, hasta que finalmente, me responde.
-Vale...yo...acepto- Me dice finalmente, de forma tímida, con cierta vergüenza. Mi corazón festeja su respuesta, demasiado emocionado, así como otra parte de mi cuerpo que también se emociona, pero que ahora mismo, estando en la oficina y aún en horas de trabajo, necesitaba ignorar para que no fuera un problema.
-Perfecto- Respondo, sintiéndome con una sensación de haber cerrado el negocio más extraño que había hecho nunca, aunque de alguna manera, el más interesante.- Cuando se den las ocho, nos vemos en el estacionamiento, iremos a mi apartamento ¿Te parece bien?- Pregunto, y entonces Álvarez me mira, demasiado sorprendido.
-¿Cómo? ¿Quiere...quiere...que sea hoy?- Me pregunta. Yo asiento, sabiendo que era algo repentino, pero sinceramente, no me veía capaz de esperar más.
-A ver...por mí, entre más pronto mejor...pero si tienes algun inconveniente...pues podemos esperar- Comento. Él se me queda mirando por unos segundos, y entonces, lo veo bajar su mirada a mis labios, algo que me excita al instante.
-No...está bien, que sea hoy- Me responde, subiendo su mirada de nuevo a mis ojos.
-Va...vale- Respondo, sintiéndome nervioso, pero de buena manera.- Pues...nos vemos más tarde entonces...en una hora y media concretamente- Agrego, mirando mi reloj. Él asiente. Por mi cabeza, se cruza la idea de besarlo de nuevo, como una manera de sellar el trato que acabamos de hacer, sin embargo, no debía olvidar que estábamos en mi oficina, y aunque nadie entraba aquí sin tocar antes, no quería arriesgarme, por lo que simplemente le dedico una sonrisa, para después, dirigirme hacia detrás de mi escritorio y sentarme en mi silla.
-Bien...- Dice Álvarez, dirigiendose a la puerta- ¿Necesita algo más?- Me pregunta antes de salir. Yo lo miro y sonrío, queriendo incluso reír, pues me hacía gracia que incluso en una situacion tan extraña como la que acababamos de vivir, en la cual nos habíamos besado y quedado para hacer más que eso, él volviera a su estado de asistente. Me le quedo mirando, pensando en que lógica y evidentemente, necesitaba más de él, aunque tenía que esperar a esta noche.
-Sí...pero eso ya lo sabes- Le respondo. Él se me queda mirando, para después, mostrar una pequeña sonrisa cómplice.
-Vale...- Me responde, mirandome fijamente, y en su mirada, podía ver aún ese fuego en ella, uno intenso y abrasador- Con permiso- Agrega, saliendo después de mi oficina.

¿Solo mi jefe?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora