Escribo una palabra tras otra, mientras al mismo tiempo, miro los datos de la gráfica de ventas del semestre anterior. Me encontraba elaborando un reporte de análisis, el cual me estaba tomando más tiempo de lo normal, pues me sentía distraído, demasiado despistado.
La verdad era, que tenía demasiado en la mente, pues no había podido sacarme de la cabeza esa conversación que había tenido con mi asistente el día de ayer durante la comida, esa conversación que me dejó absolutamente sorprendido, pues había descubierto que Álvarez era homosexual.
No tenía ningún tipo de problema ni de inconveniente con ello, no era algo que me molestara ni me incomodara en lo absoluto, sin embargo, si que me había sorprendido un poco, pues por un lado, no había notado eso acerca de él, aunque de cualquier manera, tampoco era algo que obligatoriamente tuviera que notarse, pero más que eso, lo que más me había sorprendido de esa conversación, había sido su confianza hacia mí, pues me había contado cosas demasiado personales, cosas que para él eran difíciles de contar, y que me habían revuelto el estómago del asco y la rabia que me habían producido.
Aprieto el puño sin poder evitarlo, recordando aquellas cosas que el jefe anterior de mi asistente le había hecho, y aunque no conocía más a detalle dichas cosas, lo poco que había escuchado, había sido suficiente para hacerme rabiar, además de que ahora comprendía completamente la razón de que Álvarez hubiera renunciado a ese trabajo tan desagradable.
Desde el momento en que me contó esa historia, y lo mucho que tuvo que soportar de ese gilipollas que tenía por jefe, ahora miraba a Álvarez de distinta manera, porque definitivamente lo admiraba mucho más por haber soportado tantas cosas, y mientras pienso en lo fuerte que había sido durante dos meses en aquel trabajo, pienso también en la forma en que yo mismo lo había tratado cuando recién comenzó a trabajar para mí, y aunque no era ni minimamente comparable con su anterior jefe, si que tenía que reconocer que no lo había tratado de la mejor manera, pues en muchas ocasiones había sido grosero, injusto, borde, maleducado, lo había tratado muy mal, y aunque ahora mismo esas actitudes mías ya no continuaban, no podía dejar de sentirme culpable por haber sido tan imbecil con alguien como él, alguien que ya había pasado por bastante mierda como para encima tener que soportarme a mí y a mis gilipolleces, algunas de las cuales habían sido de forma totalmente deliberada en un intento de hacerme ver estricto y en una posición de autoridad.
Decido apartar todo eso de mi mente, pues no me estaba sentando nada bien, ya que me sentía incluso asqueado conmigo mismo, y hasta cierto punto avergonzado.
Continúo escribiendo el reporte, intentando concentrarme y dejar de lado los pensamientos negativos, pero entonces algo más aparece en mi mente, y era el hecho de que mi asistente era gay, y aunque no me molestaba, pues no tenía ningún tipo de problema con que lo fuera, si que continuaba recordándolo, y era algo que por alguna razón no podía dejar de pensar, no podía dejar de darle vueltas, así como tampoco podía dejar de pensar en lo que me había contado, sobre todo en la parte del "Novio" que había ido a visitarlo a su anterior trabajo, y sin saber por qué, me encontraba constantemente preguntándome si ese novio seguía en su vida. Niego con la cabeza varias veces, auyentando esa pregunta que no tenía ningún tipo de sentido ni cabida, pues no tenía por qué interesarme la vida personal de Álvarez, al menos no esa parte en especifico.
Continúo con el reporte, y cuando me encuentro por la página cinco, transcribiendo los datos de ventas, el teléfono de mi oficina comienza a sonar.
-Dime- Digo una vez respondo, sabiendo que del otro lado de la línea, se encuentra Álvarez.
-Disculpe señor, pero tengo aquí a Andy ¿Puede recibirlo en su oficina?- Me pregunta mi asistente en un tono servicial, mientras de fondo escucho a Andy decir tonterías.
-Si, hazlo pasar- Le digo, riendo un poco al escuchar un muy claro "Que pesao" por parte de Andy, sabiendo perfectamente que se refería a mí.
-Vale perfecto- Me responde Álvarez, para después, cortar el teléfono. Treinta segundos más tarde, alguien toca a mi puerta.
-Pasa, gilipollas- Digo, sabiendo que del otro lado estaba Andy. La puerta se abre, y efectivamente, veo a Andy entrando a mi oficina, con una sonrisa burlona en su rostro.
-Joder, menuda manera de recibir a tu mejor amigo- Me dice, sentándose en la silla frente a mi escritorio.
-Mejor amigo gilipollas, una cosa no quita la otra- Le respondo, recibiendo una carcajada de su parte- ¿Qué haces aquí? Aún no es la hora de comida- Agrego, mirando mi reloj de muñeca, queriendo confirmar que no eran las dos de la tarde todavía, y efectivamente, eran apenas las doce y media del medio día.
-Ya, he venido a hablarte sobre el último proyecto que te he mostrado, en el cual mi equipo ha estado trabajando por semanas, pero, al parecer el departamento de publicidad no lo quiere aprobar- Comienza a explicar. Yo frunzo el ceño. Siendo Andy el encargado del departamento de diseño, debía elaborar precisamente eso, diseños, los cuales debía mandar al departamento de publicidad, siendo este último el que debía dar el visto bueno al proyecto creado por el departamento de Andy, algo que al parecer no ha pasado.
-¿Por qué no? Si el diseño está de puta madre- Le digo, recordando el proyecto de diseño que me había mostrado semanas atrás.
-Ya lo sé, además ya estaba preaprobado por el departamento de publicidad desde hace semanas, pero al parecer la jefa ha cambiado de opinión- Me dice con frustración.
-No puede cambiar de opinión una vez preaprobado el proyecto...- Le digo, y Andy asiente.
-Ya lo sé, por eso estoy aquí- Me dice- ¿Ahora qué coño hago? Llevamos semanas trabajando en ese proyecto, comenzar uno nuevo retrasaría todo y sería tirar semanas de trabajo a la basura- Agrega. Yo pienso por un momento.
-Vale...vale déjame ver qué puedo hacer, puedo intentar hablar con Karla, hacerle saber que no podemos cambiar ahora- Comento- Puedo convencerla de cambiar algunas cosas pero no todo el proyecto, no nos podemos permitir eso- Agrego, recibiendo de parte de Andy un asentimiento de cabeza.
-Vale bien, perfecto- Comenta, para después sonreírme de forma burlona, levantando ambas cejas- Si además Karla haría cualquier cosa que le pidieras...- Agrega. Yo frunzo el ceño, negando con la cabeza.
-Callate, anda- Le digo. Andy suelta una carcajada.
-Vale vale- Me dice, riendo. Desde hacía ya bastante tiempo que Andy me molestaba con eso, pues según él, Karla, quien era la jefa del departamento de publicidad, estaba interesada en mí de una forma más personal y que no tenía nada que ver con lo laboral.- Pero bueno, de verdad te agradecería que la hicieras entrar en razón- Agrega.
-Lo voy a intentar- Comento.
-Perfecto- Me dice Andy, para después, echarse hacia atrás en la silla, en una posición ahora más relajada- Ahora, cambiando de tema ¿Hoy si iremos a comer juntos? ¿O me dejarás solo como ayer?- Me pregunta.
-¿Solo? Si te has ido con la chica esa que llevabas semanas queriendo invitar a salir...- Le digo, y él ríe.
-Correcto, y de hecho te agradezco el no haber ido a comer conmigo ayer, porque me lo pasé genial con ella, mejor de lo que me lo hubiera pasado contigo- Me dice, riendo. Yo me rio ante su comentario.
-Anda y que te jodan- Respondo, provocando en él otra carcajada más.
Justo en ese momento, la puerta de mi oficina se abre, dejándome ver a mi asistente con unos cuantos papeles en sus manos.
-Disculpe la interrupción señor, solo vengo a dejarle estas autorizaciones- Me dice Álvarez. Yo asiento.
-Vale perfecto, gracias- Le digo. Álvarez me sonríe de vuelta, y al volver a mirar a Andy, noto una expresión de sorpresa y de confusión en su rostro.
-¿Qué...Raúl...qué acabas de hacer?- Le pregunta Andy a Álvarez, quien lo mira con confusión.
-¿Él qué?- Le pregunta mi asistente sin entender nada, al igual que yo, pues tampoco estaba comprendiendo la pregunta de Andy.
-Acabas de...acabas de entrar sin tocar...- Le dice Andy.
-Ah...ah lo que pasa es que...bueno el señor Reborn me ha dado permiso para...para entrar a su oficina sin tocar- Responde Álvarez. Andy abre aún más la boca, mirándome con ojos de no creerse lo que estaba escuchando.
-¿Qué? ¿Tú...tú le has dado permiso?- Me pregunta. Yo asiento.
-Así es- Respondo sin más, sin comprender cual era el asombro de Andy, quien simplemente se me queda mirando con cara de sorpresa.
-Eh...bueno, me retiro, con permiso- Dice Álvarez, sonriendonos de forma amable una vez más, para después, abrir la puerta y salir de mi oficina. Andy lo sigue con la mirada, y una vez la puerta se encuentra cerrada, regresa su mirada a mí de nuevo. Yo me le quedo mirando, frunciendo el ceño.
-¿Qué te pasa?- le pregunto, riendo un poco, pues su expresión de confusión me estaba causando gracia.
-¿Qué te pasa a ti?- Me pregunta- Lleva literalmente un mes trabajando para ti ¿y ya le has dado permiso de entrar a tu oficina sin tocar la puerta antes?- Me pregunta. Yo niego con la cabeza.
-Lleva un mes y medio- Le corrijo. Andy pone los ojos en blanco.
-¿Qué más da? El punto es que le has dado un permiso que tu anterior asistente se tardó tres años y medio en conseguir- Me dice, aún sorprendido.
-Ya...¿Y qué pasa?- Le pregunto, sin entender lo insólito en el hecho de haberle dado ese permiso a Álvarez.
-Bueno que...no sé, es demasiado pronto...y tú eres un enfermo del control y de la privacidad...en diez años que llevamos en esta empresa jamás me has dejado entrar sin tocar antes...y Raúl ya puede hacerlo...- Me dice. Nuevamente frunzo el ceño.
-¿Y cual es el problema? Entra y sale de mi oficina demasiadas veces al día, no tenía sentido que perdiera tiempo tocando para entrar siempre, además, no sé...sé ha ganado mi confianza, y es una persona muy eficaz y responsable...- Explico- Además ¿Desde cuando le llamas Raúl?- Pregunto, sin comprender muy bien por qué lo llamaba por su primer nombre.
-Le llamo así desde hace tiempo- Me dice- Y no cambies de tema- Agrega.
-No estoy cambiando de tema coño, si ya te he dicho por qué le he dado el permiso de no tocar la puerta- Comento.
-Ya...pero igual no tiene mucho sentido, Alex también entraba y salía de tu oficina muchísimas veces, y no le diste ese permiso hasta años después- Me dice. Yo pienso por un momento sus palabras, y tenía razón, y la verdad era que aún no comprendía ni yo mismo cómo es que le había dado a Álvarez ese permiso tan pronto, pero de cualquier manera, no me arrepentía.
-Ya...bueno...- Comienzo a decir- Como te he dicho, se ha ganado mi confianza- Agrego. Andy se cruza de brazos.
-¿Y yo? ¿Yo no me he ganado tu confianza?- Me pregunta, fingiendo indignación. Yo niego con la cabeza.
-No, de hecho cada día la pierdes más- Comento como broma, haciendo reir a Andy.
-Vete a la mierda- Me responde, aún riendo.
-Mejor cuéntame qué tal te fue en tu comida de ayer con la chica- Le digo, queriendo por alguna razón cambiar de tema a algo que no fuera mi asistente y sus permisos especiales.
-Pues lo pasamos muy bien, la llevé a un lugar bastante bonito, y charlamos de muchas cosas, tenemos un montón de cosas en común- Me dice, visiblemente alegre.
-¿Y ya está? ¿Solo eso?- Le pregunto, fulminandolo con la mirada, pues él sabía que no podía tener ningún tipo de relación con ella, más allá de laboral o de alguna amistad.
-Si...solo eso- Me dice a regañadientes- Te dije que no incumpliría tu reglamento de mierda...- Agrega.
-Vale bien, me alegro- Comento. Andy niega con la cabeza, en señal de reproche.
-Bueno ¿Y tú qué? ¿Me extrañaste ayer? Debiste de haber estado muy triste comiendo solito aquí y sin mí- Me pregunta. Yo me rio.
-No he comido aquí, he salido a comer a donde solemos ir tú y yo de hecho- Le explico. - Y no he ido solo- Agrego. Andy abre mucho los ojos, para después sonreír.
-¿Ah no? Hostias...¿Y con quién has ido?- Me pregunta en modo cotilla. Yo me rio.
-Relajate...he invitado a Álvarez- Le digo, y toda la emoción de Andy se esfuma al instante.
-Ah vale...joder, pensé que me dirías que habías ido con Karla o algo- Me dice, algo desilusionado.
-¿Qué coño voy a ir con Karla? Si no soy tú invitando a gente de la empresa a salir- Le digo. Andy me mira de forma burlona.
-Eh...pues no sé si sabías pero, Raúl es gente de la empresa también- Me dice.
-A ver, si...pero es diferente, gilipollas- Comento. Andy ríe.
-Ya, también es verdad- Me dice una vez para de reir- Oye pues te llevas muy bien con Raúl ¿No? Primero le das permisos de entrar a tu oficina sin tocar a la puerta, y ahora hasta a comer lo invitas, algo que tampoco sueles hacer con tus asistentes- Me dice. Yo me encojo de hombros sin más.
-Pues si, supongo- Comienzo a decir- Es buen tío, y un muy buen asistente- Agrego. Andy asiente.
-Ya veo ya- Responde- Yo también soy buen tío ¿Me dejas entrar a tu oficina sin tocar?- Me pregunta. Yo me rio.
-Ni loco te daría ese permiso, estarías aquí cada día tocándome los huevos- Comento, provocando una carcajada en Andy.
-Eso ya lo hago- Me responde, haciéndome reir, pues tenía razón- En fin, yo me voy ya, que tengo cosas que hacer- Agrega, poniéndose de pie. - Avísame cuando hables con Karla ¿Vale? Y por favor trata de convencerla de que acepte el proyecto, haz lo que sea, invitala a cenar o algo...convencela con unos besitos o yo que sé- Me comenta. Yo niego con la cabeza.
-Si hombre, ahora voy- Digo con sarcasmo- Hablaré con ella, pero no te prometo nada- Agrego.
-Vale bien- Me dice, acercándose a la puerta- Hablamos más tarde, hoy si iremos a comer ¿No?- Me pregunta.
-Si hoy si...a menos que prefieras ir con la chica con la que has ido ayer...- Respondo. Andy se ríe.
-O tal vez tú prefieras ir con tu asistente, con eso de que ya sois mejores amigos...- Me comenta. Yo me rio.
-Callate anda...- Le digo, riendo- Te veo más tarde para ir a comer- Agrego, y él sonríe.
-Vale perfecto, nos vemos más tarde- Dice, para después, salir por la puerta.
Una vez solo en mi oficina, continúo realizando el reporte, sin embargo, las palabras y el asombro de Andy al enterarse del reciente permiso de Álvarez de entrar a mi oficina sin tocar a la puerta, me dejan pensando, pues tenía mucha razón, Alex no se ganó ese permiso hasta años después. Me quedo pensando en eso por un momento, así como también en el hecho de que el día de ayer, había invitado a mi asistente a comer, algo que, tal cual había dicho Andy, no solía hacer.
Aparto mi mente de todo eso, pues indagar en mis recientes decisiones no tenía sentido, al final todo se resume en que Álvarez era eficiente, responsable y de confianza, además de que me caía bastante bien, por lo que haberle dado ese permiso, o tratarlo de una manera un poco más diferente que a mis asistentes anteriores, no tenía nada de malo, a pesar de que hacerlo iba en contra de mi propio reglamento, ese que me había puesto a mí mismo, ese que no me permitía tener algún tipo de amistad con la gente que trabajaba para mí, pero bueno, tal y como le había dicho a Álvarez durante la comida de ayer, hay excepciones.
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¿Solo mi jefe?
Fiksi PenggemarPara el señor Reborn, Álvarez era un nuevo y novato asistente, uno al que debía acostumbrarse. Para Raúl Álvarez, el señor Reborn era su nuevo jefe, uno con un difícil temperamento y una actitud cambiante. Un nuevo trabajo siempre conlleva cambios...
