Regreso a la oficina, ahora un poco más tranquilo, pues al haberme ido a la sala de reuniones, unos nervios imposibles de controlar se habían apoderado de mí, haciéndome pensar lo peor, haciéndome pensar que tanto Reborn como yo estábamos en problemas y que de alguna manera, la junta directiva ya sabía de nosotros, sin embargo, no había sido el caso, aunque de cualquier manera, la razón de haberme llamado sí que era algo importante y que nos involucraba a ambos.
Durante la reunión con la junta directiva, había decidido aceptar la propuesta que habían hecho de interponer una denuncia por discriminación laboral en mi nombre en contra de Sergio, esto como una manera de amenazarlo un poco con tal de que retirara esa denuncia en contra de Reborn, y aunque no estaba muy seguro de lo que podía pasar, no había dudado ni un segundo en aceptar, pues si podía ayudarlo aunque fuera un poco a él, lo iba a hacer, sin pensármelo dos veces. Debía decir que el saber que Reborn tenía una denuncia en su contra, me preocupaba bastante, pues no quería que estuviera en problemas, no me gustaba verlo en una situación que él realmente había iniciado por defenderme, simplemente por eso, algo que evidentemente le agradecía, pero me asustaba la situación en la que se encontraba ahora mismo, a pesar de verlo a él tan tranquilo, yo estaba bastante nervioso, sin embargo, no quería decírselo, no quería que supiera lo angustiado que estaba, porque eso solamente iba a preocuparlo.
Me siento en mi escritorio, continuando con el trabajo que había dejado antes de irme, y después de una media hora trabajando en la actualización de la base de datos, me dirijo a la oficina de Reborn, pues había unos cuantos documentos que debía archivar. Una vez dentro, me encamino directamente a los archivadores, guardando los documentos uno a uno, hasta que después de unos minutos, termino, para después, dirigirme al escritorio de Reborn, dejando ahí unos documentos que necesitaba firmar, aunque podían esperar a que regresara. Una vez dejo dichos papeles, me quedo mirando la oficina por un momento, y de pronto, la tristeza me invade, pues se sentía demasiado sola, le faltaba el alma, le faltaba el olor de Reborn, ese que aunque se podía aún oler un poco en el ambiente, no era lo mismo, faltaba su presencia elegante detrás de su escritorio, faltaba su grave voz resonando por las paredes al llamarme por mi apellido, faltaban sus sonrisas amables al dirigirse a mí, simplemente faltaba él, y se notaba. Dirijo mi vista del escritorio de Reborn, al ventanal, ese que me gustaba mirar, en el cual me perdía en muchas ocasiones, admirando la belleza de la ciudad, sin embargo, ahora no veía las vistas tan bonitas, las notaba apagadas, sin gracia, y así mismo, no me sentía cautivado al mirar la ciudad, y entonces comprendo que no me llamaba la atención esa vista, tanto como me llamaba la atención Reborn, porque cambiaría ese paisaje por verlo a él aunque fuera cinco minutos detrás de su escritorio, trabajando como siempre, esforzándose en sus labores a pesar de estar cansado. Una sonrisa sale por si sola de mis labios al recordarlo, y al mirar su escritorio, pienso en que aún quedaba la semana siguiente de suspensión, aún tenía que soportar más días sin él aquí dentro, sin embargo, tenía el privilegio de verlo fuera de la oficina, en la privacidad de su casa, o de la mía, en la intimidad de una cena romántica, e incluso en la comodidad de su cama, ya fuera durmiendo o realizando ese acto de amor que la noche de ayer, me dejó fascinado.
Decido salir de la oficina, dándome cuenta de que estaba extrañandolo demasiado, y una vez de vuelta en mi escritorio, continúo trabajando, hasta que las horas, por fortuna, pasan rápidamente.
Una vez en el restaurante, bajo de mi coche, acomodando mi camisa y americana, para después, adentrarme al lugar.
Eran ya las 8:16 de la noche, y tan solo una hora atrás, Reborn me había escrito para decirme dónde nos veríamos, y al entrar al restaurante, que era el mismo al que habíamos venido la noche de ayer, busco con la mirada a Reborn, hasta que luego de unos segundos, finalmente lo encuentro sentado en una mesa mirando su móvil. Yo sonrío por inercia al verlo, para después, acercarme a él, y una vez a su lado, nota mi presencia, subiendo su mirada a mí y regalándome una sonrisa que me roba el aliento, para después, ponerse de pie.
