Se dice que la primera vez que Nautilus apareció fue durante los primeros días del gran corsario Gangplank... cuando este había terminado su ascenso...
Era el dueño de casi todo Bilgewater, ni siquiera su padre había logrado hacerle frente... y desde luego se sentía el amo de todos...
"Cocinero..."
"Puedes llamarme Travis, Varon..."
"Cocinero..." - repitió firmemente - "Tengo que hablar con el capitán..."
"Ahora mismo está ocupado"
"Es importante"
En aquel entonces Gangplank era algo más despreocupado, principalmente porque no había quien le desafiase...
Pero si Varona, una de sus más antiguas tripulantes, necesitaba hablar urgentemente con él es que algo había pasado.
"Varona..."
"Capitán Gangplank..."
"¿Qué es lo que ha ocurrido para tener que verte aquí?"
"El timonel dice que hay un extraño cambio en las corrientes"
"¿En las corrientes marinas?"
"Sí, dice que podría tratarse de un Faucemartillo, o en el peor de los casos una Bestia Oculta"
"Eso siempre es problemático..."
"........"
"Que continúe con cuidado, y desplegad los cañones por si aparece"
"Como ordene..."
"Maldita fauna marina... son más problemáticos que los piratas..."
Muchos marineros, arponeros y trabajadores eran a menudo víctima de la gran variedad de peces que habitaban por aquellas aguas.
Y Gangplank no era la excepción, aunque se defendía mejor. Los cañones rápidamente se escucharon, dando a entender al pirata que se trataba de algún monstruo.
La palidez en el rostro de Varona cuando regresó le hizo pensar lo contrario.
"¿No será otra bestia extraña?"
"Capitán... me... me temo que no es una bestia cualquiera..."
"¿Es un barco enemigo?"
"Desde luego... sí parece enemigo..."
"¡Gangplank!"
El grito que exigía ver al capitán vino acompañado de un temblor que se notó en todo el barco. Gangplank jamás había oído esa voz...
Para salir de dudas salió en compañía de su oficial, sorprendiéndose al ver a un colosal titán de hierro y brillantes ojos rojos.
"¿Un espectro de las Islas de las Sombras?"
"¡Yo no soy un vulgar espectro! ¡Gangplank!"
"Vale..."
"¡Yo soy Nautilus! ¡El encargado de matarte!"
"Varona..."
"¿Sí? Capitán"
"¿Qué tipo de balas están cargadas?"
"Las recubiertas del polvo mágico de impacto que compramos en Zaun..."
"Vale... cámbialas por las ralentizadoras..."
"¡¿Me estás escuchando?! ¡Rata de mar!"
"Mira, amigo, creo que hay una confusión... debes de confundirme con otro..."
"¡En tus primeros años de vida tu padre Vincent La Sombra te puso a trabajar entre los cazadores de tesoros!"
"Eso... ¿cómo lo sabes?"
Su padre, queriendo hacerle madurar desde muy joven, le hizo ir con los cazadores de tesoros y buceadores para ganarse el pan.
"¡En una de vuestras cacerías dejaste que un compañero tuyo se ahogara!"
"........"
"¡Un buceador al que abandonasteis a su suerte!"
"Oh... vaya..."
"¡¿Lo recuerdas?!"
"¿Qué hay con ese perdedor?"
"Capitán..." - le habló Travis - "Creo que él es ese perdedor..."
"¿Cómo va a..."
Nautilus levantó su ancla con furia, dispuesto a destruir el barco de un solo golpe.
Afortunadamente para el pirata se activó un escudo mágico que tenían para ocasiones como esta, cortesía de los Buhru.
"Capitán... ese escudo tenía solo un uso..."
"¡Disparad los cañones!"
"¡Esas estúpidas balas no podrán salvarte! ¡Gangplank!"
"Eso no le entretendrá..."
"Lo sé... déjame pensar..."
"........"
"De momento alzad las velas, usemos las corrientes para retirarnos"
"Capitán, no creo que eso lo detenga..."
"Es un coloso ser de metal con un ancla gigante de acero, ¿crees que algo lo detendría?"
Y Gangplank estaba en lo correcto, pues aunque le hubiese esquivado por suerte aquella vez, su pesadilla no terminaría.
Varios encuentros son los que tuvo con el titán, y en muchos salió mal parado.
Claro que Gangplank siempre aprende de sus errores... y Nautilus cada vez pierde más la paciencia con él...
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Los Viajes de Nautilus
FanfictionBienvenidos a este fanfic, secuela de "El Rey Arruinado" y "Las Desventuras de Gwen" que contará con la odisea de Nautilus, Nami y Nunu en sus esfuerzos por salvar la Navidad. Lo cual les llevará a recorrer toda Runaterra. Los derechos de los person...
