-Vale...- Respondo, sintiéndome demasiado nervioso, con la mirada de mi jefe sobre mí. Me sentía muy cohibido, me sentía tímido en cierta manera, porque tener al señor Reborn frente a mí, luciendo tan atractivo, mirándome con afecto y sonriéndome con ternura, me derrumbaba, de verdad quería caer rendido a sus pies, sin embargo, había cosas que aclarar, había muchas cosas que quería saber, porque a pesar de amarlo tanto, y de saber que él también estaba sufriendo por mí, yo seguía algo inseguro respecto de intentar ser algo con él, porque sin importar los sentimientos que hubiera de por medio, la situación continuaba siendo muy complicada. Dejo salir un suspiro, queriendo sacar todos los nervios que sentía, para después, comenzar a hablar- No sé bien...no sé bien por dónde empezar- Agrego, mientras pienso en cómo abordar un tema tan complicado, uno que no sabía ni en qué momento se había complicado tanto. El señor Reborn se me queda mirando, para después, sonreír.
-¿Por qué no por el principio?- Me responde, viendome fijamente- Empecemos por esa noche que tuvimos juntos...- Agrega. Yo bajo mi mirada rápidamente, queriendo evitar sus ojos, pues el escucharlo mencionar esa noche era algo que me hacía sentir cierta pena, pero que también me emocionaba y me encendía de sobremanera.- Yo ya te he dicho muchísimas veces lo que esa noche significó para mí, lo mucho que te amé en ese momento, a pesar de no saberlo...esa noche fue demasiado especial, fue hermosa...y quiero saber cómo fue para ti, siendo totalmente sincero...me gustaría que me dijeras lo que yo te hice sentir esa noche...- Termina por decir. Subo mi mirada de nuevo hacia él, encontrandome con muchísima intensidad en sus ojos, sin embargo, veía también mucha dulzura, veía claro amor en ellos. Queriendo ser totalmente sincero, porque él se merecía que yo lo fuera, comienzo a hablar.
-Usted me...- Empiezo, sin embargo, me callo- A ver, para empezar, creo que voy a hablarte de tú...- Agrego al darme cuenta de que no tenía sentido hablarle de usted en este momento, no cuando me encontraba a punto de decir algo tan personal e importante respecto de ambos. Mi jefe sonríe, asintiendo.
-Por favor...-Me dice, mirándome de una forma encantadora. Yo intento despejar mis nervios, y luego comienzo a hablar de nuevo.
-Lo que me hiciste sentir...aquella noche...si te soy sincero me cuesta ponerlo en palabras- Comienzo a explicar, mirándolo a los ojos- La forma en que desperté al día siguiente a tu lado...me hizo sentir muchas cosas diferentes, porque por una parte me sentí...mal conmigo mismo, porque tener relaciones con mi jefe era algo que no estaba bien, y eso me hizo sentir...no sé...sucio en cierta manera- Comento, y es entonces cuando veo al señor Reborn fruncir el ceño, sin embargo, no dice nada- Me sentí muy confundido en ese momento...pero también me sentí feliz...me sentí pleno- Continúo explicando, notando en su mirada emoción- No puedo describir lo bien que me sentí contigo esa noche... porque también significó mucho para mí...la sentí demasiado especial, sentí que éramos más que simplemente dos personas dejándose llevar por el placer...porque me provocaste demasiadas cosas a nivel emocional, me hiciste sentir...deseado...pero también me hiciste sentir amado...- Termino por explicar, queriendo ser sincero. El señor Reborn se me queda mirando, con una sonrisa encantadora en sus labios y una mirada suave, dulce.
-Y así fue...- Me responde con voz baja- No solamente te tomé con pasión esa noche...sino que te tomé con muchísimo amor...y fue algo que no supe hasta días después...- Termina por decir. Un escalofrío me recorre entero al escucharlo, erizandome la piel, provocandome de todo, y mientras lo observo, noto una sonrisa en sus labios, una llena de recuerdos, como si estuviera rememorando esa noche en este momento, al igual que yo. Yo me le quedo mirando, para después, asentir.
-Y lo sentí...sentí mucho amor...- Digo, de forma sincera, provocando sorpresa en mi jefe- Y...a la mañana siguiente, cuando llegué a la oficina después de eso...yo lo único que quería era verte, porque estaba emocionado, estaba feliz...pero también estaba preocupado por ti- Agrego, y entonces él frunce el ceño, extrañado.
-¿Preocupado por qué?- Me pregunta.
-Porque yo sabía que yo había sido tu...bueno, tu primera vez con un hombre...y sabía lo confuso y complicado que eso puede llegar a ser- Comienzo a explicar- Estaba preocupado porque quería saber cómo te encontrabas, si estabas confundido, si estabas tal vez arrepentido de esa noche conmigo...y lo único que quería era verte, y hablarte- Agrego, provocando en él una sonrisa tierna- Pero nunca me diste la oportunidad de preguntarte cómo estabas, no nos permitiste hablar de esa noche que yo sentí tan especial, porque ese día, en que estaba tan emocionado de verte, tú comenzaste a tratarme mal...y me sacaste a gritos de tu oficina...- Agrego, recordando el dolor que sentí en ese momento. El señor Reborn niega con la cabeza.
-Raúl...de verdad, siento muchísimo lo que...- Comienza a decir, pero justo en ese momento, el camarero aparece con nuestras bebidas.
-Aquí tienen sus bebidas, en un momento más vuelvo con sus órdenes- Nos dice.
-Gracias- Respondo sin más, y es entonces cuando el camarero se retira. Una vez solos de nuevo, mi jefe vuelve a hablar.
-Como te decía...siento muchísimo lo que pasó...siento mucho todo lo que te dije...de verdad- Me dice, con tristeza en su mirada. Yo me le quedo viendo, recordando lo humillado y usado que me sentí cuando me habló y me trató de tan mala manera.- No importa la cantidad de veces que te pida perdón, sé que nunca será suficiente...porque sé que te lastimé...sé que te hice sentir mal...e incluso me burlé de ti, de la forma en que aceptaste nuestro trato...y lo siento muchísimo Raúl...no sabes lo mucho que me duele recordar eso, de verdad no tienes idea de lo mucho que me odio por haberte dicho algo así, algo que evidentemente no era cierto- Me explica, con muchísimo pesar en sus ojos. Yo lo miro fijamente, sintiendo sus disculpas en el corazón, notando en él lo triste y afligido que se encontraba.- Como te he dicho...he sido un gilipollas contigo...lo sé...y en serio te agradezco que me des esta oportunidad de hablar, aunque sé que no me la merezco...- Agrega, mirándome fijamente- El problema fue que...estaba tan confundido...porque como has dicho, fuiste mi primera vez...jamás había estado con un hombre...y me encantó, me fascinó en todas las formas posibles, me sentí feliz...me sentí lleno...y eso me confundió, porque en ese momento ya te amaba y no lo sabía, no sabía qué hacer con tantos sentimientos...no sabía qué hacer al tenerte cerca, porque deseaba abrazarte, besarte, deseaba estar contigo de nuevo, y en mi cabeza todo eso era incorrecto, porque habíamos hecho un trato, porque eras mi asistente, por muchas cosas- Agrega, mirándome a los ojos, con dolor en ellos- Y no fue hasta una semana después que comprendí lo mucho que sentía por ti, y aún así no me di cuenta de que era amor...pero al menos acepté que sentía cosas por ti, y que quería estar contigo...que quería una relación contigo...- Termina por decir, mientras vienen a mí recuerdos de ese momento, cuando lo rechacé, cuando no le creí, pues seguía bastante molesto por todos sus malos tratos hacia mí. Yo asiento, bajando mi mirada, sintiendome triste al recordar la forma en que me dolió rechazarlo aquella vez.
-Lo recuerdo bien...- Le digo, sintiéndome triste. Él me sonríe con nostalgia, seguramente recordando también ese momento.
-Yo también...y a pesar de que fue doloroso ser rechazado por ti, para mí ese momento es muy especial...porque te dejé saber lo mucho que me importabas, porque fue la primera vez que te dije que quería estar contigo...que lo de esa noche juntos fue sumamente especial para mí- Me dice, y yo asiento.
-Sí...y yo en ese momento lo negué todo...- Comienzo a decir- Yo te dije que no quería estar contigo, que no te deseaba, que esa noche fue...simplemente un trato...pero...bueno, era todo mentira...porque tú también significaste muchísimas cosas para mí, aunque en ese momento no quise decirte la verdad...- Le comento, siendo sincero, provocando en él una sonrisa alegre.
-Lo sé...- Me responde- No sé cómo pero...de alguna manera el beso que te robé ese día en mi oficina me confirmó que tu también sentías cosas por mí- Me dice. Yo asiento, recordando ese beso que me fue imposible rechazar. Él deja salir un suspiro, uno pesado- Tantas cosas que pudimos haber evitado...si tan solo nos hubiéramos dado el tiempo de hablar...de hablar de todo esto...- Agrega.
-Yo quise hacerlo...desde el primer momento, pero habíamos hecho ese trato de no volver a mencionar esa noche...sin contar el hecho de que tu actitud hacia mí cambió muchísimo, me hablabas mal, me sacabas de tu oficina...eras borde conmigo...en todo momento- Le comento, y él asiente.
-Ya...pero ¿Qué hay de las demás veces? De todas esas veces que te busqué, que quise hablar, que te dije lo mucho que te necesitaba, lo mucho que te amaba...- Me dice, y yo niego con la cabeza.
-Me era difícil querer escucharte después de sentirme tan maltratado por ti...evidentemente no quería hablar, no te creía todo lo que decías sentir por mí, no te creía al decir que me amabas...- Le digo, y él se me queda mirando con tristeza.
-Ya...lo sé...sé que no me merecía que hablaras conmigo...tienes razón- Me dice, mirándome con preocupación- Pero ¿Y ahora?- Me pregunta de pronto- ¿Ahora me crees?- Agrega. Mi corazón comienza a latir demasiado rápido, emocionado, feliz, y mientras miro en los oscuros ojos de mi jefe, me doy cuenta de que sí, sin importar si me estaba equivocando, si estaba dejándome llevar, si estaba de nuevo dejándome manipular por él, pero sí, le creía que me amaba, le creía por completo.
-Sí...- Respondo, con apenas un deje de voz, sintiendo muchísimas cosas. El señor Reborn sonríe con ternura, evidentemente emocionado.- Te creo...- Agrego. Él suspira de forma evidente, mirándome con muchísimo afecto, con ojos dulces, y aunque aún podía ver en su mirada ese cansancio que había notado en él esta mañana, lo que más destacaba era amor.
-Bien...- Me dice, con sus ojos en los míos, y es entonces cuando su mirada cambia, a una con dudas, e incluso podía notar tristeza- Ahora...¿Puedo preguntarte yo algo?- Me dice, y yo asiento- ¿Qué hay...qué hay de tu pareja?- Me pregunta. Yo le sonrío, negando con la cabeza, pues ni siquiera recordaba que él aún se encontraba pensando que yo estaba con alguien.
-No tengo pareja...Carlos no es mi novio- Le digo. Él frunce el ceño, evidentemente confundido.
-¿Cómo que no?- Me pregunta.
-No lo es...es simplemente mi amigo...aunque a ver...fuimos pareja, pero hace muchos meses...y yo no...yo no siento nada por él...solo somos amigos- Le explico. Él continúa con su mirada llena de duda sobre mí.
-¿Y por qué me has dicho que era tu pareja?- Me pregunta. Yo frunzo el ceño.
-Yo nunca te dije que era mi pareja, eso lo dijiste tú mismo...tú supusiste que lo era- Le respondo.
-Pero a ver...¿No estás saliendo con él? En plan...¿Estais volviendo a intentar algo o...?- Me pregunta, y yo niego con la cabeza.
-No, claro que no- Respondo- Como te he dicho es solo mi amigo, nada más, no me interesa en el sentido romántico...- Agrego, queriendo dejarle las cosas claras, sin embargo, podía ver aún mucha confusión en él.
-Y entonces ¿Por qué te tomó de la mano aquella vez?- Me pregunta. Yo me tenso al instante.
-Ah...bueno...- Comienzo a decir- Lo que pasa es que...él aún tiene ciertos sentimientos por mí...y ese día...bueno, simplemente quiso tomarme de la mano, pero yo le dije en ese momento que no lo hiciera, porque yo no me sentía de la misma manera...- Explico, y entonces esa confusión en su mirada, se convierte en cierta molestia.
-¿Él tiene sentimientos por ti?- Me pregunta, y yo asiento. El señor Reborn deja salir un suspiro.- Pero entonces ¿Por qué lo has llevado a la fiesta el viernes? Si él quiere intentar algo contigo...pero tú no sientes nada por él ¿Por qué llevarlo?- Me pregunta. Yo bajo mi mirada, sintiendome algo avergonzado.
-Simplemente no quise ir solo...y sé que fue una tontería de mi parte...fue un error...pero no quería estar solo en esa fiesta donde sabía que me iba a encontrar contigo- Le comento. Él se me queda mirando, ahora sin molestia en sus ojos, sino con ternura.
-Entonces no...¿No tienes pareja?- Me pregunta- Raúl...llevo días pensando que sí...¿Por qué nunca me aclaraste que ese tío no era tu novio?- Me pregunta.
-Porque yo no sentía que te lo merecieras...además, veía más fácil que te alejaras de mí si pensabas que estaba con alguien más- Le comento, y es entonces cuando noto en su mirada tristeza.
-Entiendo...- Me dice, analizando la información que le acababa de dar, notando en él mucho pesar ante mis palabras. Yo me le quedo mirando, pensando en que aún había algo muy importante que tenía que decirle.
-Eso era antes...- Comienzo a decir- Yo quería alejarte de mí...porque como te he dicho, no te creía...estaba molesto, confundido...pero hoy...hoy noté algo en ti- Agrego, bajo la mirada atenta de mi jefe- El día de hoy te pude ver...demasiado triste, apagado...sin ningún rastro de ese jefe elegante y avispado que siempre eres...y entonces me di cuenta de la tristeza en la que te encontrabas, pude ver mucho sufrimiento en tus ojos, uno que yo también estaba sintiendo...porque es así, llevo semanas sufriendote...llevas semanas doliendome...-Agrego, con su mirada afligida sobre mí- Llevo tiempo alejándote de mí...porque ya no quería que me lastimaras...porque quería olvidarte y que tú me olvidaras, volver a ser simplemente tu asistente...y verte solo como mi jefe...pero me fue imposible- Continúo diciendo, provocando en él una sonrisa, y mientras lo miro a los ojos, comienzo a sentir mi corazón latiendo demasiado rápido, pues estaba a punto de hacer una confesión muy importante- Y ya no...ya no quiero alejarte...no puedo...porque ahora sé que me amas, lo puedo ver...lo puedo sentir...y yo también te amo Reborn...- Termino por decir.
El señor Reborn se sorprende visiblemente, abriendo sus ojos, mientras deja salir una sonrisa, una tierna, llena de felicidad, una llena de amor.
ESTÁS LEYENDO
¿Solo mi jefe?
FanfictionPara el señor Reborn, Álvarez era un nuevo y novato asistente, uno al que debía acostumbrarse. Para Raúl Álvarez, el señor Reborn era su nuevo jefe, uno con un difícil temperamento y una actitud cambiante. Un nuevo trabajo siempre conlleva cambios...