-Hola amor...- Me dice en voz baja, acercándose a mí, dándome un abrazo y dejando un dulce beso en mis labios. Yo le sonrío.
-Hola cariño...- Le respondo, mientras ambos nos sentamos- Siento si te he hecho esperar mucho- Agrego, y él niega con la cabeza.
-Para nada me has hecho esperar, no te preocupes- Me responde, sonriéndome- ¿Cómo estuvo tu día?- Me pregunta.
-Bien, algo más tranquilo la verdad, aunque sigo recibiendo muchas llamadas de varias personas que quieren hablar contigo- Comienzo a explicar- Lo único que puedo hacer es pedirles que dejen un mensaje o que llamen hasta la semana que viene...pero de igual manera se están acumulando, y hay algunas personas bastante impacientes- Agrego, recordando alguna que otra persona que me había incluso amenazado con ir a la oficina debido a que según ellas, les estaba mintiendo al decirles que mi jefe no estaba disponible. Reborn niega con la cabeza.
-Joder...tú mándalas a la mierda- Me responde, haciéndome reir.
-Ojalá poder hacerlo- Le comento entre risas- Pero bueno, más allá de eso, todo ha ido bastante tranquilo el día de hoy- Termino por decir.
-Vale, me alegro- Me responde- ¿Y no has sabido nada de la junta directiva?- Me pregunta, curioso.
-No, nada- Le respondo, negando con la cabeza- Aunque supongo que tardarán en comunicarse conmigo, es decir...preparar una denuncia debe de tardar un tiempo- Agrego. Él se encoge de hombros.
-Ya...supongo- Me responde, algo pensativo- Lo que pasa es que...he estado pensando en eso todo el día...- Agrega, preocupado- Sigo pensando que no debiste de haberte involucrado...pero sé que no te voy a convencer...solo digo que...estoy preocupado por ti, y por lo que pueda pasar- Me comenta. Yo le sonrío, queriendo calmarlo de alguna manera, para después, buscar su mano por encima de la mesa, la cual él toma, y es entonces cuando comienzo a acariciar su piel con suavidad.
-Tranquilo...no me gusta verte así...yo estoy bien Reborn, todo va a estar bien...solo hay que pensar que todo esto se va a solucionar de una buena manera para nosotros...- Le comento, acariciando su mano.
-Ya...lo sé...pero entiendeme...eres lo que más me importa, y siento que de alguna manera, gracias a mi gilipollez de haber golpeado a Sergio, te he expuesto, frente a la junta directiva, algo que sé que te pone nervioso- Me responde.
-La junta directiva me pone nervioso por el hecho de que tú y yo somos pareja, y no puedo evitar pensar en eso todo el tiempo, y siento que se nos nota ¿Sabes? Me pongo paranoico, eso es todo...pero estoy bien, no estoy nervioso por la denuncia, ni por Sergio...porque sé que todo va a salir bien- Comienzo a decir, mirándolo fijamente- Por favor ya no pienses en eso, no sirve de nada...vamos a disfrutar de la cena, y mira...después...se me ocurre algo para comer de postre...- Le comento, con evidentes segundas intenciones. Reborn se me queda mirando, sonriendo, para después, besar el dorso de mi mano.
-Vale, tienes razón...me parece bien- Me comenta- ¿Ya sabes qué pedir?- Me pregunta, y yo asiento- Vale- Agrega, mientras llama la atención de un camarero, quien viene de inmediato a pedir nuestras ordenes, para después, retirarse, dejándonos solos de nuevo.
Reborn y yo continuamos charlando en lo que esperamos nuestra cena, y después de media hora, la comida finalmente llega, por lo que nos encontrabamos ahora mismo disfrutando de la cena, mientras hablamos de diferentes temas.
-Vale entonces...¿Desde cuando fue exactamente?- Le pregunto, riendo, divertido. Reborn se me queda mirando, riendo también, negando con la cabeza.
-Es que...no sé...te juro que no lo sé- Me responde entre risas.
Acababa de preguntarle a Reborn por el momento exacto en el cual comenzó a sentirse atraído por mí, pues el tema de conversación ahora mismo, era acerca de nosotros, y la forma en que éramos antes, cuando teníamos una relación estrictamente laboral.
-Pero ¿Cómo no vas a saber?- Le pregunto, riendo- Es decir...¿En qué momento has pasado de "No seremos colegas" a "Quiero follar contigo"?- Le pregunto, intentando imitar su grave voz, mientras Reborn suelta una carcajada de lo más escandalosa, una que yo acompaño. Luego de unos segundos riendo sin parar, Reborn habla, aunque entre risas.
-Hostia...hostia puta...- Comienza a decir, apenas siendo capaz de parar de reír- Joder que bueno...si es que suena como broma pero...es que ha sido así- Agrega, partiéndose a carcajadas de nuevo. Yo me rio junto con él, asintiendo.
-Claro...si es que ha sido así...por eso te digo...¿En qué puto momento?- Le pregunto, riendo de nuevo.
Nuestras risas son lo único que se deja escuchar por varios segundos, risas que combinadas, para mí sonaban demasiado bien, y me encantaba estar así con él, riendo sin poder parar, algo que solo me pasaba con Reborn. Una vez se tranquiliza y recupera el aire, vuelve a hablar.
-Vale...vale a ver- Me dice, sonriente- Si te soy sincero, creo que desde un inicio me quedé pilladísimo contigo...es decir...desde un inicio comencé a tratarte diferente...- Comienza a explicar, dándole un trago a su copa de vino, mientras yo como de mi plato- Desde un inicio mi trato hacia ti fue especial...si es que a tan solo días de conocerme, me llevaste a casa cuando mi coche se averió...la cual ninguno de mis asistentes ha conocido, ninguno- Reitera- Y recuerdo bien que en el camino a mi casa esa noche, tú y yo hablamos de nuestros gustos musicales, los cuales son muy parecidos...me acuerdo lo mucho que me hiciste reír esa noche, me divertí muchísimo contigo, y cuando llegué a casa, me di cuenta de que estaba mal, estaba mal tratarte como colega...porque yo mismo te había dicho que no lo hicieras, y en ese momento no me importó...se me olvidó por completo esa regla...- Termina por decir. Yo asiento, pues recordaba a la perfección esa noche, en la cual lo había pasado muy bien con él, y fue la primera vez que lo vi con otros ojos, lo vi como una persona más, y no como mi jefe.
-Me acuerdo...- Le respondo, sonriendo.
-Esa fue la primera vez que rompí mis propias reglas...esa noche- Me comenta, con voz baja- Y luego días después vino el viaje a Nueva York...y una vez más, mis propias reglas me importaron una mierda...porque yo fui quien te busco a tu habitación ¿Recuerdas?- Me pregunta, y yo asiento.
-Obviamente me acuerdo- Le respondo.
-Esa noche, nuevamente comencé a preguntarte cosas personales, queriendo saber de ti, cuando se supone que no debía interesarme tu vida privada...- Me comenta, sonriendo- Y a la semana siguiente fue cuando te di el permiso de entrar a mi oficina sin tocar a la puerta antes...segunda regla que rompí contigo- Agrega. Yo le sonrío, asintiendo, mientras bebo de mi copa de vino- Luego vinieron más charlas, más preguntas para conocerte mejor...aquella vez que fuimos a comer juntos...luego a la cena a la que te invité...- Comienza a decir- Por eso te digo, no sé en qué momento comencé a sentirme tan atraído hacia ti...porque realmente siento que fue desde un inicio, sin yo saberlo...- Termina por explicar. Me le quedo mirando, sonriendo por lo que me estaba diciendo, mientras intento recordar algún momento en donde yo lo hubiera notado extraño conmigo, y la verdad me costaba recordarlo.
-Bueno...yo por mi parte, como ya te había dicho, me comenzaste a gustar luego del viaje a Nueva York, porque fue cuando empezamos a llevarnos mejor...tú dejaste de ser ese jefe borde que eras...y me comenzaste a parecer muy atractivo...ya no solo a nivel físico, sino que tu personalidad me gustó también- Le explico, recibiendo de su parte una sonrisa, mientras veo en su mirada que se encontraba pensando en algo, como si estuviera intentando recordar.
-Bueno mira...no sé decirte en qué momento exactamente me comenzaste a gustar, pero sí que recuerdo algo...- Comienza a decir, riendo un poco- Recuerdo muy bien aquella vez que te pedí que implementaras el nuevo sistema de archivado ¿Recuerdas?- Me pregunta, y yo asiento- Vale, pues...me acuerdo que ese día...tú estabas...bueno tú estabas en mi oficina, con un montón de papeles y tal...y en algún momento...mientras yo estaba en mi escritorio intentando trabajar...te miré...y me encontré con...- Agrega, haciendo una pausa, riendo. Yo frunzo el ceño, riendo también a pesar de no saber lo que iba a decir- Cuando te miré...estabas literalmente con el culo al aire...acomodando unos papeles en el archivo- Continúa diciendo, haciéndome reír, mientras él suelta una carcajada- Y bueno...cuando te vi de esa manera...hostia puta...la de cosas que me vinieron a la cabeza...no tienes ni idea- Termina por decir. Yo abro mucho los ojos, riéndome por lo que me estaba contando.
-Pero...pero vamos a ver...- Comienzo a decir, entre risas- ¿Me estabas viendo el culo?- Le pregunto, provocando en él una carcajada más, mientras asiente, y una vez para de reír, habla.
-Correcto...y debo decir que me costó bastante dejar de mirarte...- Comienza a decir- Y una vez dejaste de estar en esa posición...no contento con eso, comenzaste a jugar con tu bolígrafo en tu boca...algo que sueles hacer mucho por cierto...y una vez más...me quedé mirándote como gilipollas...viendo el movimiento que hacías con tu lengua en el boli y preguntandome qué más sabías hacer con ella- Termina por decir. Yo abro la boca, asombrado por lo que me estaba diciendo.
-¿Es en serio? Hostia puta Reborn...- Le comento, riendo a carcajadas, al igual que él.
-Recuerdo a la perfección ese momento...recuerdo lo confundido que me sentí, lo incómodo y molesto que me sentí por haber estado pensando tantas cosas tan inapropiadas sobre ti...- Comienza a decir- Me acuerdo que tuve que irme de mi oficina, porque simplemente no podía concentrarme teniendote delante- Agrega. Yo me rio de nuevo, negando con la cabeza.
-Joder...heterosexual mis putos cojones- Le comento, provocando en Reborn una risa tan escandalosa, que resuena por todo el restaurante. Por un par de minutos nos dedicamos a reír sin poder parar, riendo hasta el punto en que lágrimas comienzan a caer de mis ojos, mientras siento mi estómago doler. Me sentía genuinamente feliz, demasiado alegre, demasiado en paz y en calma, divirtiendome con Reborn, hablando de cosas de nosotros que ahora al recordarlas, eran demasiado graciosas, a pesar de que en su momento fueron confusas. Una vez paramos de reír por fin, Reborn se me queda mirando.
-En fin...el punto es que no sé en qué momento me comenzaste a gustar...aunque recuerdo el momento en que me di cuenta de lo mucho que quería besarte...aquella noche en mi oficina, al terminar la capacitación...- Comienza a decir, mientras yo asiento- Luego de ese casi beso, fue cuando me di cuenta de que lo que sentía por ti era bastante fuerte...porque tenía muchas ganas de besarte...y de mucho más que eso, y fue cuando...bueno, cuando te ofrecí ese trato...- Termina por decir. Yo asiento, sonriendole con cariño.
-Pedazo trato...- Comienzo a decir, riendo un poco- Debo decir que al inicio, cuando me pediste eso, yo iba a decir que no...- Agrego, mientras Reborn me mira atentamente- Me parecía todo muy incorrecto, y lo era...por eso me iba a negar...pero no pude, porque acababas de besarme...y tenía muchísimas ganas de besarte de nuevo, y de hacer mucho más contigo...así que acepté...y aunque en algún momento me arrepentí de haberte dicho que sí, por todo lo que pasó después, ahora agradezco haber aceptado...porque no estaríamos aquí, probablemente- Termino por decir. Reborn asiente, sonriendo, con una mirada llena de recuerdos.
-Bueno, ahora ya tenemos otro trato, afortunadamente- Comienza a decir, viendome con amor en su mirada- Amarnos hasta el cansancio...simplemente amarnos...- Agrega. Yo asiento, sonriendo, mientras veo a Reborn estirando su mano hacia mí, buscando la mía, la cual le tiendo, sintiendo en ella sus caricias suaves, mientras su mirada también me acaricia, pero de una forma diferente, mirándome con afecto, con ternura, y podía ver un claro "Te amo" en ella, uno sin necesidad de palabras, y eso es lo que amaba de él, que me hacía sentir amado sin tener que hacer nada, sin siquiera decir nada, pues con solo una mirada, ya me lo decía todo, ya me hacía sentir de todo.
