Me le quedo mirando a Montes, analizando por unos segundos lo que acababa de decirme, cumpliendo con aquello que me dijo en su momento sobre despedirme en caso de incumplir alguna norma, y lo había hecho, realmente lo había hecho, sin importar lo mucho que yo había hecho por esta empresa, sin importar los años que había dedicado, sin importar la manera en que ahora mismo y gracias a mi desempeño, la empresa estaba en su mejor momento.
No me importaba su despido, realmente me tenía sin cuidado, pues hace tiempo que yo había contemplado esta posibilidad debido a mi relación con Raúl, sin embargo, sí que era raro, pues nunca me habían despedido antes, además de que me sorprendía bastante que Montes no tomara en cuenta todo lo que yo había hecho por la empresa y simplemente se enfocara en mis errores, los cuales yo no los consideraba como tal, pues para mí Raúl no era un error, en lo absoluto.
Al momento de haberle confirmado a Montes minutos atrás que efectivamente, estaba en una relación con mi asistente, me había sentido liberado, me había sentido feliz, porque siempre que decía en voz alta que Raúl era mi pareja, mi corazón se emocionaba, saltaba de amor, además de que después de semanas ocultandolo, tenía que aceptar que se sentía bien por fin decir la verdad, aunque fuera a la junta directiva, a quienes realmente no tenía por qué importarles con quién me encontraba de pareja, pero esa norma que yo había creado en su momento, lamentablemente les daba el derecho de entrometerse, de juzgarme en cierta manera.
Aunque para mí había sido liberador decir la verdad, sintiéndome sin ningún tipo de preocupación al ser despedido, sí que me encontraba intranquilo por la situación de Raúl, porque no quería meterlo en problemas a él, porque no quería exponerlo, algo que lamentablemente había tenido que hacer, pues no tenía sentido seguir mintiendo al señor Montes, quien ya sabía lo que éramos Raúl y yo, estaba seguro, solamente necesitaba confirmación, y si no la hubiera obtenido hoy, hubiera sido en otro momento, por lo que no tenía sentido postergarlo, no tenía sentido seguir fingiendo algo que tanto para Raúl como para mí, era agotador y muy difícil, pues nuestro amor era demasiado grande, y no podíamos ocultarlo, y francamente, ya no quería hacerlo.
Asiento lentamente, aceptando la decisión unánime de la junta directiva, sintiéndome bastante tranquilo a pesar de estar perdiendo el trabajo que tantos años me había costado conseguir, uno al que le había dedicado muchísimas horas, esfuerzo, noches sin dormir, le había dedicado todo, había dado todo de mí, pero era momento de irme, y lo aceptaba, estaba tranquilo, y sobre todo, estaba muy agradecido, ya no solo por haber estado en la empresa durante más de diez años, llegando al mayor cargo dentro de la misma, sino porque gracias a este trabajo, había conocido al amor de mi vida, había conocido a alguien con quien quería pasar el resto de mis días, y eso era lo mejor que me había dado este trabajo, y por eso, iba a estar eternamente agradecido.
-Vale...lo entiendo- Respondo, tranquilo, con mi voz llena de paz a pesar de la situación, para después, mirar a Raúl, y entonces noto una profunda tristeza y preocupación en sus ojos, algo que evidentemente, no me gustaba ver en él. Mientras me encuentro mirando a Raúl, queriendo darle algo de tranquilidad con mi mirada, Montes habla.
-Normalmente y como usted seguramente ya sabe, en caso de que el director ejecutivo sea despedido, se le debe de informar con un mes de antelación, en el cual se inicia con el proceso de encontrar a su sustituto, por lo que en circunstancias normales, usted continuaría trabajando durante un mes más...sin embargo, estas no son circunstancias normales...por lo que será destituido de su cargo de forma inmediata, y mientras encontramos a quien lo reemplace de forma permanente, el señor Cano tomará su lugar, a partir de mañana- Continúa explicándome Montes, señalando a Cano, uno de los socios mayoritarios, quien simplemente me observa, serio- Así que, le voy a pedir que vacíe su oficina hoy mismo, porque a partir de mañana, usted no podrá volver a la empresa, no como empleado al menos- Termina por decir Montes. Yo frunzo el ceño, para después, mirar la hora, notando que eran más de las ocho de la noche.
-Son las ocho y quince de la noche...- Comienzo a decir- Es algo tarde para vaciar mi oficina entera ahora mismo señor Montes...podría hacerlo mañana por...- Agrego, pero el señor Montes me interrumpe.
-Sí, es algo tarde...pero necesito esa oficina vacía para mañana, porque como le he dicho, el señor Cano tomará cargo como director ejecutivo mañana mismo...- Me comenta. Yo comienzo a sentirme un poco molesto, pues aunque no me importaba ser despedido, tampoco sentía que fuera necesario este trato de parte de Montes.
-Vale...sin problema- Digo, de forma seria, tranquilizandome, queriendo calmarme y no hacer mucho problema. De reojo, veo a Raúl mirándonos fijamente, en silencio, y es entonces cuando Montes lo mira, de forma fría.
-En cuanto a usted, señor Álvarez...también ha incumplido una de las normas de la empresa...- Comienza a decir Montes, y entonces mi corazón se acelera, preocupado, deseando con todas mis fuerzas que Montes no lo despidiera a él también- Una vez más, las circunstancias me hacen tomar decisiones que normalmente no tomaría...pues ahora mismo le daría una simple sanción, tal vez una suspensión de sus labores por una semana, sin embargo y como ya he mencionado, las circunstancias me obligan a tomar una decisión diferente en este caso...pues usted no lleva más que unos cuantos meses, y ya ha incumplido una de las normas fundamentales del reglamento...- Continúa diciendo Montes, mientras yo lo miro fijamente, con muchísima molestia, pues estaba intuyendo a dónde quería llegar.
-Señor...yo nunca tuve...no fue mi intención faltar a...- Comienza a decir Raúl, pero Montes lo interrumpe.
-No le estoy pidiendo explicaciones señor Álvarez, no valen de nada- Le responde. Me furia incrementa considerablemente ante su interrupción y su comentario a Raúl, por lo que hago acopio de toda la paciencia que era capaz de recabar- Y la verdad es que no necesito, y francamente no quiero a una persona que no sabe seguir unas simples normas en mi empresa, así que usted también queda despedido señor Álvarez, y al igual que el señor Reborn, le pido por favor que vacíe su escritorio para mañana- Termina por decir.
Comienzo a temblar un poco de la rabia, queriendo incluso golpear al gilipollas de Montes por estar despidiendo a Raúl, y aún por encima de eso, diciéndole que no quería a personas como él en la empresa, cuando Raúl era de las personas más responsables, dedicadas y honorables que había.
-Bastante injusta su decisión señor Montes, esta sería la primera infracción de Álvarez, tendría que darle una simple advertencia, no despedirlo- Le digo, totalmente molesto. El señor Montes se me queda mirando.
-Como he dicho, las circunstancias me obligan a tomar decisiones que...- Comienza a decir Montes, pero sintiéndome demasiado enfadado, lo interrumpo.
-Las circunstancias lo obligan a tomar decisiones injustas, sí, ya lo veo- Le respondo, sintiéndome a nada de perder la paciencia, mientras que veo de reojo cómo Raúl nos observa.
-Tómelo como usted guste señor Reborn...yo estoy velando por la integridad de la empresa, integridad que usted ha comprometido ya dos veces...y en esta ocasión con su asistente...es por eso que no lo quiero en mi empresa, pues a pesar de haber sido un trabajador ejemplar durante tantos años, los errores que ha cometido últimamente no los puedo dejar pasar...- Agrega, mirándome de forma severa- Al parecer se ha olvidado de seguir las normas, y una en específico, la ha escrito usted mismo...veo que ya no está familiarizado con la integridad y rectitud de esta empresa, por eso lo quiero fuera- Termina por decir. La rabia en mí aumenta de forma considerable, haciéndome perder la paciencia, deseando decirle de todo al gilipollas de Montes, queriendo cagarme en toda su puta ascendencia entera, pues además de estar cuestionando mis valores y mi integridad, estaba definiendo mi relación con Raúl como un error, algo que no era así, y que me cabreaba de sobremanera, pues era lo más preciado que tenía, y no quería que hablara de ella, en lo más mínimo. A pesar de encontrarme tan lleno de rabia y molestia, decido contenerme, pues no quería irme de esta manera, no quería insultarle y que pareciera que me encontraba indignado por mi despido, cuando la razón era que no me parecía justa la manera en que estaba tratando a Raúl, y aunque yo había contemplado la posibilidad de que lo despidieran, de igual forma me dolía de sobremanera que así fuera, y todo por mi culpa, por la manera en que le había llamado de esa forma en la reunión de hoy, un apodo que amaba decirle, pero no en esas circunstancias.
Queriendo retirarme como el caballero que era, conteniendo mis ganas de gritarle de todo a Montes, me pongo de pie, para después, tenderle la mano a Raúl, quien la toma, algo confundido, poniendose de pie junto conmigo.
-Bien...pues no le hacemos las cosas más difíciles señor Montes- Le digo, mirándolo fijamente, tomando a Raúl fuertemente de la mano- Mi pareja y yo nos vamos a retirar...y tanto mi oficina como su escritorio, quedarán absolutamente impecables para mañana por la mañana- Agrego, mientras Montes me mira, atónito, observando el agarre de mi mano con la de Raúl- Le deseo todo el éxito y la suerte del mundo en su empresa señor...créame que la va a necesitar- Agrego, pues gestionar una empresa de tal magnitud, no cualquiera lo hacía, no cualquiera lo lograba, además de que conocía a Cano, y de verdad dudaba que pudiera con el puesto, pues él era más de no hacer nada y recibir sus acciones cada mes, y estaba seguro que sentarse detrás de mi escritorio y administrar toda una empresa, no le iba a resultar nada sencillo. Mirando a cada uno de los socios, así como a Montes por última vez, vuelvo a hablar, queriendo salir ya mismo de la sala- Nos retiramos caballeros...pasad buena noche...venga cariño, nos vamos- Agrego, dirigiendome ahora a Raúl, acercándome a él y dejando en sus labios un fugaz beso, tomándolo por sorpresa, mientras toda la sala nos observa con desconcierto, atónitos, y aún tomado de su mano, salimos de la sala de reuniones. Caminamos juntos por el pasillo por unos segundos, y es entonces cuando Raúl habla.
-Reborn...¿Qué...qué haces?- Me pregunta, mirando el agarre de nuestras manos, mientras caminamos por el pasillo, el cual estaba desierto, pues ya habían salido todos. Yo me rio un poco.
-Raúl, ya nos han despedido...¿Qué sentido tiene escondernos ahora?- Le pregunto, riendo. Él se me queda mirando, y entonces noto en sus ojos tristeza.
-Ya...lo siento mucho Reborn...de verdad yo...- Comienza a decir, y entonces calla, visiblemente afectado, pero sin dejar de caminar. Yo me detengo en seco en mitad del pasillo, pegándome a él.
-Eh...cariño, escúchame...- Le digo en voz baja- ¿Tú me ves afectado?- Le pregunto, mirandolo a los ojos fijamente, y entonces niega con la cabeza- Correcto...porque no lo estoy...te lo he dicho muchas veces...me suda la polla mi trabajo, me da igual la empresa...lo único que necesito para vivir, lo único que quiero tener siempre conmigo, es a ti...nada más...comprende eso por favor...porque no quiero verte triste ni por un segundo...- Continúo diciendo, mirando en sus profundos ojos cafés aún mucha tristeza- Yo sabía en dónde me estaba metiendo desde el momento en que te dije que quería tener una relación contigo...yo acepté ese riesgo, acepté la posibilidad de perder mi trabajo...y no me interesa...no me importa perder mi trabajo si tú eres la razón...- Agrego, subiendo una mano a su rostro, acariciandolo con suavidad, sin importarme en lo más mínimo el hecho de que estuviéramos en mitad del pasillo ahora mismo, porque ya no importaba si nos veían de esta manera- Lo único que me duele de todo esto...es haber provocado que te despidieran a ti también, eso sí que me jode...y lo siento por eso cariño, de verdad...- Termino por decir. Raúl me sonríe, negando con la cabeza.
-Si a ti no te importa perder tu puesto, a mí menos me importa perder el mío...- Me comenta, sonriéndome- Tú también eres todo para mí Reborn...no me importa ser despedido, si te tengo a ti a mi lado- Me dice. Yo le sonrío, sintiendo que era exactamente así como yo me sentía.
-Pues venga, no pasa nada...estamos bien, estamos juntos...que le den por culo a Montes, a sus reglas, a su empresa y a su puta madre- Le respondo, provocando en él una linda carcajada- Piensa en que ya no tenemos que ocultarnos de nadie...por fin...- Agrego, mirando alrededor- Miranos, estamos en medio del pasillo, tomados de la mano...y no pasa nada si nos ven...por fin somos libres amor...- Termino por decir, sintiendo muchísima felicidad en el corazón a pesar de haber sido despedido de mi empleo de más de diez años, algo que me tenía sin cuidado. Raúl asiente, sonriendo, para después, acercarse a mis labios y besarlos con ternura por unos cuantos segundos, y una vez se aleja, yo le dedico una sonrisa- Venga, vamos a casa...- Agrego en un susurro, pegado a su rostro. Raúl se aleja un poco de mí, mirándome con confusión.
-No podemos ir a casa ahora...tenemos que pillar nuestras cosas de la oficina y dejar todo vacío para mañana- Me comenta. Yo niego con la cabeza.
-No pienso volver ahí...es probable que Cano se pase por la oficina hoy antes de irse, y no quiero verle la cara, ni a él ni a Montes, a nadie...- Le respondo, mientras comienzo a caminar hacia el ascensor, con Raúl de mi mano- Puedo llamarle a Andy para que nos ayude con eso, no te preocupes- Agrego.
-Vale...bien- Me dice, sonriéndome de forma tímida. Una vez llegamos al ascensor, entramos al mismo, para después, presionar el botón de recepción, y es entonces cuando comenzamos a bajar, sin dejar de tomarnos de las manos. Mientras nos encontramos bajando, pienso de pronto en que esta sería seguramente la última vez que Raúl y yo usaríamos este ascensor, el cual había sido testigo del inicio de todo, de la manera en que simplemente no me veía capaz de compartir un espacio tan reducido con él debido a la tensión sexual que sentía, la forma en que evitaba usar este ascensor al mismo tiempo que él, y recordando todo eso, sintiendo en mi corazón muchísima felicidad y nostalgia, hablo.
-Oye...una cosa- Comienzo a decir, y entonces Raúl sube su mirada a mí- Acabo de caer en cuenta de que hay algo que nunca pudimos hacer...- Agrego, y sin siquiera darle tiempo a reaccionar, me sitúo frente a él, para después, tomar su rostro con mis manos y besarlo de forma intensa, pegandolo a la pared detrás de él, devorando sus labios con lascivia y deseo, dejando nada más que pasión en ellos.
Besar a Raúl aquí dentro, era algo que desde antes de ser algo, incluso desde antes de haber hecho aquel trato, yo siempre había querido hacer, sin embargo, era inviable, pues había una cámara dentro del mismo, y evidentemente, no podíamos dejarnos ver por ella, ni por nadie que decidiera entrar al ascensor, pero ahora ya no importaba, porque ni Raúl ni yo trabajabamos aquí, y no había problema en simplemente demostrarle a mi pareja lo mucho que lo deseaba, y por fin podía besarlo dentro de este lugar que por mucho tiempo, fue el escenario de tantos nervios y tensión entre ambos.
Continúo besandolo a mi antojo, bajando mis manos de su rostro, a su cintura, sabiendo perfectamente que la cámara nos estaba grabando, algo que ya no era un problema, pues no había necesidad de ocultarnos.
Lo beso con intensidad, con muchísimo deseo, sin detenerme, sin ningún tipo de vergüenza, mientras el ascensor continúa su trayecto hacia abajo. La lengua de Raúl se cuela dentro de mi boca, enredandose en la mía, lo que me provoca gemir un poco, disfrutando de él, de su lengua, la cual era solo mía, solo para mí, solo yo tenía en honor de gozar de las maravillas que Raúl hacía con ella. Luego de unos segundos más, sintiéndome con mucha falta de aire en mis pulmones, me alejo de Raúl, aunque quedándome pegado a su rostro, respirando con dificultad. Raúl me dedica una de las sonrisas más bonitas, para después, mirar hacia arriba, específicamente, hacia la cámara en la parte superior izquierda del ascensor.
-Menuda despedida...- Me comenta, riendo un poco. Yo asiento, riendo también.
-Correcto- Le respondo, para después, dejar suaves besos en su cuello- Besarte aquí dentro es algo que siempre quise hacer...recuerdo lo mucho que me llamaba la atención antes de ofrecerte ese trato- Agrego, subiendo de nuevo a su rostro- Era entrar aquí contigo...y sentir cómo mi cordura se iba a la mierda...- Agrego. Raúl me sonríe.
-A mí me pasaba igual...me ponía muy nervioso...- Me comenta. Yo asiento, mirándolo fijamente, perdido en su mirada, mientras que él mira hacia detrás de mí, para después, hablar- Ya vamos a llegar- Me dice. Yo me alejo de él, y luego de un par de segundos, salimos del ascensor, tomados de la mano, caminando hacia fuera del edificio en dirección al estacionamiento, en donde nos detenemos.
-Dame un momento- Le digo, tomando mi móvil de mi bolsillo, buscando el nombre de Andy en mis contactos, y una vez lo encuentro, llamo. Él me responde luego de varios tonos.
-¿Diga?- Me responde.
-Andy, hola- Le digo, con la mirada de Raúl en mí, y con su mano en la mía, mientras que varios compañeros pasan a nuestro lado, mirándonos extrañados, observando el agarre de nuestras manos, y debía decir, que me encantaba la sensación de que se estuvieran enterando, al menos unos pocos, de la relación que teníamos Raúl y yo- Escucha, ha surgido un imprevisto, y necesito tu ayuda para algo- Comienzo a decir, sin saber cómo contarle que me habían despedido, pues sabía que se iba a preocupar, aunque realmente no tenía por qué.
