Capítulo 10

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Una vez el uber llega al edificio, le pago al conductor, para después, bajarme del coche y caminar hacia la entrada, y una vez dentro, me dirijo hacia los ascensores.
Eran ya las ocho y cincuenta de la noche, y me encontraba regresando a la oficina luego de una reunión que había comenzado a las seis, pero se había extendido por bastante tiempo.
El día de hoy había sido demasiado difícil, demasiado pesado, y sobre todo, lleno de desgracias y mala suerte. Por un lado, estaba el tema de que me había quedado sin coche, por lo que durante todo el día, había tenido que moverme en uber, y para hacerlo todo más caótico, mi día había estado lleno de reuniones y juntas, por lo que no había pasado casi nada de tiempo en la oficina, no había comido nada en todo el día, y tenía la espalda doliendo hasta el punto de incluso arder. Estaba más que acostumbrado a la carga pesada de trabajo, sin embargo, todo se volvía más estresante cuando tenía que depender de ubers para trasladarme, pues perdía tiempo.
Una vez dentro del ascensor, oprimo el piso número 19, y mientras espero a que llegue, me recargo en la pared del ascensor, frotando mis ojos con mis dedos, pues me ardían de sueño y de cansancio. Luego de unos cuantos segundos más, el ascensor llega a mi piso, y al abrirse las puertas, me encuentro con una oficina totalmente vacía y a oscuras, lo cual no me sorprendía, pues la hora de salida había sido hace cincuenta minutos. A pesar de encontrarse todo a oscuras, al final de pasillo veo la pantalla del ordenador de mi asistente encendida, y al acercarme a su escritorio, veo que se encuentra todo ordenado y limpio, sin rastros de que se encontrara aquí todavía, y al mirar la pantalla de su ordenador, veo que se encuentra en el escritorio, por lo que apago el monitor, para después, dirigirme a mi oficina. Una vez dentro, cierro la puerta, rodeando mi escritorio y sentandome en mi silla, sintiendo un gran alivio en la espalda, para después, frotar mis ojos de nuevo, pensando en que me urgía dormir, pues me encontraba demasiado agotado. Comienzo a meter algunos cuantos papeles en mi maletín, alistandome para ir a casa, y mientras lo hago, escucho de pronto cómo alguien llama a mi puerta. Yo doy un respingo, pues no me esperaba que hubiera alguien todavía, ya que tenía entendido que la oficina entera estaba vacía.
-¿Quién es?- Pregunto, curioso.
-Soy yo señor- Responde mi asistente.
-Ah vale, adelante Álvarez- Digo, para después, verlo entrar. - ¿Qué haces aquí todavía?- Le pregunto, extrañado.
-Bueno, estaba trabajando en algo y se me ha ido el tiempo- Comienza a explicar- He ido al baño un momento y al volver he visto la luz de su oficina encendida y quise corroborar que fuera usted, no me esperaba que fuera a volver- Termina por decir.
-Bueno, tenía que recoger mi maletín y unos cuantos papeles- Le digo.
-Vale entiendo- Responde. Yo lo miro, notando en sus ojos cansancio.
-¿Y tú en qué estás trabajando que te está tomando hasta ahora terminar?- Le pregunto.
-Bueno estaba... me he tomado la libertad de idear un nuevo sistema para archivar, ya que he notado que a usted el actual no le agrada mucho- Comienza a decir- Espero que no le moleste- Termina por decir. Yo me le quedo mirando, pensando en esa lista que había leído de su agenda el día de ayer, y cómo en ella, había leído un punto que decía justo de lo que me estaba hablando, que tenía que idear un nuevo sistema ya que a mí no me gustaba el que estaba ahora. Intento actuar con sorpresa, como si no supiera ya que él se encontraba trabajando en algo así.
-No me molesta, para nada, aunque si que creo que es bastante tarde para estar trabajando- Le comento, pues eran ya las nueve de la noche.
-Ya...pasa que se me han ido las horas...- Me responde.
-Entiendo...- Comienzo a decir- ¿Y por qué has decidido idear un nuevo sistema? ¿Por qué justo ahora?- Le pregunto.
-Bueno...como le digo, he notado que a usted no le agrada mucho el actual, y en verdad llevo un par de días pensando en algo nuevo, pasa que hoy me he puesto a llevarlo a cabo- Me explica. Yo asiento, escuchándolo atentamente.
-Aplaudo tu iniciativa Álvarez, pero ese tipo de cosas no forman parte de tu trabajo- Le digo, pensando en que hacer este tipo de proyectos, podrían llegar a distraerlo de sus funciones.
-Bueno, hacer las cosas de forma organizada y más óptima posible si que forma parte de mi trabajo, y ya que este sistema a usted no le satisface, he pensado en...pues eso, en cambiarlo- Me explica, mientras me mira fijamente, aunque solo por unos segundos.
-Bueno, no te voy a negar que me harías las cosas más fáciles, pero no es necesario que hagas todo este trabajo, sobre todo a estas horas- Digo. Él niega con la cabeza.
-No es problema para mí, no se preocupe, además, cuando vine aquí, a entrevista con usted, yo le dije que iba a cumplir con sus expectativas...y no solo quiero hacer eso, sino que además quiero superarlas...- Comienza a explicar- Y bueno, ahora que sé mejor cómo funciona esta empresa, y cómo funciona usted, creo que ese tipo de cosas se deberían mejorar- Termina por decir. Yo pienso en sus palabras, recordando esa entrevista y la manera en que le dije que no solo debía adaptarse a la empresa, sino que debía adaptarse a mí, y tenía que aceptar, que lo estaba cumpliendo a la perfección.
