Capítulo 30

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Camino por el pasillo, dirigiendome a mi escritorio después de un muy necesario y breve viaje al baño, pues luego de dos horas trabajando sin parar, mi vejiga ya no podía soportar más. Una vez llego, sintiéndome ahora dos litros más ligero, continúo redactando el informe que el señor Reborn me había pedido acerca de unas estadísticas que necesitaba urgentemente.
Durante la última semana, la verdad es que había estado notando a mi jefe bastante extraño, como muy serio, demasiado, haciéndome incluso recordar dos meses atrás, cuando comencé a trabajar para él, esa época en la que mi jefe me hablaba solo para lo necesario, cuando me pedía cosas sin siquiera un "por favor", cuando llegaba por la mañana con una actitud fría y sin muchas ganas de siquiera saludarme, aunque a diferencia de mis inicios trabajando aquí, él no era grosero ni borde conmigo como lo había sido en ese tiempo, pero si que había notado un cambio de actitud de su parte hacia mí.
Desconocía qué es lo que le ocurría, aunque yo suponía que la razón, era que se encontraba más estresado de lo normal con tanto trabajo que tenía últimamente, pues solía encerrarse en su oficina y no salir a menos que fuera para ir al baño, o para alguna reunión. Durante esta semana, el señor Reborn había acudido a diez reuniones diferentes, y yo solo lo había acompañado en dos ocasiones, algo que era muy raro, pues él solía necesitarme en todas sus reuniones para tomar apuntes o notas importantes, sin embargo, en los últimos días se había ido él solo, diciéndome que no me necesitaba. De igual forma, no solía pedirme muchas cosas, no me llamaba tan seguido como normalmente lo hacía, aunque fuera para preguntarme cosas sencillas.
Me tenía algo desconcertado, pues dentro de mí, incluso sentía como si me estuviera evitando, haciéndome sentir paranoico, pues tal vez por alguna razón, mi desempeño ya no le estaba gustando, tal vez ya no estaba contento con mi trabajo y era por eso que ya no me llevaba a ayudarle en sus reuniones, o me llamaba para pedirme algo en particular. De cualquier manera, yo continuaba haciendo mi trabajo de la mejor manera posible, esperando que todas esas ideas de que el señor Reborn ya no estaba contento con mi trabajo, fueran solo imaginaciones mías.
Mientras continúo elaborando el informe, tecleando rápidamente, el teléfono de mi escritorio suena.
-Oficina del señor Reborn- Respondo.
-Hola Raúl, buen día- Me responde una muy aguda voz femenina, haciéndome incluso pensar que era una niña llamándome por alguna razón - Soy Katalina Saenz, del departamento de coordinación...no sé si me recuerdes- Agrega. Yo pienso por un momento, reconociendo esa voz que ya había escuchado antes en algún momento.
-Ah si claro, te recuerdo ¿Qué tal?- Respondo.
-Todo bien, gracias- Me dice- El motivo de mi llamada es para saber si el señor Reborn acudirá a la fiesta anual de este año, que es el día diez de octubre, y debido a que ya se ha comenzado con los preparativos, pues estamos haciendo la lista de invitados- Me explica. Yo me quedo perdido, sin tener ni idea de lo que me estaba hablando.
-Eh...perdona ¿Fiesta anual?- Le pregunto.
-Si- Me responde- Ay, discúlpame, olvidaba que eras nuevo aquí- Agrega, riendo de forma tierna- Tal vez no sepas ni lo que es- Termina por decir.
-La verdad es que no- Le respondo, riendo.
-Bueno mira, te explico- Comienza a decir- Cada año, la empresa hace una fiesta celebrando el aniversario de la misma, este año se cumplen veintiún años de su fundación- Agrega, mientras yo le presto toda mi atención- Es una fiesta bastante grande e importante, suelen acudir todos los empleados, desde el director ejecutivo, es decir tu jefe, hasta los empleados de seguridad- Agrega. Por un momento, pienso en por qué nadie me había comentado de dicha fiesta que al parecer era tan importante- También tenemos de invitados a muchos socios e inversionistas de la compañía, como te digo, es una fiesta sumamente importante para nosotros, además, es la única fecha del año donde nos reunimos absolutamente todos a pasar un buen rato sin pensar en el trabajo- Termina por decir.
-Vale entiendo...pues no tenía ni idea la verdad, disculpa- Le comento.
-No te preocupes, es normal, como te digo apenas estamos haciendo los preparativos- Explica de forma amable- Y como te he dicho antes, llamo para confirmar la asistencia del señor Reborn- Agrega.
-Pues, como te he dicho, no tenía ni idea de la fiesta, mi jefe no me ha comentado nada acerca de ella, pero ahora mismo le pregunto, y te aviso si confirma o no ¿Te parece?- Respondo.
-Vale claro que si- Me dice- Y evidentemente, tú también estás invitado, por lo que también necesitaría saber si tú asistirás- Agrega.
-Vale entiendo...¿Qué día es?- Le pregunto.
-Es el diez de octubre- Responde.
-Vale, déjame consultar y en un momento te llamo para confirmarte las asistencias- Respondo.
-Vale sin problema, espero tu llamada- Me dice, amable.
-Perfecto, hasta ahora- Le respondo de la misma manera, para después, colgar la llamada.
Tomo mi agenda, para luego dirigirme a la oficina del señor Reborn, pues no quería tratar esto por llamada ya que podía ser algo extenso, además, así tenía un pretexto para hablar con él en persona, pues últimamente no se dejaba ver mucho.
Me adentro en su oficina, y al hacerlo, me lo encuentro con su vista fija en su ordenador, tecleando algo, pero en cuanto nota mi presencia, me mira. De pronto me arrepiento de haber querido venir en persona, pues ya me encontraba nervioso con sus ojos puestos en mí.
-Dis...disculpe la interrupción señor, pero...vengo a, vengo a comentarle algo importante- Comento.
-Vale ¿Qué pasa?- Pregunta, curioso, fijando toda su atención en mí.
-Bueno me...me ha llamado Katalina, la chica del departamento de coordinación, y me ha preguntado acerca de su asistencia en la fiesta anual- Le comento. El señor Reborn abre mucho los ojos.
-Hostia la fiesta anual...me había olvidado por completo-  Dice, frotando sus ojos con sus dedos, con evidente cansancio. -¿Ya hay fecha?- Pregunta.
-Si, me ha dicho que es el diez de octubre- Comienzo a decir- Me comenta que apenas están con los preparativos y están confirmando las asistencias de todos- Agrego. Mi jefe asiente.
-Vale entiendo, pues si, confirma mi asistencia- Responde. Yo asiento, anotando en mi agenda llena de citas de mi jefe dicho compromiso. - Un momento- Agrega de pronto el señor Reborn, por lo que me giro a mirarlo- Yo no te comenté nunca acerca de la fiesta anual ¿Verdad?- Pregunta, apenas cayendo en cuenta de que jamás me había mencionado nada sobre eso. Yo niego con la cabeza.
-No, pero no se preocupe, Katalina ya me explicó todo acerca de eso- Le respondo.
-Vale bien- Dice mi jefe- Disculpa que no te haya dicho nada, pero he estado bastante liado y...con muchas cosas en la cabeza- Me dice, mirándome fijamente.
-Lo entiendo señor, no se preocupe- Le respondo, dedicándole una sonrisa amable.
-Que por cierto, tú también estás invitado evidentemente...- Comienza a decir- La fiesta anual es una fecha bastante importante para todos en la empresa, estaría bien que fueras...si gustas claro- Agrega. Yo asiento.
-Pues ahí estaré- Respondo. El señor Reborn sonríe, mirándome, yo le regreso la sonrisa, pero ninguno vuelve a decir nada por unos cuantos segundos. Mi jefe desvía su mirada de mí después de un momento, para después, dirigirla a su ordenador.
-¿Eso era todo? ¿O hay algo más que quieras comentarme?- Me pregunta, sin mirarme.
-Eh no...eso era todo señor- Le respondo.
-Vale pues...si eso es todo, necesito seguir trabajando- Me dice. Yo comprendo su insinuación de que me fuera de su oficina.
-Ah si, claro...con permiso- Le digo, para después, salir de su oficina.
Una vez de vuelta en mi escritorio, vuelvo a llamar a Katalina, no sin antes esperar un poco a que mi ritmo cardiaco volviera a su estado normal, el cual solía elevarse bastante al estar en presencia de mi jefe.
-Oficina de coordinación- Me responde la dulce voz de Katalina.
-Hola Katalina, soy Raúl- Le digo.
-Ah hola- Me dice.
-Ya he hablado con el señor Reborn, y me ha confirmado su asistencia para la fiesta- Le digo.
-¡Perfecto! Ahora mismo lo agrego a la lista de invitados confirmados- Me dice- ¿Y tú? ¿Vendrás?- Pregunta.
-Si, yo también iré- Le respondo.
-¡Qué bien! Te va a gustar mucho, es una fiesta muy divertida- Me comenta.
-Seguro que sí- Le respondo de forma amable.
-Vale perfecto, entonces os anoto a ti y a tu jefe en confirmados, muchas gracias Raúl- Me dice.
-A ti, hablamos luego- Le digo.
-Hasta luego- Dice, para después, terminar la llamada.
Continúo trabajando, mientras pienso en esa fiesta, y entonces la imagen de mi jefe divirtiéndose y pasándola bien en un evento social me viene a la cabeza. La verdad es que no podía imaginármelo, pues lo veía como a alguien muy serio, y aunque ya no me parecía un hombre amargado como al momento de conocerlo, si que me parecía raro pensar en él en una fiesta, divirtiéndose e incluso tal vez bailando.
Debía decir, que tal vez asistir a esa fiesta valía la pena solo para ver eso.

¿Solo mi jefe?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora