Habían pasado ya dos semanas desde mi contratación, y debía decir que mi avance era más que notorio. En este par de semanas, me había dedicado a aprender, a memorizar, a estudiar cada mínimo detalle de este trabajo que era sumamente demandante, pues debía tener muchísima atención al detalle si quería hacer mi trabajo bien, ya que lo metódico y obsesivo del control y del orden que era mi nuevo jefe, era impresionante.
En estas semanas, había aprendido muchísimo de él, cosas que me eran útiles para comprender la manera en que le gustaba que se hicieran las cosas. Había notado que era puntual, cada mañana llegaba con diez o quince minutos de antelación, con su maletín, perfectamente peinado y vestido con su traje impoluto, y sin una pizca de cansancio en el rostro, algo que me parecía envidiable, pues a mí lo agotado se me solía notar bastante. Así mismo, era siempre el último en irse, y las únicas veces que salía de su oficina, era para ir a comer con Andy, quien era el único que había visto que lograba sacarle varias risas a mi jefe, risas que lograba escuchar hasta mi escritorio.
Luego de la primera semana de capacitación, en la cual me dediqué a ver y escuchar cómo es que Alex hacia el trabajo, aprendí a anotar recados, agendar citas, archivar, recibir y realizar llamadas, sin embargo, no fue hasta la segunda semana que tuve la oportunidad de hacer todo eso por mí mismo, aunque siendo supervisado en todo momento por Alex, quien me corregía y ayudaba cuando tenía problemas o dudas. Durante esa segunda semana, fue cuando las cosas se complicaron un poco, pues a pesar de que hacía las cosas bien y de manera correcta, el tema de pasarle los recados y asuntos importantes a mi jefe, se me seguía complicando. Me seguía sintiendo nervioso al estar frente a él, sobre todo durante ese proceso de aprendizaje en donde era más que obvia mi inexperiencia. En algunos momentos, mientras me dedicaba a decirle las llamadas que había tenido, o las reuniones que debía confirmar, me trababa constantemente, decía unas palabras por otras, confundía constantemente nombres y datos, mientras el señor Reborn me observaba atentamente, inmutable y serio como siempre, con un semblante indescifrable esperando recibir sus recados que me eran difíciles de leer de mi agenda a pesar de estar escritos con mi propia letra.
Luego de unos cuantos días de practica en ello, aprendí a controlar esos nervios, logrando así no equivocarme tanto, aunque la mirada de mi jefe sobre mí al hablar con él, seguía inquietandome y poniéndome nervioso.
En resumen, había sido un proceso de aprendizaje largo, sobre todo porque quería demostrar que era capaz de hacer este trabajo, y me frustraba cuando hacía algo mal, sin embargo, en este punto ya estaba totalmente capacitado para hacer esto por mí mismo, sin la ayuda y apoyo constante de Alex.
El día de hoy, debido a que se iba el domingo por la tarde a otro país, era el último día de trabajo de Alex, y debía decir, que en estas semanas, le había tomado mucho aprecio, pues era una persona sumamente amable, muy divertida, y sobre todo, había sido paciente conmigo durante mi capacitación, me había enseñado muchas cosas y de la mejor manera posible, porque era eficaz, era rápido, y era impresionante el control que tenía sobre las cosas, y ahora comprendía lo que me había dicho el señor Reborn acerca de que era el mejor asistente que había tenido, ahora veía el espacio tan grande que yo debía llenar, y esperaba estar a su altura.
Siendo hoy su último día en la oficina, entre varios compañeros habían decidido hacerle una despedida aquí mismo, y una vez me comentaron acerca de ella, accedí de inmediato, pues tantos años en la empresa, siendo tan buen trabajador y tan buen compañero, se merecía un agradecimiento.
Me encontraba ahora mismo haciendo una factura en el ordenador, mientras Alex se dedica a ayudarme a ordenar unos documentos que debía archivar, y al ver la hora y notar que son las cuatro y veinte de la tarde, decido decirle que se fuera a comer, pues durante sus dos horas de comida, los compañeros y yo nos dedicaríamos a decorar la oficina para cuando regresara, ya que su despedida era sorpresa.
-¿Qué tal vas?- Le pregunto.
-Solo me faltan estas gráficas, pero ya casi está listo- Me dice Alex sin separar su mirada de los documentos.
-Puedes dejarlo así, no te preocupes ¿Por qué no vas a comer? Ya me encargo yo de terminarlo, que no es mucho- Le digo. Él asiente.
-Vale bien, pues te dejo esto ordenado aquí, y esto otro te lo dejo aquí para que lo ordenes- Me dice, dejando los papeles en dos montones separados sobre el escritorio.
-Vale perfecto- Le digo.
-Bueno, me voy, regreso a las seis ¿Vale?- Me dice, levantándose de la silla que tenía colocada al lado mío.
-Venga perfecto, que aproveche- Le digo sonriendo.
-Nos vemos en un rato- Me dice, tomando sus llaves y su billetera, para después, dirigirse hacia el ascensor. Yo lo miro hasta que las puertas del ascensor se cierran, y una vez desaparece de mi vista detrás de ellas, le dedico una mirada cómplice a una de las chicas encargadas de la organización de la despedida de Alex. Ella me mira y comprende mi señal, para después avisar a unos compañeros más, y entre todos, comenzar a decorar toda la oficina.
Desde dos días antes, yo personalmente le había comentado al señor Reborn acerca de la despedida sorpresa que le queríamos hacer a Alex, y le había pedido permiso para decorar la oficina, así como traer algunas cuantas cosas de comida y bebida. Una parte de mí, suponía que su respuesta sería un rotundo "No", sin embargo, me sorprendí bastante cuando obtuve permiso de su parte, aunque suponía que el propio director quería también agradecerle a Alex de alguna manera tantos años a su servicio y esa era la razón de que hubiera accedido.
Entre todos los compañeros, nos dedicamos a mover unos cuantos escritorios, dejando un poco de espacio para colocar una mesa larga, en la cual ponemos el pastel que entre todos habíamos elegido para Alex, un pastel bastante bonito con la palabra "Gracias" en el centro. Así mismo, colocamos globos por toda la oficina, dejando algunos cuantos con helio suspendidos en el aire, de forma que el techo estaba ahora repleto de globos plateados y dorados, mientras que al lado de la mesa con el pastel, había unas letras grandes de helio con el nombre de Alex, también en color plateado. La oficina se veía bastante bien, y estaba seguro que a él le gustaría la sorpresa, pues a pesar de conocerlo solo de dos semanas, sabía que era una persona agradecida y sobre todo alegre, un detalle así lo iba a poner feliz seguro.
Finalmente se dan las cinco y cuarenta y cinco, por lo que Alex seguramente no tardaría en llegar, y estando ya todos listos para recibirlo cuando saliera del ascensor, decido llamar a mi jefe, pues era el único que faltaba. Toco en su oficina un par de veces, y una vez escucho el "Adelante" proveniente de su grave voz, entro. Se encontraba, como siempre, sentado en su escritorio, aparentemente escribiendo algo y bastante concentrado, por lo que dudo un poco antes de comenzar a hablar.
-Emm...dis...disculpe, señor- Comienzo a decir, nervioso- Venía a avisarle que estamos todos listos para recibir a Alex, quien ya no tarda en llegar, por si...por si gusta acompañarnos- Explico. Mi jefe ni me mira durante unos segundos y continúa escribiendo, hasta que finalmente, sube su mirada hacia mí.
-Vale- Me dice sin más, dejando su bolígrafo a un lado y poniéndose de pie. Lo veo tomar su americana del respaldo de su silla, la cual se coloca, para después, rodear el escritorio y comenzar a acercarse hacia la puerta, donde me encontraba yo, y mientras lo hace, se acomoda las mangas de la americana.
-Debo decir que me sorprendió tu participación en esta despedida...por el hecho de que conoces a Alex de solamente un par de semanas- Me dice de pronto, concentrado en las mangas de la americana, pero mirándome a momentos.
-Ya...bueno, en estas dos semanas me ha caído bastante bien, es muy buena gente, y sobre todo, ha sido muy amable conmigo, enseñándome todo lo que debía aprender, creo que esta es mi forma de agradecerle su ayuda...- Le explico. Su mirada se posa en mí, mientras continúa acomodando las mangas de su americana sin siquiera verlas.
-Es su trabajo enseñarte, eres su reemplazo, lo lógico es que te enseñe a la perfección cómo hacer las cosas- Me dice, serio- Pero coincido en que es buena gente, se gana a las personas muy rápido- Me dice. Yo asiento, pensando en que las mangas de esa americana se le estaban resistiendo bastante, o eso, o era demasiado perfeccionista. Probablemente era lo segundo.- Por cierto, hoy que es tu último día de capacitación...¿Qué tal te sientes?- Me pregunta. Yo me sorprendo ante su interrogativa.