-Vale...lo recuerdo- Le digo sin más, mirandolo fijamente, notando cómo luego de un par de segundos, él desvía su mirada al escritorio, algo nervioso. Mi mirada continua sobre él, y mientras lo observo, noto en él esos nervios e incomodidad, pues como siempre, no sostiene mi mirada. Recordaba perfectamente cómo horas atrás, me había ayudado a acomodar mi corbata, cuando yo me encontraba demasiado apresurado como para hacerlo bien yo mismo, y pienso en cómo en ese momento, había visto también nervios, aunque unos nervios muy diferentes, mucho más intensos, mucho más evidentes, lo que me hizo pensar en esa lista que había encontrado, esa donde decía que no se quería acercar a mí debido a que olía demasiado bien, y al tenerlo tan cerca, prácticamente a centímetros de mí arreglando mi corbata, en ese momento solo podía pensar en cómo estaría él, percibiendo mi aroma desde tan cerca, y a juzgar por su forma de actuar, y su mirada llena de nervios y vergüenza mientras intentaba arreglar mi vestimenta, se encontraba más nervioso de lo que jamás lo había visto, aunque seguía sin comprender esa actitud de su parte. - En fin...me parece bien que tomes la iniciativa de hacer cosas nuevas, pero como te digo, es bastante tarde, deberías irte ya- Le comento, y él asiente.
-Correcto, de hecho ya estaba por irme- Comienza a decir- Me retiro señor, que descanse- Agrega.
-Descansa, Álvarez- Le digo. Él me sonríe, para después, salir de mi oficina.
Yo termino de guardar todo en mi maletín, y una vez termino, salgo de mi oficina, encontrandome con Álvarez guardando unas cuantas cosas en su escritorio, preparándose para irse.
-Hasta mañana, Álvarez- Le digo al pasar al lado suyo, mientras saco de mi bolsillo mi movil, listo para pedir un uber. Mientras me dirijo al ascensor, la voz de mi asistente me llama.
-Señor Reborn...- Me dice, por lo que me giro hacia él.
-Dime- Le digo.
-Ya...¿Ya tiene coche?- Me pregunta. Yo niego con la cabeza.
-Qué va...hasta mañana lo tienen listo, o eso me han dicho- Respondo. Álvarez asiente.
-Entonces...¿Cómo irá a su casa?- Me pregunta.
-En uber- Respondo, mirando de nuevo mi móvil.
-Bueno es que...si...si gusta puedo llevarlo a su casa- Me dice. Yo lo miro de pronto, pensando en lo que me estaba diciendo.
-No no, no hace falta Álvarez- Digo, pues realmente odiaba ser una molestia.
-No es problema para mí...digo para que no tenga que esperar a que llegue el uber, que es bastante tarde y bueno...supongo que estará cansado- Me dice. Yo lo miro, y la verdad es que tenía razón, me encontraba agotado, y lo único que quería era llegar a casa lo antes posible para poder dormir, pero aún así, me rehusaba a aceptar su oferta, pues no quería molestar.
-No pasa nada, de verdad...estoy bien, no me gusta importunar...- Respondo.
-No es problema señor, de verdad...¿Por dónde vive?- Me pregunta.
-Bueno, no muy lejos...a unos diez minutos, pero de verdad Álvarez, no tengo problema en ir en uber- Digo.
-Y yo no tengo problema en llevarlo...si además vive cerca...- Dice.
Yo me le quedo mirando, pensando en que no iba a dejar de insistir, y de cualquier manera, la verdad era que me gustaría ahorrarme la espera del uber, por lo que finalmente, acepto.
-Vale...está bien- Digo.
-Vale, perfecto, vamos entonces- Me dice, caminando hacia el ascensor. Una vez dentro, oprimo el botón para ir a la primera planta, y durante todo el recorrido hasta abajo, ninguno de los dos dice nada, lo cual hacía que el ambiente se sintiera incómodo entre ambos.
Finalmente las puertas del ascensor se abren, saliendo ambos a recepción para después salir del edificio, en donde miro a Álvarez.
-¿Dónde está tu coche?- Pregunto.
-Por aquí, en el primer piso del estacionamiento subterráneo - Me dice. Yo lo sigo, caminando por la acera hacia la entrada del estacionamiento, y una vez llegamos, logro distinguir un solo coche en todo el estacionamiento.
-Asumo que ese es tu coche- Le digo.
-Así es- Responde.
Caminamos hacia el coche, y una vez llegamos, abre las puertas, para después, entrar ambos al vehículo.
Luego de un par de segundos, Álvarez comienza a conducir, sin embargo, se detiene justo antes de salir del estacionamiento.
-¿Hacia dónde queda su casa?- Me pregunta.
-Ve aquí hacia la derecha, yo te voy diciendo dónde girar después- Contesto.
Él hace lo que le digo, girando hacia la derecha, para después, continuar todo recto.
Lo único que pasaba por mi mente ahora mismo, era que quería dormir, aunque también me encontraba pensando en lo rara que era mi situación actual, pues ir montado en el coche de mi asistente, el cual llevaba solo unas cuantas semanas trabajando para mí, era extremadamente inusual, pues incluso en seis años de conocer a Alex, mi anterior asistente, jamás había subido a su coche, es más, ni sabía qué coche tenía.
Álvarez continúa conduciendo, mientras yo siento el sueño apoderándose de mí.

¿Solo mi jefe?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora