Bogenhausen, Múnich, Alemania
Markus observó con ojo crítico el paquete con el código postal que menos deseaba ver en ese momento. Había un puto baúl en su piso, un jodido baúl que olía horrible y que hizo que todo su personal fuera enviado a casa.
Les tuvo que ordenar a sus hijos que fueran a la casa lo antes posible, ya que tenían una reunión importante con ellos en la noche. Todos sus guardias estaban allá, cuidando la propiedad con ojos críticos. Sin embargo, lo que vio a continuación le hizo perder el control de todo.
Había tres cabezas ahí. Tres putas malditas cabezas.
La pantalla que tenía pegada en una de las paredes se enciende y todo en la oficina se coloca a oscuras. Su respiración se atasca en el preciso momento en que ve a Anika correr en lo que parece ser el bosque en la propiedad de Jadiel.
La forma en la que primero el animal juega con ella antes de perseguirla lo dejó sin aliento. Si no recordaba mal, escuchó a Nadja decir que el pequeño lobo, que no es tan pequeño, se llamaba Vulk.
Anika corría por su vida, agachándose cuando escuchaba el gruñido de ese animal desde alguna parte. Y como si eso fuera poco, los adultos, esos malditos lobos adultos, se quedaban tan tranquilos como si nada. Jadiel los había entrenado bastante bien, lo admitía. Tenía un don exquisito para que hasta los animales hicieran lo que quisieran.
Vulk saltó sobre su espalda y, sin medidas, le arrancó la oreja de un mordisco. El grito de Anika se escuchó por toda la oficina y él no pudo apartar la mirada de la chica, pero lo más sorprendente fue ver al lobo comerse el pedazo de carne como si nada, mientras la observa agarrarse el lado desgarrado y volver a correr. El lobo parecía disfrutar de su comida.
Vulk tomó otro camino más corto, saltando nuevamente sobre Anika, haciendo que su cabeza impactara de lleno contra un pequeño charco creado por la nieve derretida. El pequeño lobo levantó su pata derecha y clavó sus garras en la parte trasera del cuello de la chica, haciéndole brotar sangre de forma descomunal. El peso de Vulk sobre su espalda, más el dolor asfixiante que sentía en ese preciso momento, era inexplicable a su parecer.
—Jadiel, por favor —sollozaba sintiendo que perdía la vitalidad—. Lo siento.
—Sueltala, Vulk —ordenó Jadiel—. Déjala ir.
Anika se levantó llevándose una mano al cuello y la otra en donde se suponía que debía estar su oreja. No obstante, no valía de nada, ya que Vulk, al ver que su presa se le iba de las manos, omitió lo que Jadiel dijo y le saltó encima, haciendo que su pierna quedara debajo de su peso.
Ella intentó quitárselo de encima, pero la pérdida de sangre de la misma...
—Bitir onu.
«Bitir onu: Acábalo/Termínalo». Traducido del turco.
La vio darse la vuelta para escapar o detener el ataque de Vulk, pero este abrió tanto el hocico que ni tiempo le dio a la chica de pensar en detenerlo. El pequeño lobo mordió con tanta fuerza a Anika que su último aliento fue tan doloroso como su vida en los últimos días. Vulk le arrancó parte del cuello con su dentadura afilada y joven, masticando con vehemencia cada maldito pedazo de carne que tenía la mujer que anteriormente le pasaba información a Jadiel.
Markus vomitó en el piso al ver cómo ese lobo despegaba no solo su garganta, sino que bajó hasta su abdomen para hacer el mismo procedimiento. Cuando quiso quitarla, en la pantalla se dejó ver una imagen de su hijo mayor.
—Soy un hombre que permite vivir a las personas —Jadiel habló por el altavoz—. Eso que te envié no es nada comparado con lo que tengo en mente ahora. Será mejor que pienses tus próximos movimientos, porque lo que viste ahí no es nada.
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El placer de corromperla
RomanceÉl no olvida, menos a un traidor. Sin embargo, las deudas se pagan y más aún cuando llega a ese pueblo abandonado por Dios y se encuentra algo más que un traidor que se hace pasar un padre y a una mujer despreciada por todos y que está dispuesta a...