-Pues...bien...bien, es decir...como le he dicho antes, Alex me ha enseñado bastante bien, y creo que estoy capacitado para realizar el trabajo de forma correcta sin su ayuda- Le digo. Él levanta una ceja, mirándome.
-¿Crees?- Me pregunta- ¿Crees que estás capacitado?- Agrega, haciendo énfasis en la palabra "Crees". Yo me tenso al instante, sintiéndome nervioso y con una repentina presión, la misma que había sentido en esta misma oficina el día en que me entrevistó.
-Bueno...no, lo sé, sé que estoy capacitado- Digo, intentando sonar seguro. Mi jefe continua con su mirada sobre la mía, y finalmente termina de acomodar sus mangas, para después, cerrar su americana.
-Mejor- Me dice sin más, dirigiendose a la puerta, la cual abre, pero no sale, en su lugar, me hace una señal con la mano para que pase primero, lo cual hago. Seguido de cerca de mi jefe, llegamos hasta el ascensor, en donde logro divisar a alguien más que también estaba faltando aquí.
-Hola Andy- Saludo, sonriendole. Él me devuelve la sonrisa.
-¿Qué tal Raúl? ¿Cómo estamos?- Me pregunta.
-Muy bien, gracias. ¿Qué te parece?- Le pregunto, mirando la decoración alrededor. Mi jefe se para enseguida de Andy, mirando también toda la decoración de la oficina.
-Ha quedado increíble, muy bien hecho- Me dice Andy de forma amable.
-Bueno, todo ha sido idea de las chicas realmente, que son ellas las que conocen más a Alex, si la decoración estuviera a mi cargo, esto tendría mucha menos gracia, ya te lo digo yo- Digo, pues para el tema de decoración y ese tipo de cosas, era una mierda. Andy ríe ante mi comentario. Mi jefe continúa observando alrededor toda la decoración, sin decir nada.
-Bueno ¿Y tú? Que milagro que sales de tu cueva- Le dice Andy esta vez al señor Reborn, quien se encontraba ahora observando la mesa con el pastel.
-No salgo de mi cueva porque a diferencia de otros, yo si que curro- Le responde mi jefe a Andy sin siquiera mirarlo. Este último ríe ante su respuesta. Justo en ese momento, una de las chicas llama la atención de todos en la oficina.
-¡Eh! Me acaba de llamar la recepcionista, ¡Alex ya entró al edificio y viene subiendo!- Nos grita. Todos nos acomodamos rápidamente fuera del ascensor, haciendo una especie de pasillo, preparados para recibir a Alex.
Me encontraba justo frente a mi jefe, quien simplemente se queda parado, con sus manos en sus bolsillos, mirando hacia el ascensor esperando a su anterior asistente, y mientras lo observo, sin saber realmente por qué, su mirada se dirije a mí. Yo aparto rápidamente la mirada de él, para dirigirla al ascensor, y veo de reojo cómo deja su mirada en mí durante un par de segundos, para después, mirar hacia el ascensor también.
Luego de unos segundos, el ascensor abre sus puertas, dejándonos ver a Alex, y es entonces cuando toda la oficina comienza a aplaudir frenéticamente, mientras un par de compañeros tiran papelitos dorados sobre Alex, quien se queda con la boca abierta sin entender nada, para después, comenzar a reír.
Luego de unos segundos de aplausos estridentes, una de las chicas guía a Alex hacia la mesa, donde mira su pastel, algo que lo hace esbozar una sonrisa enorme, mientras repite una y otra vez lo agradadecido que estaba por esto.
-No me lo creo- Dice Alex, sin poder parar de sonreír- ¿Pero en qué momento habeis planeado todo esto?- Dice, sorprendido. Todos reímos ante su pregunta.- Muchas gracias chicos de verdad, no sé ni qué decir- Agrega una vez la oficina está algo menos ruidosa.
-Al contrario, gracias a ti, te vamos a extrañar mucho Alex- Dice una de las chicas, para después abrazarlo, y una vez más, los aplausos aparecen.
Luego de unos minutos más, en los cuales Alex se dedica a abrazar a unas cuantas personas, el silencio reina en la oficina de nuevo.
-Bueno a ver- Dice un compañero, tomando la botella de champaña que había sobre la mesa. - Hemos hecho esto más que nada como...como una despedida a un muy buen compañero y muy buen amigo- Comienza a decir- Y sé que hablo por todos aquí, cuando digo que te vamos a extrañar muchísimo, y que te deseamos todo el éxito del mundo allá a donde vayas- Termina por decir, levantando la botella, la cual abre emitiendo un ruido seco. Los aplausos aparecen de nuevo, y poco a poco, nos acercamos todos a la mesa a tomar una copa. Una vez estamos todos servidos, el silencio reina de nuevo, y esta vez, es Alex quien toma la palabra.
-De verdad, muchísimas gracias por esto, no sabeis lo que significa para mí, me llena el corazón saber que me voy de aquí con él cariño de todos vosotros, os quiero mucho, y también os voy a extrañar muchísimo- Dice Alex, sonriendo, totalmente feliz- También a usted jefe- Agrega, mirando al señor Reborn, quien se ríe con una carcajada. Yo me le quedo mirando a mi jefe, quien se encontraba riendo, y teniéndolo justo frente a mí, tenía una vista perfecta de su rostro. Nunca lo había visto reír antes, lo había escuchado, pero no visto, y debía decir, que la sonrisa en su rostro le sentaba bastante bien, le hacía ver más atractivo de lo que ya era, además de que su risa, escuchándola ahora de forma más clara, me parecía un sonido bastante agradable.
-Venga Reborn, unas palabras para Alex- Le dice Andy a mi jefe, quien asiente, aún sonriendo. Me parecía demasiado raro verlo con alguna otra expresión que no fuera seriedad total, era muy raro pensar en él como una persona capaz de reír y de pasarla bien.
-Vale vale- Dice, alzando un poco su copa- Como ya te lo he dicho muchas veces Alex, has sido un excelente asistente...en estos años trabajando para mí, me has demostrado una capacidad impresionante, una eficacia inigualable, y sobre todo, una lealtad digna de apreciarse, de verdad...te deseo todo el éxito del mundo, gracias por tu trabajo durante tantos años...que sé que no ha sido cosa fácil...- Dice, haciendo reir a todos- Por Alex- Termina por decir, alzando su copa. Todos alzamos nuestras copas, para después, beber de la champaña, y es entonces, cuando Alex vuelve a hablar.
-Muchísimas gracias señor...gracias por su confianza, y gracias a todos vosotros por vuestra amistad, me voy muy feliz, y sobre todo, me voy sabiendo que os dejo en buenas manos- Dice, mirandome, y haciendo que todos me miren también. Yo me pongo nervioso, pues no me gustaba ser el centro de atención. -Quiero brindar también por el nuevo asistente personal del señor Reborn- Comienza a decir Alex- Sé que lo harás muy bien, y como he dicho antes, sé que mi puesto, al que le he dedicado tantos años y tanto cariño, se queda en buenas manos...mucha suerte Raúl, y bienvenido- Termina por decir. Yo sentía mi cara arder de la vergüenza, pues la oficina comienza a aplaudir, mirándome y levantando sus copas. Yo sonrío de forma tímida, queriendo dejar de ser el centro de atención para volver a felicitar a Alex y que todos se olvidaran de mi existencia. Durante estas semanas, me había sentido bastante bienvenido por todos, pues eran muy amables conmigo y no había ni una sola persona que hubiera sido borde, a excepción de mi jefe, sin embargo, no me sentía aún en confianza suficiente como para que todos me miraran y me sonrieran sin hacerme sentir incómodo. Levanto mi copa como los demás, quienes dan un trago al liquido de la misma, y cuando estoy a punto de hacer lo mismo, mi mirada se dirije a mi jefe, y es entonces cuando me sorprendo al verlo levantar su copa hacia mí, con una ligera sonrisa en sus labios, para después, tomar del contenido de la misma. Yo sonrío de forma tímida, sin saber cómo reaccionar, pues que estuviera siendo tan amable y sonriente de pronto, me hacía sentir incluso miedo, porque no era común en él mostrar expresión o sentimiento alguno.
Finalmente y después de más abrazos durante un rato, así como algunos discursos, Alex parte su pastel, para poco a poco y con ayuda de las chicas, comenzar a repartirlo entre todos. Justo en ese momento, veo cómo mi jefe deja su copa de champaña en la mesa, para después, acercarse a Alex, y debido a que me encontraba justo junto a él, escucho lo que le dice.
-Alex, me retiro, debo volver a trabajar- Comienza a decir- Pásate por mi oficina antes de irte ¿Vale?- Agrega, y Alex asiente.
