Once otoños tienes que cumplir,
once otoños nuevos que te harán feliz,
once otoños,
once hojas perdidas,
y una vida entera por vivir.
(Trío San Vicente)
ELIZABETH POV
Con cuidado, bajé las escaleras en silencio, crucé la puerta y aproveché un momento de distracción de los guardias para salir a la calle y correr durante dos cuadras. Michael me esperaba en una esquina. No había tiempo para saludos, simplemente subí a la bicicleta libre y ambos pedaleamos hasta llegar a su apartamento. Era demasiado temprano, nadie en su sano juicio estaría despierto a las cinco de la mañana un domingo, solo a mi y a Michael se nos ocurría algo así.
Hace dias, al volver de la universidad, escuché a Alice planear una fiesta sorpresa para celebrar mi cumpleaños. Jamás me habían celebrado un cumpleaños y tenía miedo de lo que podría llegar a ser si Alice lo organizaba. Luego de hablar con Michael, acordamos que él me vendría a buscar para que pudiera esconderme de mi familia. Sabía que sería inevitable, en algún momento debía volver a casa para ser el centro de atención. Podría haber hecho un bolso con mis libros, pero esta vez haría trampa y me daría un motivo para volver a mi casa.
Suspiré aliviada cuando llegamos a su apartamento, estábamos casi a mitad de diciembre y el frío era cada vez más intenso. Según Michael, el primer invierno siempre es el más difícil y sí sobrevivo enero sin enfermarme, febrero y marzo serían más agradables. Si diciembre era insoportable, no quería imaginar lo que podría llegar a ser enero. Me quité el pesado abrigo que mi madre me compró y vi un paquete con un moño rojo, Michael lo tomó y me lo dio. Con una sonrisa, lo abrí y vi que era un pijama bastante abrigado de color celeste con flores azules.
Debido a que paso mucho tiempo aquí, llegué a considerarlo un segundo hogar, por lo que lentamente empecé a dejar algunas mudas de ropa y un cepillo de dientes para no cargar tanto en la mochila. Estaba casi segura de que mi familia me regalaría un montón de cosas que jamás usaría, pero Michael fue inteligente al regalarme lo que más necesitaba para soportar las noches inglesas. Después de cambiarme y mostrarle como me quedaba, ambos nos acostamos en su cama para dormir juntos y darnos calor mutuamente. No era algo que quisiera hacer, pero era eso o envolverme con mil mantas para tiritar en el sillón porque el no tenía un aire acondicionado. Me acomode para dejar mi cabeza sobre su hombro y cerré los ojos.
Un aroma caliente y dulce llegó a mis fosas nasales. No quería abrir los ojos, pero una mano empezó a apartar el cabello de mi rostro. Con una sonrisa, me moví para enterrar mi rostro en la almohada y seguir durmiendo. Mi cabello comenzó a hacerme cosquillas y una pequeña risa surgió de mis labios. Con resignación, tuve que abrir los ojos. Lo primero que vi fue la mano de Michael con un mechón de mi cabello entre sus dedos. Parpadeé un par de veces y busqué su rostro, que tenía una expresión suave y traviesa. Al verme despertar, se acercó y me dio un beso en la frente.
–Feliz cumpleaños, mi bella durmiente.
–Gracias, mi príncipe encantador.
Con pereza, me senté en la cama y él dejo una bandeja con un desayuno abundante sobre mis piernas. Lo primero que ataqué fue la taza de chocolate caliente, una de mis debilidades, no sé cuál es el secreto, pero el chocolate caliente de Michael es mucho mejor que el de mi abuela Esme. Sobre un plato pequeño había trozos de pastel de naranja y cupcakes con adornos navideños. Luego de agradecerle por esta sorpresa, él me acompañó y comió un poco. Terminé y salí de la cama para darme un baño y tratar de despejarme.
Fui a la sala para buscarlo y lo encontré con una caja dorada encima de sus rodillas. Frunci el ceño confundida y él me explicó que este era el regalo oficial. No quería regalos y traté de rechazarlo, pero él me obligó alegando que este regalo me gustaría, lo cual era cierto. En el interior de la caja, cubierto con terciopelo violeta, estaba el manuscrito original de Orgullo y Prejuicio. Con el mayor cuidado posible, acaricie las hojas amarillas y me deleite al ver la caligrafía elegante de Jane Austen. El aroma a humedad y tinta embriagaron mis sentidos, transportandome hacia la primera mitad del siglo XIX.
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Lady Vulturi II
Fanfiction♢CONTINUACIÓN DE LADY VULTURI♢ Jane Vulturi tenía una vida tranquila junto a su hermano gemelo Alec. Cazar, entrenar, divertirse. Solo eso era lo que necesitaba para tolerar el peso de la inmortalidad. La llegada de Benjamín dio un giro radical a su...
