No pensé dos veces y lo besé. Tenía un antojo inmenso de sus labios, de su tacto, y una sed de nuestros besos desesperados que nadie más que él podía cesar.
Estábamos a la mitad del patio, yo recargada contra la pared y él encima mío, besándome con tantas ganas. Nos separamos por falta de oxígeno. Me miró a los ojos con esos ojos tristes y profundos, y por primera vez, después de mucho tiempo, lo vi sonreír de verdad.
Habían otras parejas en el patio, y otras personas hablando o incluso peleándose. Todo terminó cuando Snape pasó por el pasillo y comenzó a correr a todos. Antes de que nos viera, Draco me tomó de la mano y corrimos por los pasillos.
Cuando vimos una puerta abierta en las mazmorras, no dudamos en entrar, y volvimos a saciar todo tipo de necesidad que teníamos dentro de nosotros. Claro que no sin antes cerrar todas las puertas e incluso las ventanas.
Mientras nos besábamos, me cargó tomándome de los muslos, casi llegando a los glúteos y me sentó en una mesa. Lo tomé de la camisa y lo jalé hacía mi para continuar besándonos.
Bajó de mis labios a mi cuello, y comenzó a lamer y succionar como siempre lo hacía para marcar territorio. Enredé mis brazos en su cuello para pegarme más a él. Él sabía que mi cuello era uno de mis puntos débiles, así que cuando solté un gemido él sonrió satisfactoriamente. Con sus manos en mi cintura, me pegó más a él, para luego bajar hasta mis glúteos y jalarme hacia él.
Se acercó a mi oído y susurró —Quiero todo de ti, ahora—
Me bajó el cierre del vestido tan rápido como pudo, mientras yo desabrochaba su corbata y desabotonaba su camisa, hasta que ambos quedamos únicamente en ropa interior y teníamos la respiración agitada.
Rápidamente puso su mano sobre mis bragas y me miró desafiante con las pupilas dilatadas. Exhalé profundo y me recargué en mis brazos mientras el sonreía igual de desafiante que su mirada.
Lo qué pasó después fue una serie de movimientos, cariños y expresiones completamente fuera de control. Los dos estábamos agitados y el olor de ambos se había mezclado en la habitación.
A la mitad de todo, decidí confirmarle lo que sentía por él con un—Te amo— pero él me calló con un beso. No estaba acostumbrado a escuchar esas palabras, ni a sentirlas tampoco. Era algo que yo sobre pensaba demasiado. Si él no era capaz de decirlo o sentirlo hacia los demás, ¿por qué sería diferente conmigo?
—Te extrañaba, Gaunt...— Dijo al notar que mi mente no estaba ahí y me besó mientras nuestros cuerpos chocaban y se alejaban repetitivamente.
Incluso en este tipo de momentos, en los que estas dispuesto a darlo todo por ver a esa otra persona disfrutar, él no era capaz de sentir nada. Claro que le importaba que yo estuviera tan feliz como él, pero no había ni una sola señal de amor. Y eso era algo que me costaba descifrar. ¿Era así porque no estaba acostumbrado? ¿O sólo me estaba dando esperanzas?
Aún así, yo seguía ahí. Porque tenía tantas ganas de él, que ni siquiera mis pensamientos podían sacarme de ahí. Me pegaba a él incluso cuando ya no había más espacio que llenar. Nos besábamos y tocábamos como si fuera la última vez que lo haríamos. No teníamos paciencia ni queríamos seguir esperando.
Estoy segura de que si no hubiéramos hecho aquel hechizo, las personas de afuera ya nos hubieran escuchado. Era una sinfonía de sonidos de placer, y cuerpos combatiendo.
Esto era lo adictivo de nuestra relación. Podíamos pasarlo tan mal, así como podíamos pasarlo tan bien. Éramos una aventura. Nunca sabías que esperar, qué hacer o qué decir. Nos retábamos el uno al otro así como nos amábamos cuando era necesario, o a veces, hacíamos los dos al mismo tiempo.
El besaba mi cuello y bajaba besando mi espalda. Yo ni siquiera podía responder porque el placer invadía todo mi cuerpo y me cegaba de cualquier dolor que pudiera sentir. De repente, volví a tensar mis piernas hasta que ya no podía más. Claro que él lo notó y continuó aumentando la intensidad. Sentí un placer inmenso y me giré a besarlo. Él tenía una sonrisa de satisfacción enorme.
Cuando terminamos, se recargó sobre la pared, conmigo en medio, y suspiró fuerte. Me recargué en su hombro, lo tomé de su cara y volví a besarlo.
—Te amo— dijo agitado juntando su frente y su nariz con la mía. Al final, si lo dijo.
—Yo mucho más— lo abracé y me recargué en su piel húmeda.
Estuvimos así un rato hasta que nuestras respiraciones se normalizaron. Cuando estábamos más tranquilos, nos vestimos rápido, acomodamos lo mejor que pudimos; aún así Draco hizo un hechizo para que si quedaba algo, se limpiara solo. Salimos del salón con cuidado y corrimos de la mano hacia la sala común antes de que algún profesor llegara.
-
ESTÁS LEYENDO
FIX ME
FanfictionNOTA DE LA AUTORA: Esta historia se divide en tres partes. La primera parte para Draco Malfoy, la segunda para Theodore Nott y la tercera es sorpresa. Les recomiendo leer todas las partes para entender mejor la trama. Hemos escuchado mucho acerca d...