-Si señor, entiendo, muchísimas gracias de verdad, sé perfectamente que es una persona muy ocupada, le agradezco que se haya tomado el tiempo de pasarse por aquí- Le comenta Alex. El señor reborn le dedica una sonrisa amable, para después, darle un abrazo y una palmada en la espalda. Una vez se separan, se despide también de Andy.
-Venga Andy, nos vemos ya hasta mañana, supongo- Le dice- Que por cierto, para mañana necesito que me traigas ya terminado el proyecto de diseño de presentación que me habías mostrado la semana pasada- Agrega, y Andy asiente.
-Cierto, mañana te lo muestro a ver qué te parece- Le dice.
-Vale, perfecto- Le responde mi jefe, para después, darle una amistosa palmada en el hombro. Antes de dirigirse a su oficina, que es lo que yo suponía que haría, me mira a mí, haciéndome un movimiento con la cabeza en señal de que lo siguiera.
-Álvarez, ven conmigo un momento- Me dice. Yo lo sigo de inmediato hasta su oficina, sin embargo, antes de entrar, se detiene, justo en la puerta. -No olvides lo que hablamos el otro día, cuando me has pedido permiso para hacer la despedida de Alex- Me dice, y yo asiento. Al momento de pedirle autorización para hacer una especie de "Fiesta" en la oficina como despedida para Alex, mi jefe me había comentado que antes de irme a casa, todo debía estar tal cual estaba antes, sin ningún tipo de rastro de comida ni suciedad por ningún lado, básicamente sin ninguna señal de la despedida para Alex.
-Si señor, no se preocupe, dejaremos todo tal cual estaba- Le digo. Él asiente.
-Bien- Me dice sin más, abriendo la puerta de su oficina para entrar. Yo me giro, con intenciones de encaminarme de nuevo hacia donde se encontraban todos, sin embargo, la voz de mi jefe me detiene.
-Álvarez- Dice. Yo me giro a mirarlo de nuevo.
-Dígame, señor- Respondo. El señor Reborn me mira desde la puerta de su oficina, sostienendola con una mano, y con la otra dentro de su bolsillo.
-Yo también creo que estás capacitado para hacer este trabajo...solo confía más en ti mismo- Me dice de pronto, haciendo ese énfasis de nuevo en la palabra "Creo". Me quedo mirándolo, con cara de desconcierto ante su comentario tan amable así de pronto. -Te veo el lunes- Agrega, y así sin más, cierra la puerta.
Yo me quedo mirando la oscura madera, sin entender nada, pues recibir palabras amables de mi jefe, era algo a lo que no estaba acostumbrado, y de hecho, era algo que estaba seguro que no pasaría jamás.
Durante estas semanas de capacitación, había observado la manera en que el director trataba a Alex, la forma en que le hablaba con más confianza, con complicidad, todo lo contrario a mí, que me veía y me hablaba con rudeza, demasiado serio y frío. Con Alex él tenía confianza, tenía palabras amables, miradas amables, mientras que a mí me miraba de forma severa, poniéndome nervioso cada vez que tenía que hablar con él, pero el día de hoy, tal vez a causa del buen rollo que había en el ambiente gracias a la pequeña reunión en la oficina, además de sonrisas de parte de mi jefe, había recibido palabras amables, y eso me desconcertaba, mucho.
El lunes comenzaría como tal este nuevo trabajo para mí, sin ayuda de nadie más, sin Alex a mi lado para apoyarme en las situaciones difíciles. A partir del lunes estaría solo con el jefe, esa persona estricta de mirada fría que al parecer ahora creía que yo estaba capacitado para hacer este trabajo, y aunque yo también lo creía, me sentía nervioso, demasiado, pero ahora solo quedaba esperar, esperar a estar yo solo y ver qué tan capacitado estaba en verdad, y sobre todo, esperar a ver la forma en que mi jefe me trataba a partir de ahora, pues tenía la sensación de que debido a que me encontraba en capacitación, él era más paciente y considerado, y eso a partir del lunes podía cambiar drasticamente, aunque esperaba que no.
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¿Solo mi jefe?
FanfictionPara el señor Reborn, Álvarez era un nuevo y novato asistente, uno al que debía acostumbrarse. Para Raúl Álvarez, el señor Reborn era su nuevo jefe, uno con un difícil temperamento y una actitud cambiante. Un nuevo trabajo siempre conlleva cambios...
