Capítulo 34

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—¡Jeffrey! — grito mientras se dejaba caer en mi hombro —¡Jeffrey!

Apareció al instante y al verlo así puso una mueca de miedo. Se acercó rápido para ayudarme, lo dejamos en el sillón como pudimos.

— ¿Amo Richard? ¿Qué sucedió? — pregunto preocupado.

Me apunta con un dedo — La chica del trasero... bonito pasó — dice sonriendo.

— Iré en seguida por ayuda para revisarlo — le cuento que necesito ayuda para limpiar mi auto y dice que enviara a alguien, le agradezco y cuando sale de la sala Coleman me patea la pierna

—¡Auch! — me quejé adolorida, me dejo pintado el zapato en el pantalón — ¿por qué lo hiciste?

Se ríe — Venid conmigo, mujer de poca fe — dice como estúpido — ponerte de rodillas para...

—¡Cállate! — le tomo del brazo y lo levanto de un tirón para ponerlo en mi hombro — subiremos a tu habitación, te darás un baño de agua fría para que se te baje lo ebrio.

—¡Oh, Jeffrey no subas haremos cosas prohibidas! — grita feliz en el primer escalón.

Puse los ojos en blanco. Esta noche será muy larga. Por fin llegamos a su habitación lo dejo de pie mientras cierro la puerta.

Un sonido se escucha y está tirado en el suelo — Coleman — lo ayudé a levantarse.

— Quítate la ropa.

Lo arrastró hasta el baño y como pude empecé a desvestirlo, acompañado de comentarios lascivos que no me esperé. Por fin en bóxer lo empujó adentro de la regadera con el agua fría.

—¡Esta helada, Ryland! — grita, pero cierro la puerta de vidrio.

— Eso ayuda a bajar la borrachera, así que cállate, y lávate el cuerpo que estás asqueroso, te espero afuera.

Largo, una mujer delgada con bata larga con un estuche y yo esperamos a que Coleman salga de la ducha. Se tarda mucho ¿se habrá desmayado en la ducha? Detiene mis pensamientos al verlo salir con una bata y una nueva imagen

— Alteza — hace una reverencia la mujer.

— Buenas noches — dice él.

— Amo, por favor siéntese para que le hagan un chequeo — dice Largo

Lo sientan en el sillón, le revisan la cara pues ya algunos hematomas empiezan a notarse. Le dan unas pastillas y ambos se retiran.

— La enfermera dice que no tengo la nariz rota, pero si lastimada, mañana me compraran algunas cosas, pero estoy bien.

Tengo cruzados los brazos sobre mi pecho mirándolo, se dirige a la cama y se sienta en la orilla. Esta cabizbajo así que no sé qué debo hacer exactamente. Largo ha insistido en ponerme otra cosa debido a que mi ropa esta mojada, tome sin preguntar un bóxer de Richard que me queda como short y una camisa blanca.

— ¿Podemos hablar? — pregunta.

— Deberías de dormir para tener energía para mañana, supongo que tendrás muchas preguntas que responder a varias personas.

— ¿Tú también quieres respuestas? — pregunta levantando la vista.

Me acerco hasta él. Dejo caer mi cuerpo a su lado cansada mientras me mira. Se quedo irme pero no quiero conducir ahora, me siento agotada.

— ¿Por qué decías que me quitaron de tu lado? Tú y yo no somos nada, Richard. Tal vez amigos, pero solamente eso, tienes novia y yo no quiero nada ahora — suspire irritada — necesito por ahora resolver mis problemas conmigo para poder iniciar bien.

𝐸𝑙 𝐷𝑖𝑎𝑟𝑖𝑜 𝐷𝑒 𝑈𝑛𝑎 𝑍𝑜𝑟𝑟𝑎Donde viven las historias. Descúbrelo ahora