Parte 79: La elegida del mar

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Las arenas de Shurima habían permanecido bastante agitadas en los últimos días, sobretodo por el mal rúnico que se había desatado.

Pero la tierra no fue la única agitada esos días. Loto, el Guarda Abisal, había llegado a los mares donde habitaba su tribu, los Marai.

"¡Soldado Ai'la!"

"Guarda Abisal Loto... un gusto verle de nuevo..."

"¿Dónde se encuentra Tama?"

"Ella... se encuentra en el risco fronterizo..."

"Bien..."

"¿Ha detectado alguna amenaza?"

"No exactamente..."

El guerrero marino surcó las aguas a gran velocidad, llegando rápidamente a la zona fronteriza que le habían indicado.

Allí se encontraba una sirena de color verde con extrañas aletas rojas, y... cantando...

"¡Tama!"

"Oh... Loto... no sabía que estarías de vuelta tan pronto..."

"Acudí al lugar donde nos dijeron"

"Siento que no hayas..."

"He encontrado una pista"

"De... ¿de verdad?"

"Sí, finalmente he encontrado una pista del posible paradero de Nami..."

"De... Nami..."

La expresión de la marai llamada Tama sufrió toda una variedad de cambios.

Primero felicidad, seguida de confusión, preocupación y finalmente un rostro que daba una impresión de derrota.

"Loto... sé que no has parado jamás de buscarla..."

"........"

"Pero Nami se fue hace casi diez años..."

"Hace ya tanto..."

"Recuerdo una luz  azulada en mitad de la oscuridad de las profundidades... y entonces... la Piedra Lunar estaba allí..."

"........"

"Y Nami no..."

"........"

"Ella no volvió..."

"Tama... ¿recuerdas cuando Nami estaba con nosotros?"

"No hay día que no me acuerde de ella cuando canto..."

En un breve recuerdo la sirena pudo verse a ella misma con su mejor amiga y Loto observándoles de lejos cruzado de brazos.

En otra escena los tres estaban reunidos, escuchando las historias de la abuela...

"Yo también me acuerdo, Tama"

"........"

"Recuerdo... cómo nos peleábamos por ella..."

"Ya... eso..." - se sonrojó un poco

"Cómo cazábamos pequeños corales que se escapaban de sus nidos..."

"......."

"Recuerdo... tiempos muy felices..."

"Loto, mira todo nuestro pueblo, hemos sido felices por una década"

"¿A qué costo?"

"No hables como si estuviese muerta... quizás... quizás encontró otra corriente que seguir... otro pueblo que salvar..."

"¿Y no regresar a casa con su familia?"

"Loto, por favor..."

"Iré a Shurima... la encontraré... y sabré la verdad..."

"¿Shurima? Pero ningún marai ha ido a un lugar tan peligroso sin contar con magia"

"Olvidas por qué me llaman el Guardia Abisal"

"Loto..."

"Mi cuerpo no es como el vuestro, puedo almacenar agua por días..."

"Loto, por favor..."

"Y cuando vuelva, lo haré con Nami"

"Espera..."

Pero era demasiado tarde, su amigo se había marchado con la misma gran velocidad con la que había llegado.

La sirena se encontraba muy deprimida, no solo por la actitud de Loto sino por la suya propia.

¿Acaso sus sentimientos por Nami habían cambiado en esos diez años? ¿Eso era como traicionarla? ¿Era algo malo?

"¡Tama!"

"A... abuela... Rayla..."

"Me han dicho que Loto estuvo por aquí con ciertas prisas"

"Ya sabe cómo es de... impaciente..."

"¿Existe alguna amenaza a la vista?"

"No, solo una... búsqueda personal..."

"Búsqueda personal..."

"Sí... emm... ¿cómo se encuentra el día de hoy?"

"Bien..."

La sirena, bastante anciana, parecía ver algo dentro de aquella joven. Quizás le estaba ocultando algo, pero no peligroso...

Algo que únicamente le preocupaba a ella... ¿que le preocupaba?

¿En qué se había metido ese Loto ahora?

"Cualquier problema debes contármelo, ¿de acuerdo?"

"Claro... abuela Rayla..."

"Bien, espero que ese joven no se meta en problemas"

"Yo también lo espero..."

"Tama..."

"¿Sí? Abuela"

"Dime, ¿a dónde ha ido Loto exactamente?"

"En una búsqueda..."

"Dime a dónde ha ido, como la matriarca Marai es mi deber saber dónde ha..."

"Shurima"

"Shu... ¡¿Shurima?!"

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