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-¿Te asusta lo de mañana?

Hace ya un rato que podría estar durmiendo, pero sabe que estoy despierta porque aún acaricio su estómago con movimientos lentos y regulares. Hemos pasado horas en el refugio, después de que se quedara prácticamente vacío, pensando, planeando y ultimando detalles del plan. Y quizá deberíamos estar cansadas o quizás deberíamos centrarnos en descansar para el día que nos espera mañana, pero más bien la reunión ha tenido el efecto contrario en nosotras y nos hemos hecho el amor hasta que su piel y la mía se han fusionado. Sin embargo, la preocupación no ha dejado que me quede dormida todavía y, aunque creía que Alba sí había caído ya, cuando me hace esa pregunta me desvela que tampoco puede dormir. Alzo la mirada hacia la suya, sin separar la mejilla de su hombro.

-Un poco-respondo con sinceridad-. ¿Y tú?
-También.

Dejo que nos vuelva a rodear el silencio durante un par de minutos, sin saber bien qué contestar.

-¿Crees que la gente nos creerá?-vuelve a susurrar.
-Espero que sí. ¿Por qué iban a pensar que es todo un invento? O sea, ¿qué ganaríamos inventándonos algo así?
-¿Tú crees de verdad que van a pararse a pensar eso?
-Hombre, deberían, ¿no?
-Deberían, claro. O sea, te tiene que regir un poquito el cerebro, cariño-se da unos golpes en la frente y yo me río-. Pero no sé a cuántas personas de aquí les regirá.
-Espero que a las suficientes.

Dos horas antes

-María, ¿crees que serás capaz de hackear todas las pantallas?
-Víctor, cariño, llevo media vida burlando todas las cámaras de seguridad de la residencia, ¿tú de verdad crees que no seré capaz?-la aludida se echa hacia atrás en la silla con aire de seguridad.
-Está bien, entonces estamos todos de acuerdo, ¿no?

Mientras muevo la cabeza en un gesto afirmativo, observo a la gente que tengo alrededor: todos tienen la misma expresión que baila entre el cansancio, el miedo y la preocupación, pero también dan su respuesta afirmativa. Cuando los camiones se fueron, y con ellos la gente, trasladamos la reunión al comedor para tener más espacio. Desde entonces hemos conseguido planificar, casi del todo, cuál será nuestro próximo movimiento. Durante el día de mañana, prepararemos un breve vídeo de forma anónima para explicar a los habitantes de la Residencia que los de fuera no son salvajes y que no tienen ningún gen distinto ni nada por el estilo. Usaremos fotos que Alba ha hecho en el Refugio, cuando alguna vez se ha traído su cámara del estudio, para intentar con eso no solo dar pruebas sino también generar empatía. Quizás si les ponen cara, si les ven jugar, reír, trabajar, será más fácil que les vean como gente normal y no como los animales que intentan hacernos ver que son. A las siete de la tarde, María se encargará de que el vídeo se emita en todas y cada una de las pantallas que hay en la Residencia, y a partir de ahí sí que no podemos saber lo que pasará. Existen varias posibilidades: que nadie nos crea y el gobierno nos meta presos y vete a saber qué más; que algunos nos crean pero no sea suficiente para que las autoridades frenen su ataque; o que nos crean y se sumen a la lucha contra el gobierno. Si pasa esto último, se podría desatar el caos en la residencia porque sería la primera vez, en los dos siglos que lleva existiendo este sistema, que el pueblo le planta cara al gobierno.

-De acuerdo-dice Pedro, con un suspiro-. Mañana por la mañana grabaremos lo que nos haga falta, así que id viniendo al Refugio entre las nueve y las doce de la mañana. Después de eso, se montará el vídeo y lo emitiremos.
-Cuando lo hagamos público, estaremos todos los aliados dispersos por la Residencia, ¿vale?-interviene Víctor-. A los agentes nos llamarán, intentarán convocar las patrullas para que identifiquen a quienes salen en el vídeo y les arresten, pero no se lo vamos a poner tan fácil, pues no podrán volver a ver el vídeo. María lo pondrá en bucle hasta que yo le avise, y no podrán verlo más.
-Los demás, lo que haremos será hablar  individualmente con aquellos que nos crucemos por la Residencia. Fingir que nos lo hemos tragado, hacernos los tontos. Generar el debate para enganchar a más gente, ¿de acuerdo?

Sempiterno || AlbaliaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora