La vida separó a Jimin y Jungkook, después de una infancia llena de cariño y amistad. Años después, ella misma se encargó de volver a unirlos.
Pero nunca vuelve quién se fue, aunque regrese.
¿Podrían mantener la amistad que construyeron en un pasado...
Por más que intentaba dormir, no lo conseguía. Llevaba horas dando vueltas y vueltas en la cama, pensando en lo mismo una y otra vez.
Sabía que Taehyung le había escrito, pero se sentía molesto con él y necesitaba un poco de espacio. Taemin por su parte no había dado señales de vida.
Agarró su teléfono para mirar la hora y de repente comenzó a vibrar en su mano. El nombre de Jungkook apareció en la pantalla y se asustó, no era normal que lo llamase a esa hora.
- ¿Kook? ¿Estás bien? - le preguntó preocupado al descolgar el teléfono. Escucho la risa del pelinegro.
- Asómate a la ventana. - Jimin se levantó de la cama y corrió las cortinas. Jungkook lo saludaba desde el jardín moviendo la mano con una sonrisa enorme.
- ¿Qué haces aquí? - le dijo por el teléfono, mirándolo a través del cristal.
- Quería verte, no me gustó irme así. - le explicó. - ¿Me abres?.
Jimin le sonrió por la ventana y salió corriendo escaleras abajo tratando de no hacer demasiado ruido, era casi la una de la mañana. Abrió la puerta con cuidado y se lanzó a los brazos del menor, que lo recibió con cariño.
- ¿Cómo se te ocurre venir a esta hora? - le dijo abrazado a su cuello, mientras que Jungkook lo cargaba hasta el sofá. - Estás loco.
- No podía dormir y necesitaba saber cómo estabas. - Jimin sonrió. - Tae me escribió preocupado porque no le respondías. ¿Estás enfadado con él?
- Estoy molesto porque me prometió que no haría nada. - Jungkook asintió.
- Pero fue Taemin quien le intentó pegar. - le dijo al mayor. - Sabes que Taehyung no es así.
- Lo sé, sé que él no pasaría de las palabras. - conocía de sobra a su amigo. - Por eso le pedí a Taemin que se fuera.
Jungkook no pudo disimular la sonrisa en su cara.
- Eres malo. - le dijo Jimin riendo y golpeándolo en el pecho. El menor lo agarró por las muñecas y lo subió en su regazo. Jimin se quedó estático viendo cómo los ojos de Jungkook se perdían en sus labios.
- Deliciosos. - susurró el menor sin apartar la mirada. El rubio sentía como su cuerpo se calentaba cada vez más. Observó el rostro de Jungkook: el chico era atractivo a más no poder y sus lunares, estratégicamente colocados, lo volvían loco.
El pelinegro tenía los dedos clavados en la cintura de Jimin y no pudo evitar apretarle cuando vio como lo analizaba. El mayor se retorció bajo su tacto, notando como el pene de Jungkook comenzaba a endurecerse.
De repente la cara de Taemin apareció en su mente. No podía hacer las cosas así, no quería acostarse con Jungkook teniendo novio. Ninguno de los dos chicos se merecía eso.
- Kook yo... - trataba de encontrar las palabras adecuadas. El pelinegro aflojó la presión en su cintura. - No quiero hacer nada mientras siga teniendo novio. Creo que debo aclarar las cosas con él antes.
- No te preocupes, te entiendo. - dijo el menor quitándolo con delicadeza de encima de su regazo. Jimin lo miraba triste. - No me mires así Chim, está todo bien, de verdad.
Jimin se acercó a él y le dio un cariñoso beso en la mejilla. Jungkook cerró los ojos, solo eso era suficiente para que su estómago se pusiera del revés y su corazón comenzara a latir desbocado.
- ¿Quieres dormir conmigo? - le preguntó. El pelinegro lo miró extrañado. - Bueno entiendo que no quieras...
- Claro que quiero Jimin. - le dijo con seriedad. - ¿Te crees que solo eres algo físico para mí?
El mayor se levantó feliz del sofá y le tendió la mano. Jungkook lo siguió y subieron a su habitación.
- Jimin despierta, tenemos que irnos. - el menor zarandeaba el cuerpo de su amigo.
- ¿Irnos? - trataba de abrir los ojos pero seguía demasiado dormido. - ¿A dónde?
- Son las siete y media, vamos a llegar tarde a clase. - explicó Jungkook. - Namjoon viene a por nosotros, vamos ¡levántate!
El rubio había olvidado por completo que aún faltaba un día para el fin de semana. No le apetecía para nada ir a clase, pero no podía faltar, así que se levantó como pudo y se puso la primera ropa decente que encontró.
Saludó a Namjoon más dormido que despierto cuando entró al coche y se dejó caer en el asiento trasero, había dormido apenas cinco horas y estaba muy cansado.
Jungkook lo acompañó hasta su clase, dejó un beso en su mejilla y se fue a la suya. Cuando entró le sorprendió no ver a Taehyung en su asiento. Quizás se ha quedado dormido, pensó. Pero Taehyung no apareció en ninguna de las primeras tres horas.
- ¿Crees que debería escribirle? - le preguntó al menor en el descanso. - Estaba preocupado por su amigo.
- Claro que deberías escribirle. - le dijo Jungkook con firmeza. - Sabes que Tae te adora y nunca te haría daño.
Jimin sacó su teléfono y abrió el chat de su amigo.
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Se preocupó al ver que su amigo no se había conectado en toda la mañana, así que decidió llamarlo. Apenas sonaron dos tonos cuando la voz de su amigo apareció al otro lado del teléfono.
- ¿Jiminie estás bien? ¿Pasa algo? - Taehyung sonaba preocupado y acelerado. Jimin se echó a reír.
- Estoy bien Tete, ¿dónde estás? ¿por qué no has venido? - le preguntó.
- Lo siento Minie no me sentía bien. - la voz del menor se escuchaba triste. - ¿Podrás perdonarme?
- Taehyung no hay nada que perdonar, ven al instituto por favor. - le pidió con cariño. - No deberías perder clases.
- ¡Voy! - le respondió emocionado. - ¡Te quiero Minie!
Jimin no tuvo tiempo de responder, su amigo ya había colgado. Miró a Jungkook que reía por la conversación.
- ¡No podéis vivir el uno sin el otro eh! - el rubio se encogió de hombros sonriendo.
Taehyung apareció veinte minutos después corriendo, completamente sudado. Las miradas de medio instituto se posaban sobre él. Se paró frente a sus dos amigos.
- ¿Quién te crees viniendo así? - le preguntó Jimin con seriedad.
- ¿Así como? ¿Qué pasa? - el menor se miraba preocupado.
- Así todo sexy y sudado, con el pelo empapado y una camiseta sin mangas en pleno octubre. - le respondió aguantando las ganas de reírse. - Le voy a tener que decir a Yoongi hyung que más vale que se espabile.
Jungkook se echó a reír. Taehyung agachó la mirada rojo como un tomate y se quedó callado. Jimin lo miró con una ceja arqueada, su amigo no se ponía tímido hablando de Yoongi, se ponía tímido si hablaba con Yoongi.