Me encontraba mirando una película, desde hacía ya poco más de una hora, y a pesar de que me encontraba cansado, el sueño no me llegaba. El jetlag era algo muy jodido, algo que nunca había experimentado, pues nunca había viajado a un país donde el cambio de horario fuera tan bestia. Tal y como me había dicho mi jefe durante el vuelo, si dormía en el avión, no iba a poder dormir más, y había tenido muchísima razón, pues ahora eran las cuatro de la mañana, y aunque me encontraba cansado, no podía conciliar el sueño, era como si mi cuerpo quisiera dormir, pero al mismo tiempo se sentía descansado, era algo muy raro y desesperante, y no me quedaba de otra más que mirar la película esperando que en algún momento el sueño llegara.
Justo en ese momento, mientras pienso más en otras cosas que en realmente mirar la película, escucho cómo alguien toca a mi puerta. Pego un respingo, pues no me lo esperaba para nada, y con algo de cautela y miedo, pues eran las cuatro de la mañana, me asomo por la mirilla de la puerta, sin hacer mucho ruido, y es entonces cuando mi corazón se relaja y se me va un poco el miedo, pues logro ver a mi jefe al otro lado de la puerta, algo que de cualquier forma era raro. Yo abro la puerta, y al hacerlo, sus ojos suben inmediatamente hacia mí, con expresión cansada, llena de agotamiento.
Lo primero que noto, sin poder evitarlo, es que no llevaba traje, pues tenía puesta una camiseta y un chándal sin más, y me parecía sumamente raro verlo vestido de esa manera.
-Buenas noches- Le digo, algo dubitativo, pensando en que probablemente necesitaba algo relacionado al trabajo, o tal vez tenía alguna duda sobre la reunión de mañana- ¿Necesita algo, señor Reborn?- Pregunto. Él niega con la cabeza.
-¿Estabas dormido?- me pregunta, curioso.
-Qué va, ojalá- Respondo- Estaba intentando dormir, pero no hay manera- Agrego. Él sonríe un poco, asintiendo.
-Te lo he dicho...- Comenta. Yo asiento.- Yo también he estado intentando dormir pero nada...no he podido- Agrega. Yo le sonrío, sin entender todavía qué hacía en mi puerta a las cuatro de la mañana. - ¿Fumas, Álvarez?- Me pregunta de pronto. Yo frunzo el ceño ante su repentina interrogativa, sin comprender a qué venía, y es entonces cuando el señor Reborn alza su mano, mostrándome un paquete de cigarrillos que no había visto hasta ahora.
-Si...- Respondo, confundido ante la situación.
-Pues venga, fumate uno conmigo- Me dice, sacando un cigarrillo del paquete- ¿Puedo pasar?- Me pregunta, ahora con el cigarro en su boca. Yo asiento, dándome cuenta de que no le había invitado a pasar ni nada, para después, hacerme a un lado.
-Claro claro...adelante- Le digo. Él se adentra en la habitación, la cual se comienza a llenar de inmediato de ese olor tan particular y caracteristico suyo. Mi jefe se dirige inmediatamente al balcón, yo siguiéndolo de cerca, y una vez fuera, me tiende la caja de cigarrillos. Yo tomo un cigarro, el cual mi jefe enciende con su mechero, y mientras lo hace, me cuestiono nuevamente qué coño estaba pasando, y por qué nuevamente estaba dejándome llevar por la amabilidad de mi jefe, cuando sabía perfectamente que el día de mañana se encontraría con ese mal humor que lo caracterizaba y que lo llevaba a tratarme mal.
Ahora con mi cigarro encendido, doy una gran calada, disfrutando de la sensación, pues llevaba desde que me había subido al avión con unas enormes ganas de fumar. Dirijo mi mirada a mi jefe, y me lo encuentro admirando la ciudad, para después, dejar salir el humo de su boca lentamente, y es entonces cuando me surge una duda.
-¿Ha ido usted a comprar los cigarrillos? ¿A las cuatro de la mañana?- Pregunto. Él me mira, para después, negar con la cabeza.
-Qué va, he llamado a recepción para pedir que me los trajeran- Responde- Suelen hacer este tipo de encargos, sea la hora que sea, sobre todo si les pagas buena propina- Agrega- Lo normal es pedir cena o cosas así, pero bueno, me moría por un cigarro- Termina por explicar, y yo asiento, recordando que esta no era la primera vez que se quedaba en este hotel, pues durante mi capacitación, Alex me había comentado que el señor Reborn ya tenía sus hoteles de preferencia en cada ciudad que solía visitar por negocios, y de hecho, yo tenía una lista bastante larga de esos hoteles.
-Entiendo- Digo sin más.
-He intentado dormir pero no he podido, luego he intentado trabajar y no me he concentrado mucho, así que bueno, quise fumar un poco...y he pensado en...no sé, invitarte a fumar conmigo- Me comenta. Mi mirada se dirige a él, quien se encuentra mirando al frente. Mientras lo observo, me pregunto qué lo había llevado a invitarme a mí a fumar, y pienso en que era todo muy raro.- Aunque no sabía si fumabas, o si estarías dormido- Agrega, para después mirarme.
-Bueno, pues si...fumo, lamentablemente- Comento, pues realmente odiaba este hábito tan malo que tenía- Y como le he dicho antes, no podía dormir realmente, estaba mirando una película, como puede ver- Agrego, mirando hacia dentro de la habitación, donde se podía mirar la película en la pantalla, ahora en pausa.
-Vale, bien- Dice. Yo doy otra calada a mi cigarro, sintiéndome ahora más relajado, y mientras veo los enormes edificios frente a nosotros, recuerdo en dónde nos encontrábamos, y la razón de este viaje.
-¿Se encuentra ya listo para mañana? Para la reunión, me refiero- Pregunto, solo por sacar conversación. El señor Reborn asiente, aún mirando hacia la ciudad, lo que me permite ver su perfil a la perfección.
-Evidentemente- Me responde, confiado- Estoy listo desde hace semanas, de hecho- Agrega, para después, mirarme a mí- Espero que tú lo estés también- Me comenta, y yo asiento.
-Lo estoy, no se preocupe- Digo, también confiado, pensando en la reunión y en lo que tenía que hacer, pero justo en ese momento, me viene una inquietud que no había pensado hasta este momento- Pero...una pregunta...- comienzo a decir, algo alarmado- ¿La reunión no será en inglés? Porque yo no sé inglés y en caso de que sea así, yo no voy a poder...- Comienzo a decir, pero mi jefe me interrumpe.
-Es en español Álvarez, no te preocupes- Me dice rápidamente al verme tan alterado- El señor Elías Myers, que es el inversor con el que nos reuniremos, habla español a la perfección, pero tiene su compañía aquí, y desde aquí, bueno, invierte en varias empresas, entre ellas la nuestra- Comienza a explicar, para después, darle una calada a su cigarro- Nuestras reuniones siempre son en español, a pesar de que suele haber algunas personas que hablen inglés, pero estos no suelen hablar mucho, así que no te preocupes- Termina por decir.
-Vale, bien, menos mal- Comento, ahora más tranquilo. El señor Reborn se me queda mirando, para después sonreír un poco.
-¿No sabes nada de inglés?- me pregunta.
-A ver...entiendo lo básico, pero hasta ahí llego- Comento. Él nuevamente me sonríe, y yo por mi parte desvío la mirada de él, pues esa sonrisa me ponía nervioso. Mientras admiro los coches pasar por la calle, veo de reojo cómo la mirada del señor Reborn continúa sobre mí.
-Es la primera vez que vienes a Nueva York ¿Verdad?- Me pregunta.
-Así es- Respondo, aún sin mirarlo, soltando el humo de mi cigarro.
-¿Y qué te está pareciendo?- Pregunta. Yo subo mi mirada hacia él nuevamente.
-Bueno, lo poco que he visto me ha parecido impresionante...- Comienzo a decir- Pero en general me parece muy bonita, con mucha gente...demasiada, pero muy bonita- Termino por decir. Mi jefe asiente, sonriendo.
-Ya...eso es algo que a mí no me gusta de aquí debo decir, siempre está petado de gente, a todas horas, en todos lados, es increíble- Me comenta, soltando el humo del cigarro de su boca.
-¿Pero le gusta?- Le pregunto.
-¿El qué? ¿La gente?- Pregunta, confundido.
-No no, eso me queda claro que no le gusta- Comento, recibiendo una risa de su parte- Me refiero a la ciudad, que si le gusta- Agrego.
-Ah si, me gusta bastante, aunque no me gusta viajar aquí porque son demasiadas horas y me agobia tanta gente por todos lados, pero la ciudad como tal, es bastante bonita, digna de conocer- Responde. Su mirada se posa al frente, admirando la vista, y yo hago lo mismo, admiro las vistas frente a mí, aunque no eran precisamente de la ciudad, y justo en ese momento, su mirada se dirige a mí, algo que me hace bajar la vista.
-Que...que...que raro se me hace verlo sin traje- Comento, solo por decir algo, nervioso. Él se mira su propia ropa, para después encogerse de hombros.
-Ya bueno, no puedo dormir en traje- Comenta. Yo me rio, pensando en que así era precisamente como yo suponía que dormía.
-Bueno, tal vez no en traje, pero si en una de esas pijamas con un dibujo de un traje- Digo. El señor Reborn suelta una carcajada, una que me provoca reír a mí también.
-No es mala idea, la verdad- Comenta, mirándome. Yo me rio, pues me causaba gracia que lo estuviera considerando. Justo en ese momento, lo veo encender otro cigarro, pues el que había encendido antes, ya se lo había acabado, cuando yo justo me encuentro tirando el mío. Él lo nota y me ofrece otro cigarro, el cual yo rechazo.
-Estoy bien, gracias- Digo. Él deja el paquete se cigarrillos sobre la mesa que se encuentra justo a su lado, para después, tomar su mechero y encender el cigarro en su boca, acto que me distrae un poco.
-Debo decir que no suelo fumar tanto- Comienza a decir, con algo de dificultades, pues se encontraba aún intentando encender ese cigarro.- Pero por alguna razón fumo más cuando estoy de viaje- Agrega, ahora con ese cigarro encendido, liberando el humo.
-Tal vez le calma los nervios ¿No?- Comento. Él me mira y niega con la cabeza.
-No me siento nervioso realmente- Me dice, encogiendose de hombros- Pero si que me relaja, porque estaba algo estresado por el hecho de no poder dormir y tal...el jetlag me jode muchísimo- Agrega. Yo asiento, pues ahora que sabía lo que era, me parecía una mierda.
-Yo la verdad es que nunca lo había experimentado, y es bastante agotador- Digo. Él me mira, algo sorprendido, mientras suelta el humo de su cigarro.
-¿El qué no has experimentado nunca? ¿El jetlag?- Me pregunta, y yo asiento. -Pero...si has viajado en avión antes ¿No?- Pregunta.
-Si si, eso sí, pero no a países tan lejos como para tener un cambio de horario tan grande...he viajado un par de veces, dentro de España, y cuando he viajado a otro país ha sido a países de Europa, donde no hay tanta diferencia de horario- Explico.
-Vale entiendo...- Me dice- Bueno, tal vez con el tiempo aprendas a manejar el jetlag, que ya te digo que viajes como estos haremos bastantes- Me comenta. Yo lo miro, pensando en que al parecer, él me veía haciendo este tipo de viajes de nuevo, es decir, me veía trabajando para él, viajando con él en un futuro cercano a este tipo de cosas, y debido a que llevaba pocas semanas en la empresa, el hecho de que me considerara para futuros viajes, me hacía sentir muy bien, pues significaba que le gustaba mi forma de trabajar hasta ahora, y que me veía futuro en la empresa.
-Supongo que si- Comento, sintiéndome de pronto alegre. El señor Reborn me mira, para después, sonreírme. Nos encontrábamos a unos cuantos pasos de distancia, y aún así, y estando al aire libre, su aroma invadía el espacio, un aroma que combinado con el olor del cigarro, creaba una fragancia que incluso me aturdía. Había estado intentando ignorar lo raro de esta situación, pero la verdad era que no entendía nada, no entendía qué hacía en Nueva York, en mi habitación del hotel con mi jefe, fumando un cigarro y hablando tranquilamente de diferentes temas, porque una vez más estaba pasando, estábamos compartiendo cosas de cada uno, y no entendía por qué ¿Dónde quedó ese jefe borde de hace unos días? ¿Dónde quedó ese discurso suyo de "No seremos colegas"? Y sobre todo ¿Dónde quedó eso que yo mismo me había dicho acerca de no volver a pensar en mi jefe como alguien amable e interesante? Porque él ya me había demostrado antes, que no era así, que era maleducado, grosero, malhumorado, pero ahora no lo veía, ahora no veía a ese jefe amargado que tanto me desagradaba, y lo único que me quedaba pensar, era que su actitud de mierda estaba ligada a la oficina, esa era la única respuesta, pues ahora mismo, hablando tan tranquilamente, de forma despreocupada mientras nos fumamos un cigarro, él no me desagradaba, y de hecho olvidaba todo el odio contenido que le tenía, olvidaba eso que me había dicho a mí mismo de no ser amable ni servicial con él, y al parecer, él también olvidaba su propio discurso de no ser amigos, ni colegas, sino solamente un superior y un subordinado. Era evidente que algo pasaba cada vez que salíamos de esa oficina, pues tanto él se volvía amable y sonriente de pronto, como yo me olvidaba de lo mucho que me desagradaba su presencia.
De un momento a otro, me doy cuenta de que llevábamos en silencio un par de minutos, y al pasar mi mirada de los coches en la calle, a él, sus ojos también se dirigen a mí. Yo me siento incapaz de sostener su mirada, como siempre me pasaba, eso era algo que no cambiaba aunque nos encontraramos fuera de la oficina, y justo en ese momento, noto de reojo cómo su cigarro cae al suelo.
-En fin...creo que me voy ya- Me dice, pisando el cigarro. Yo siento una especie de desilusión, lo cual era muy raro, pues comúnmente, estando en la oficina, lo que más deseaba oír de su parte era que se iba y que regresaba en unas horas, y así no tener que lidiar con él por el resto del día, pero ahora era diferente, ahora me encontraba deseando que no se fuera para seguir charlando tranquilamente.
-Vale- Le digo, sonriendo- Gracias por el cigarro- Agrego. Él me sonríe también.
-Nada...gracias por la compañía- Me dice. Mi corazón se acelera de pronto, sin sentido, pues por alguna razón, se había emocionado al escuchar a mi jefe decir eso. Al parecer él había disfrutado de mi compañía, al igual que yo de la suya. Yo sonrío sin más, para después, adentrarme en la habitación, con mi jefe siguiendome. Una vez llegamos a la puerta, la abro, dejando pasar al señor Reborn, quien sale al pasillo, para después, girarse hacia mí.
-Nos vemos mañana...o bueno...más tarde- Me dice, riendo, dandose cuenta de que tecnicamente ya era mañana, pues eran casi las cinco de la mañana.
-Correcto- Digo- Espero que pueda dormir, al menos un poco- Agrego.
-Lo mismo te digo- Me dice, sonriente- Nos vemos en un rato, descansa Álvarez- Dice.
-Que descanse señor- Respondo. Mi jefe me dedica una última sonrisa, para después, dirigirse a su habitación, justo al lado.
Yo cierro la puerta y regreso a la cama, aún sin comprender muy bien la situación tan rara y confusa. No cabía duda de que ese señor al que tenía por jefe, era la persona más complicada, bipolar y extraña del mundo, pues estaba seguro que a pesar de haber compartido un momento bastante agradable y tranquilo hacía tan solo unos minutos, él seguramente mañana, o en unos días en la oficina, volvería a tratarme como una mierda, y yo, nuevamente volvería a odiarlo y a sentir que su presencia era la más nefasta que había tenído que soportar en mi vida.
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¿Solo mi jefe?
FanfictionPara el señor Reborn, Álvarez era un nuevo y novato asistente, uno al que debía acostumbrarse. Para Raúl Álvarez, el señor Reborn era su nuevo jefe, uno con un difícil temperamento y una actitud cambiante. Un nuevo trabajo siempre conlleva cambios...