-Vale ¿Qué ha pasado? ¿Qué necesitas?- Me pregunta.
-Bueno lo...lo que pasa es que...me han despedido...justo hace cinco minutos, y a Raúl también- Le explico, sin darle vueltas y siendo directo.
-¡¿Qué?!- Me pregunta Andy, sorprendido, evidentemente alterado- ¿Pero qué...qué coño hablas? ¿Es en serio?- Agrega.
-Sí...de verdad- Le respondo.
-No me puto jodas tío...¿Qué cojones ha pasado?- Me pregunta.
-Que Montes nos ha citado a Raúl y a mí a una reunión con toda la junta directiva...en donde me ha preguntado de nuevo si éramos pareja...y bueno, he tenido que decir la verdad, y debido a que he roto otra de las preciadas normas, me ha despedido...y a Raúl también, que es lo que más me jode- Le comento, mientras miro a Raúl, quien me dedica una linda sonrisa.
-No tío, no...no me jodas...me cago en su puta madre- Comenta Andy, entre triste y molesto.
-No pasa nada Andy...Raúl y yo estamos muy tranquilos, de verdad, pero necesito pedirte un favor- Le respondo.
-Vale dime ¿Qué necesitas?- Me pregunta.
-Montes nos ha pedido vaciar nuestros lugares de trabajo, pero ya no quiero volver a la oficina...¿Podrías hacerme el enorme favor de ayudarme con eso?- Le pregunto- Solo necesito que tomes todos mis libros de mis estanterías y lo que está en las gavetas de mi escritorio...y también que tomes todo lo que está en el escritorio de Raúl- Agrego.
-Vale sí, sin problema, ahora mismo pillo algunas cajas y voy a la oficina- Me responde. Yo sonrío.
-Gracias Andy, de verdad- Le respondo- Raúl y yo vamos a estar en mi casa, cuando termines te veo ahí- Agrego.
-Vale, te veo en un rato- Me comenta- Y Reborn...siento mucho lo del despido tío...de verdad, que puta mierda, Montes es un imbécil- Me comenta Andy. Yo sonrío de nuevo.
-Ya...pero como te he dicho, estamos bien, de verdad- Le comento, pues aunque para él el hecho de saber que había sido despedido fuera una mala noticia, desconocía lo tranquilo que estaba, lo feliz que me encontraba, con Raúl a mi lado, porque no necesitaba nada más que eso, además de que ahora, ya no tenía que ocultar nuestra relación, y estaba contento y emocionado de estar tomado de su mano en medio del estacionamiento, con personas de la empresa pasando a nuestro lado.
-Vale, bien- Me comenta Andy- Te veo en un rato ¿Vale?- Agrega.
-Vale, hasta ahora- Le respondo, cortando la llamada- Vale, ya está, Andy va a pillar todas nuestras cosas y las va a llevar a mi casa- Le explico a Raúl, quien asiente.
-Vale, perfecto- Me responde. Yo le sonrío, y sintiendo muchísimas ansias de sus labios, me acerco a ellos, tomandolos con cariño y desespero, aún con personas pasando alrededor, algo que ya no me importaba. Una vez me separo de él, recibo una bella sonrisa, una que me enamora, que me vuelve loco, una que me hace reafirmar una vez más, que no me interesaba perder mi trabajo, porque teniendo esa sonrisa en mi vida, lo tenía todo, con Raúl a mi lado, estaba completo, lleno. Correspondiendo a su sonrisa, sintiéndome demasiado enamorado y con mi corazón latiendo deprisa solo por él, hablo.
-Vamos a casa amor mío...- Le digo, en voz baja, pegado a su rostro. Raúl asiente, sonriendo con ternura, y es entonces cuando dejo en sus labios otro beso, uno breve esta vez, para después, alejarme de él, soltando su mano- Te veo ahí- Agrego.
-Vale- Me dice, sonriéndome, para después, comenzar a caminar hacia su coche. Yo lo veo alejándose por unos cuantos segundos, y una vez me veo capaz de dejar de admirarlo a la distancia, camino hacia mi coche, entrando al mismo y dirigiéndome directamente a casa.
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¿Solo mi jefe?
Fiksi PenggemarPara el señor Reborn, Álvarez era un nuevo y novato asistente, uno al que debía acostumbrarse. Para Raúl Álvarez, el señor Reborn era su nuevo jefe, uno con un difícil temperamento y una actitud cambiante. Un nuevo trabajo siempre conlleva cambios...
