Llego a la oficina de Andy, sintiéndome aún nervioso, con el pulso acelerado e incluso con mis piernas temblando ligeramente, pues lo que había sentido unos momentos atrás al mirar a mi asistente, me había incluso asustado un poco. Me situo frente al escritorio de la asistente de Andy, quien me recibe con una enorme sonrisa.
-Hola señor Reborn- Me dice, de forma amable- ¿Viene a ver a Andy?- Me pregunta. Yo asiento, pensando en lo raro que me parecía que incluso su asistente le llamara por su nombre en lugar de por su apellido, aunque yo sabía que Andy así lo prefería.
-Si, vengo...vengo a...- Comienzo a decir, sintiéndome algo nervioso, pues realmente no venía a nada importante, ya que la verdad es que solamente me encontraba huyendo de mi propia oficina, así como de mi asistente y sus habilidades para distraerme de sobremanera. -Vengo a hablar de un asunto con él- Termino por decir, mintiendo.
-Vale perfecto, adelante- Me responde, sonriente. Yo le dedico una sonrisa amable, para después, caminar hacia la oficina de Andy, abriendo la puerta sin siquiera tocar antes, pues a Andy realmente se la sudaba bastante. Una vez abro la puerta, me lo encuentro escribiendo algo en su ordenador, pero al momento en que nota mi presencia, me dedica una mirada llena de confusión.
-Pero bueno, Reborn ¿Qué haces aquí?- Me dice, riendo un poco y con expresión de encontrarse sorprendido al verme aquí. Yo me adentro en la oficina, sin saber qué responder, pues cierto era que habíamos regresado de comer hacía tan solo cinco minutos y ya me encontraba aquí, buscándolo de nuevo.
-A ver, he ido a mi oficina y bueno...es un desastre- Comienzo a explicar, tomando asiento en la silla frente a su escritorio- Álvarez está...bueno, está...implementando un nuevo sistema de archivado, hay papeles por todos lados y no...no puedo trabajar así, me...me desconcentro...demasiado- Termino por explicar, recordando a mi asistente jugando con ese bolígrafo en sus labios. Otro escalofrío más me recorre la espalda al recordar aquello. Andy asiente, riendo ligeramente.
-Así que Raúl me ha hecho caso, ha desordenado tu oficina para desquiciarte- Me responde, riendo.
-A ver, no, la oficina está desordenada porque Álvarez tiene que sacar todos los papeles del archivador para luego volver a acomodarlos bajo el nuevo sistema de archivado...pero como te digo, no me...no me concentro- Respondo, pensando en que la razón de no poder concentrarme, no se debía realmente al desastre de papeles.
-Vale vale, entiendo- Me responde- Así que ahora yo tengo que soportarte aquí en mi oficina ¿No?- Agrega.
-Correcto, tú siempre estás en mi oficina tocando los huevos, creo que ya va siendo mi turno- Comento. Andy ríe ante mi comentario.
-Me parece justo la verdad- Me responde- Aunque mira, aprovechando que estás aquí, estaría bien que me ayudaras con algo en lo que estoy trabajando- Comienza a decir. Yo asiento, mirando la pantalla de su ordenador- Estoy con el diseño de una de las campañas con los socios de Madrid, míralo y dime qué te parece- Agrega. Yo hago lo que me dice, mirando detenidamente la pantalla de su ordenador.
-Me gusta...aunque le haría algunos cambios- Respondo, para después, comenzar a señalarle algunas cosas en especifico que a mí parecer, estarían mejor de otra manera.
Durante la próxima hora y media, Andy y yo nos dedicamos a mejorar su proyecto, cambiando algunas cosas en el diseño, y yo por mi parte, dándole algunas ideas. Debido a lo concentrado que me encontraba trabajando con Andy, me había distraído bastante, por lo que esos nervios que tenía encima al llegar a su oficina, ya no estaban, y es por eso que decido volver a mi oficina, pensando en que tal vez Álvarez ya había terminado con el sistema de archivado, aunque yo me conformaba con que ese bolígrafo ya no se encontrara en su boca, y con que la gaveta inferior del archivador, ya se encontrara ordenada.
De regreso en mi oficina, paso por el escritorio de Álvarez, notando sobre el mismo su agenda, la cual estaba llena de citas y reuniones mías. De pronto, recuerdo aquella lista que había encontrado en esa agenda semanas atrás, esa lista donde Álvarez había escrito aquello de no acercarse a mí, debido a que olía demasiado bien. Una sonrisa se posa por sí sola en mis labios, mientras pienso en si mi asistente aún tenía esa regla de no acercarse demasiado a mí, o si por el contrario, ya se había acostumbrado a mi olor, aunque la verdad era, que aún después de poco más de un mes de haber encontrado esa lista por primera vez, todavía seguía sin entender por qué el hecho de oler tan bien, provocaba que mi asistente quisiera alejarse de mí. Además de eso, recuerdo muy bien haber leído en dicha lista "No ser su amigo" algo que no estaba seguro si tanto él como yo, estábamos cumpliendo, pues la verdad era que últimamente nos llevábamos bastante bien, aunque no estaba seguro de si podría considerarse una amistad como tal, ya que yo lo veía más que nada como una relación laboral bastante agradable, una donde ya no recibía miradas de odio de mi asistente.
