Según los sueños que recordaba, cada ataque era peor que los anteriores. Si lográbamos encontrar una abertura para contraatacar, en el sueño siguiente esa abertura era cubierta con números y poderosos hechizos casi imposibles de sortear.
En los últimos que recordaba, había tenido que sacrificar toda la energía en mi arma para aniquilar una buena parte de los enemigos y con eso darle una oportunidad a los nuestros de escapar.
No faltaba mucho para que eso no funcionara más.
- De todo lo que recuerdo, lo único que no hemos intentado es un ataque masivo a gran escala desde fuera... Aunque con los bloqueadores de magia, eso sería difícil. Incluso cuando nos preparamos sin que se den cuenta, bloquean toda la magia y ni siquiera podemos transportarnos a un lugar seguro... Aunque aun hay cosas borrosas en mi cabeza.
- ... ¿Qué tienes en mente? - Preguntó el gran Sabio Gezen.
- Un plan para acabarlos a todos de una vez. Solo necesito tu autorización, anciano.
- ¿Ahora pides mi aprobación? - Mirándome con preocupación por la situación, pero confiando en que podía hacer algo.
- Bueno, mi plan incluye destruir la aldea por completo... Así que si.
- ... ¿¡Q-qué!? - Abrió sus ojos de manera exagerada. Incluso para mis estandares, era una idea descabellada.
- Pues eso... Solo necesito que informes a todos que, apenas puedan, usen las piedras para transportarse a las ruinas en el sur del continente, a las afueras del reino de los Nemyth.
- ... No se que vas a hacer y no estoy seguro de querer saberlo, pero iremos con lo que sea que tengas en mente... Si todo lo que tememos es verdad, no nos queda más por hacer. Por favor, dime que tenemos que hacer. - Respondió sin dudas.
____________________
Un par de horas más tarde, Castillo del Emperador. Alware.
El emperador, Adelfried Tris'Kel, un humano que había vivido casi tanto como la humanidad misma. Aunque era parte de la familia Tris'Kel conocida en la actualidad, sus caminos se habían separado hacía mucho más tiempo del que el mundo era capaz de recordar y la gran mayoría solo lo conocía como "El Emperador Adelfried".
Caminaba inquieto por un largo pasillo. Los muros eran sofisticados, con una ornamentación extraña para el resto del continente. Eran muros de un blanco casi puro, con solo líneas brillantes de energía que recorrían el castillo completo. Se le veía intranquilo, dirigiéndose hasta una de las zonas más alejadas desde su sala principal. Un actuar raro, puesto que podía controlar todo en el castillo desde su silla.
Una puerta automática se abrió frente a él. Decenas de humanos trabajaban incansablemente alrededor de un artefacto, con forma de cono invertido, dispuesto al centro de la enorme habitación y 4 inyectores de energía, similares a delgados brazos metálicos, alrededor. Sobre esta estructura, un círculo mágico de igual tamaño que parecía ser alimentado desde el exterior y, bajo la misma estructura, un vórtice cristalino que emitía una poderosa energía contenida por rocas a su alrededor.
El emperador se acercó a la persona a cargo, esta aun sin darse cuenta de su presencia, concentrada en sus quehaceres. Su nombre era Rita, una corpulenta mujer que vestía una armadura ligera y un espadón que casi era más grande que ella. Su fuerza era solo comparable por su intelecto.
- ¡S-señor! - Anunció Rita inclinándose.
- ¿Qué es ahora? ¿Son esos dryakan?
- S-sí, señor... Ellos... Ocurrieron algunos problemas...
- Recoge la información de lo que haya pasado y llevala con la unidad de transmisión.
- N-no, señor, no hay información...
ESTÁS LEYENDO
Re: Destiny
FantasyZeit es un joven que luego de un inexplicable suceso llega a su nueva vida, un mundo lleno de fantasía, magia y seres más allá de su propia imaginación. En su vida anterior añoraba y rezaba por una oportunidad como esta y hará todo lo posible por d...