La noche continúa, con charlas acerca de ambos, con risas escandalosas, con caricias tiernas y dulces, y una vez terminamos de cenar, nos quedamos simplemente disfrutando de nuestra copa de vino aún con una charla amena de por medio, hasta que el vino se termina, y es entonces cuando sugiero irnos.
-¿Pido la cuenta?- Le pregunto a Reborn.
-No, espera- Me dice- Una cosa antes- Agrega. Yo frunzo el ceño, extrañado- Espérame aquí un momento, ahora vuelvo- Agrega. Yo asiento, mientras lo veo alejarse a la salida del restaurante, y volver tan solo un minuto después, sentandose de nuevo frente a mí, notando una caja en sus manos. Yo lo miro con curiosidad, sabiendo perfectamente lo que iba a hacer, y suponiendo lo que iba a decir, él habla- Sí, efectivamente, otro regalo más- Me dice, riendo un poco. Yo niego con la cabeza, sonriendo, mientras él me tiende la caja sobre la mesa, y al tomarla, la examino un poco por encima.
-Joder...- Le digo, sin poder borrar la sonrisa de mi rostro- De verdad Reborn...- Agrego, provocando en él risas.
-Venga, ábrelo- Me dice. Yo procedo a abrir el envoltorio plateado, y una vez lo hago, me encuentro con una pequeña caja de madera. Curioso, abro la caja, y al hacerlo, noto un pequeño libro, con la cubierta de piel color café oscuro, y con dos letras "R" una normal, y otra justo enseguida pero girada hacia el otro lado, de modo que parecía en cierta manera que estaban espalda con espalda. Las letras eran color dorado, bastante elegantes, y una vez más, asumo que son tanto de su nombre, como del mío. Yo subo mi mirada a Reborn, sonriendole, para después, sacar el pequeño libro, y al hacerlo y abrirlo, me doy cuenta de que es una agenda, con todas sus páginas vacías, lista para ser usada. Una vez más, subo mi mirada a Reborn, recibiendo de él una sonrisa.
-Una agenda...- Le digo, examinando el pequeño libro, pasando mis manos por esas letras tan bonitas.
-Correcto- Me responde Reborn- Me gustó la idea de regalarte algo que usaras también a diario, y qué mejor que algo que tenga que ver con los dos...porque en una agenda comenzó todo, comenzaste trabajando para mí, llenando páginas de citas mías, de reuniones, recordatorios, incluso esa lista que hiciste de mí hace tiempo y que leí...- Continúa diciendo, mirándome fijamente, con dulzura en sus ojos- Me encantaría verte con esa agenda cada día, mostrando esas dos letras juntas que a ojos de los demás son de tu nombre solamente, pero tú y yo sabremos el verdadero significado...- Termina por decir. Yo le sonrío, enternecido por sus palabras, agradecido por su regalo, el cual me encantaba, porque tenía razón, era algo que iba a usar a diario, era una agenda muy bonita y elegante, y además con las iniciales de su nombre y el mío como un recordatorio constante de lo que él y yo éramos, algo que solamente nosotros íbamos a saber.
-Muchas gracias...me encanta...es muy bonita- Le digo, pasando mis manos por la cubierta de piel. Reborn me sonríe.
-¿Ya has mirado dentro?- Me pregunta. Yo frunzo el ceño.
-Sí...¿Por qué?- le pregunto, extrañado. Reborn se ríe.
-Mira la parte de atrás de la cubierta- Me dice. Yo hago lo que me dice, y al abrir la agenda y mirar la cubierta por su lado interior, me encuentro con un texto, con una caligrafía que reconocería en cualquier lado.
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¿Solo mi jefe?
FanfictionPara el señor Reborn, Álvarez era un nuevo y novato asistente, uno al que debía acostumbrarse. Para Raúl Álvarez, el señor Reborn era su nuevo jefe, uno con un difícil temperamento y una actitud cambiante. Un nuevo trabajo siempre conlleva cambios...
