SHAKIRA POV
Me estire perezosamente en la cama y sonreí, aún sin abrir los ojos. Aún no podía creer que fuera real, simplemente no podía ser todo tan perfecto. La euforia que sentí al cantar delante de tantas personas es algo que jamás podré olvidar. Mi actuación fue perfecta y todos me alabaron cuando volví al camerino, bueno, en realidad casi todos porque mi madre aún seguía enojada conmigo, aunque no era nada nuevo.
Ya estaba resignada a que mi madre jamás estaría orgullosa de mi. Siempre tenía una crítica para hacerme. Siempre tenía un reclamo. Siempre tenía una lista de exigencias y reglas que me dedico a romper de buena gana. Mis abuelos y tíos me querían un poco más, pero mi madre no, ella me soportaba. A veces deseaba desaparecer para no verla nunca más. Lamentablemente no podía dejarla ya que aún dependía económicamente de ella. Pero eso duraría poco tiempo. Cuando publique mi primer álbum seré famosa y tendré mis propios millones que me permitirán ser libre de las cadenas de la gran Jane Vulturi.
No. Te prohibo arruinar tu buen humor pensando en la mierda de madre que te toco. A veces me hubiera gustado que mi tía Renesmee fuera mi madre. O mi abuela Esme. Ellas eran tan buenas con sus hijos, tan cariñosas... ¿Por qué tengo que tener a un ser frío e insensible como madre? ¿Qué crimen cometí en la otra vida para recibir este castigo? Suspire teatralmente y me senté en la cama de la suite en la que estaba. Afuera había bastante sol por lo que supuse que ya era de día. Me estire hacía la mesa de noche y encontré un papel doblado con una letra que conocía muy bien.
Shakira,
Acaba de surgir un imprevisto en Volterra que requiere de mi atención. No era mi idea dejarte sola en Nueva York, pero tengo que hacerlo. Ya compré un boleto para que vuelvas a Londres. Dylan te acompañará. No demorare mucho y cuando vuelta, tú y yo hablaremos seriamente sobre lo que paso anoche.
Cuidate y buen viaje,
J. V.
Rodé los ojos y rompí la nota. Siempre era lo mismo. Siempre la CIV era más importante que yo. A veces me preguntaba para que me tuvo si nunca tiene tiempo para mi, o en caso de encontrarlo decide invertirlo en retarme o concentrarse en todo lo malo que hago.
Salí de la cama y fui hacía el baño para darme un baño. Me metí en la bañera y pase bastante rato jugando con las burbujas que se formaban. Siempre me habían gustado las burbujas y demoraba bastante en salir de la bañera. Solo salía cuando el agua se enfriaba. Tome una toalla y me seque, me puse la ropa interior y fui a verme al espejo. Seque un poco mi cabello y me aplique una crema para que se le formaran algunas ondas ya que quería un estilo diferente, más despeinado. Amaba mi cabello lacio, era una bendición haber heredado eso de mi madre, aunque había veces en que me gustaba tener algunas ondas. Me maquille y fui a buscar mi maleta, la abrí y luego de mirar la ropa durante un buen rato, me decidí por una blusa rosada y unos jeans negros. Tome mi bolso y guarde todo para irme, incluyendo el maldito boleto de avión.
Luego de bajar por el ascensor, me dirigí hacía la recepción ya que no vi a los guardias en ningún lugar del hall. La chica que estaba en la recepción, sonrió cálidamente antes de hablar.
-¿En que puedo ayudarla señorita?
-Quisiera saber si hay alguien en la suite Lolita. Es que supuestamente debían esperarme para irse.
-Deme un segundo -ella comenzó a buscar algo en su computadora y me observó-, ¿usted es Shakira Vulturi?
-Sí, soy yo.
-Los huéspedes de la suite Lolita dijeron que la esperan en el aeropuerto J. F. K.
-Genial -respondí con un suspiro y tuve una idea al oir el nombre del aeropuerto-. Si unos hombres grandes, con aspecto de guardaespaldas, vienen a buscarme, usted diga que me fui con Gerard Mayfair.
-¿Gerard Mayfair?
-Sí -abrí mi cartera y saque unos billetes de cien dólares. Se los di y sonreí dulcemente-. Por las molestias.