Decido dejar de pensar en esa lista, recordando que nunca le había dicho a Álvarez que sabía de ella, algo que así seguiría, pues realmente no le veía el caso.
Dejo atrás el escritorio de Álvarez, para después, adentrarme en mi oficina. Una vez dentro, veo a mi asistente donde mismo, frente a los archivadores, con un montón de papeles en sus manos, los cuales va acomodando en la gaveta poco a poco. Me doy cuenta de que había muchos menos papeles que antes, aunque aún había algunos cuantos regados por la mesa y los sofás. En cuanto Álvarez nota mi presencia, me dedica una ligera sonrisa.
-Buenas señor- Me dice.
-¿Qué tal?- Respondo a modo de saludo, mientras me dirijo a mi silla. Una vez me siento, unos ligeros nervios se apoderan de mí al recordar la razón de haber prácticamente huido de mi propia oficina. No quería mirar a Álvarez directamente, pues no quería que aquella situación se repitiera, sin embargo, si que me ponía bastante nervioso el no poder explicar mis pensamientos ante aquella imagen de mi asistente, esa donde su trasero se marcaba perfectamente de una manera que me hizo incluso temblar.
Una vez más, me estaba poniendo bastante nervioso, por lo que decido distraerme con trabajo, el que fuera.
-Lo ha llamado la jefa del departamento de publicidad mientras no estaba- Me dice Álvarez.
-Vale...¿Y qué quería?- Le pregunto sin siquiera mirarle.
-No lo sé, le he preguntado y no me ha querido decir, me ha dicho que por favor le llame en cuanto tenga oportunidad- Responde. Yo frunzo el ceño, pensando en que no quería hablar con Karla, no después de aquella comida que habíamos tenido hace unos días.
-Vale- Digo sin más, leyendo un correo.- ¿Y cómo...cómo vas con el nuevo sistema?- Le pregunto, pues realmente quería saber cuando saldría de aquí, para poder volver a sentirme tranquilo sin tener la necesidad de recordarme a mí mismo el no mirarlo fijamente.
-Muy bien, ya casi termino- Me dice, haciéndome sentir más relajado- En poco más de una hora quedará listo, más o menos- Agrega. Yo abro mucho los ojos, pues más de una hora era demasiado tiempo para tenerlo aquí.
-¿Una hora? ¿Tanto?- Pregunto, mirandolo, hablando con un tono algo alarmado, más de lo que era mi intención. Álvarez nota mi asombro.
-Eh...puedo, puedo dejarlo por aquí si gusta, y volver después, tal vez luego de su hora de salida- Me dice con algo de timidez. Yo niego con la cabeza, dándome cuenta de que él estaba pensando que me estaba molestando al estar aquí, cuando realmente no era así.
-No no...no pasa nada, no me molestas- Digo. Él asiente, con sus ojos aún sobre los míos. Yo aparto la mirada rápidamente.
-Vale...de igual manera, me daré prisa, no se preocupe- Me dice.
-No hace falta...es decir- Comienzo a decir, pero me callo al instante, dándome cuenta de lo contradictorios que eran mis pensamientos ahora mismo, pues por un lado quería que se fuera, pues me encontraba nervioso, pero al mismo tiempo, quería que se quedara, aunque no sabía por qué- Haz lo que tengas que hacer...no importa si tardas, de verdad no...no pasa nada- Termino por decir. Me aventuro a mirarlo, encontrandome con sus ojos fijos en mí.
-Bien- Responde, sonriendo de forma tímida, para después, continuar archivando papeles. Yo no aparto mi mirada de él, viéndolo separar montones de papeles de un lado a otro, hasta que luego de unos segundos, me doy cuenta de que estaba pasando de nuevo, me estaba desconcentrando, por lo que dirijo mi mirada a mi ordenador, dispuesto a no separarla de ahí.
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¿Solo mi jefe?
Fiksi PenggemarPara el señor Reborn, Álvarez era un nuevo y novato asistente, uno al que debía acostumbrarse. Para Raúl Álvarez, el señor Reborn era su nuevo jefe, uno con un difícil temperamento y una actitud cambiante. Un nuevo trabajo siempre conlleva cambios...
