—No lo entiendo. Cuando decidí regresar y encontrarte, me llevé la sorpresa de que estabas encerrado, esperando la muerte. El papá de Sara me lo confirmó. Me dijo que, por una estupidez tuya, había decidido terminar con tu vida, pero que aún no lo había hecho. Entonces, me propuso que solo me diría dónde estabas, hasta que le entregara algo o a alguien a cambio de eso.
Sara... ¿por qué cada vez que escucho su nombre todo se me complica? No puede ser posible que desde el día en que te conocí, mi vida se hubiera enlazado tanto con la tuya, hasta el punto de que tu influencia me llevó a encontrarme con mi hermano.
Ese hombre sabía perfectamente que mis intenciones nunca serían entregar a Sara. Suelto una sonrisa sutil; no cabe duda de que no es alguien a quien subestimar.
—Lo harás. Entregarás a Sara, como habías acordado con él —le ordeno, con voz tensa.
—No. Eso es algo que ya no pienso hacer —responde Aidan, con determinación.
Frunzo el ceño al notar que no hace falta preguntar para saber cuál es el motivo que ahora le impide hacerlo.
—Ella nunca va a estar contigo, si esa es la razón que te lo impide —le digo, sabiendo que no hay marcha atrás. —Él no se quedará quieto hasta que logre tenerla, por eso necesito que seas tú quien se la entregue. Ninguno de nosotros confía en el otro, así que siendo tú, no sospechará nada. Te llevaré conmigo hasta donde está ella, y luego se irán. No le dirás nada sobre lo que hemos hablado, y mucho menos que tú y yo... —hago una pausa, dejándole espacio para comprender el alcance de mis palabras.
—No hace falta que lo digas. —Me interrumpe, con una mirada de desconfianza. —¿Cómo puedes asegurarte de que a ella no le pasará nada en absoluto?
—Nada le pasará. —Lo aseguro, y aunque mi voz es firme, hay una ligera tensión en mis palabras.
—Más te vale que cumplas con tu palabra. —Su tono es amenazante.
—No estás en posición de hacer amenazas. —Le respondo, el frío en mi voz inconfundible—. Y para que lo sepas, la única razón por la que te he permitido seguir con vida es porque me serás útil hasta cierto punto.
—Sí, no cabe duda de que eres peor de lo que puedo recordar. —Dice, su voz vacía de emoción—. Por cierto, ¿Cómo te enteraste de que somos hermanos?
—Ya lo dijiste. —Le respondo con frialdad—. No soy nada de aquel chiquillo que recuerdas. Tal vez en ese entonces te mostré algo de compasión, pero ya no queda nada de eso. Sin mencionar que soy una persona importante y temida por muchos.
Mi intención no era seguir alargando las palabras, así que corté de lleno la conversación, girando sobre mis talones y saliendo de aquel lugar, seguido de él.
Después de llegar a donde estaba Sara, le ordené a Aidan que se quedara en la sala mientras yo entraba a la habitación. No predije lo que sucedería en ese momento. Caí en su juego y ella en el mío, dejando que nuestros cuerpos se unieran. A pesar de saber que Aidan estaba ahí afuera, no me detuve. Sin darnos cuenta, los gemidos de Sara se esparcían por toda la casa.
No puedo negar que esa mirada de odio que Sara me dio antes de irse me provocó una sensación extraña. Por alguna razón, me sentí culpable, aunque sabía que no debería. Pero no era solo eso lo que me irritaba en ese momento. Lo que realmente me molestaba era verla irse con un hombre que la deseaba tanto como yo, cuando la tuve en mis brazos.
Sin embargo, aparté esos pensamientos y traté de enfocarme en lo que debía hacer. Comencé a hacer un par de llamadas, preparando todo lo que estaba por venir.
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Dark and Light
Mystery / ThrillerElla es un punto intermedio entre la luz y la oscuridad. Ellos son la perfecta combinación del bien y él mal. ¿Quieres saber que pasará en esta historia? Acompaña a Sara en su viaje lleno de incertidumbres, donde cada elección podría cambiarlo tod...