La chica tomó el dinero confundida y salí del hotel tranquilamente. El portero detuvo un taxi y me ayudó a guardar la maleta. Una vez que estuve dentro del taxi, le hice un par de preguntas al conductor y descubrí que había más de un aeropuerto en la ciudad. Una inocente idea cruzó por mi mente y luego de unos minutos atravese las puertas del aeropuerto La Guardia. Camine hacía el mostrador y le di mi pasaporte a la chica que estaba allí.
-¿Cuál es el próximo vuelo en salir?
-En quince minutos sale un vuelo directo a Berlín.
-Berlín -hice una mueca mientras repetía el nombre de la capital alemana. No era una de mis ciudades favoritas y estaba a medio camino entre Londres y Volterra. Definitivamente no era un buen sitio para esconderme-. ¿Hay algún lugar fuera de Europa? Me gustaría alejarme un poco del Viejo Mundo -ella volvió a mirar la pantalla de su computadora y sentí deseos de cruzar el mostrador para buscar yo misma los vuelos disponibles. ¿Cómo es posible que alguien sea tan lento en el teclado? Ni que tuviera problemas y usara una mano sola.
-¿Clase turista o... ?
-Primera clase -rodé los ojos y jugué con un mechón de mi cabello. Estaba a punto de perder mi paciencia al verla mover lentamente sus dedos sobre el teclado.
-En veinte minutos hay un vuelvo a Río de Janeiro con escala en Lima. Diez minutos más tarde hay uno a Bogotá y también hay uno a El Cairo...
-¿El Cairo? -abrí mis ojos sorprendida.
Desde que tengo memoria, he querido viajar a la capital egipcia. Nunca puedo explicar el motivo, en gran parte porque lo desconozco, pero siento una gran fascinación por la cultura egipcia. Todos los años, mi familia y yo nos vamos de vacaciones luego de someter a votación algún destino. Por mas que ellos me quieran, cada vez que propongo ir de vacaciones a Egipto, mi madre me castiga y todos fingen no escucharme. Sinceramente no entiendo porque tienen esa reacción.
-Sí, sale en media hora.
-¡Quiero un boleto en primera clase! -sonreí alegremente, sintiendo la adrenalina correr por mis venas. Esperé un par de minutos para que me diera mi boleto e hice un gran esfuerzo para contener mi emoción.
Esta vez nada ni nadie me detendría. Iría a Egipto yo sola y cumpliría uno de mis sueños mas profundos. Quiza podía estar loca, pero siempre me sentí sola. Tenía a Victoria, mi prima, mi hermana de otra madre y mi mejor amiga, pero no era suficiente. En el fondo sentía que me faltaba algo, sentía un vacío que debía ser llenado de alguna forma. Sentía que había algo en Egipto que quiza podría llenar mi vacío, o quiza una cuerda invisible que tiraba de mi para atraerme hacía ese lugar.
No me importaban las consecuencias, esta era mi oportunidad de ver si existe alguna amenaza que justifique todo el odio y rechazo de mi familia hacía ese lugar.
Esperé tranquilamente hasta que llego la hora de subir al avión. Al parecer aún no se habían dado cuenta de mi desaparición, aunque no tardarán mucho en darse cuenta. Me senté en mi asiento y saqué el teléfono ya que tenía unos minutos antes de tener que apagarlo. Entré a todas mis redes sociales y comencé a bloquear a Gerard. Ya estaba bastante cansada de él y no iba a entrar en su juego de los 100 días.
-Señorita, estamos por iniciar el despegue.
-Sí, perdón -le sonreí a la azafata y apagué el teléfono, lo guarde en el fondo de mi bolso y sonreí. Durante unos días me olvidaría de la existencia del telefono.
Las horas pasaron tranquilamente y aterrizamos sin ningún tipo de problema. A pesar de que el clima era seco y cálido, me sentí bien. Luego de recuperar mi maleta, salí del aeropuerto y me dirigí a un hotel para darme un baño y dejar la maleta.
Cuando termine de cambiarme, fui hacía la ventana y contemplé la ciudad. No tenía nada de interesante a simple vista pero estaba segura de que me sentiría fascinada una vez que recorriera las calles. Guarde algo de dinero en mi bolso y salí de la habitación, lista para sorprenderme y disfrutar de mi viaje secreto.
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Lady Vulturi II
Fanfiction♢CONTINUACIÓN DE LADY VULTURI♢ Jane Vulturi tenía una vida tranquila junto a su hermano gemelo Alec. Cazar, entrenar, divertirse. Solo eso era lo que necesitaba para tolerar el peso de la inmortalidad. La llegada de Benjamín dio un giro radical a su...
