El guardia me alcanzó, y aunque no entendía completamente lo que Noah estaba haciendo, sabía que todo esto estaba lejos de terminar. Mi padre nunca dejaría que esto terminara así.
A medida que el guardaespaldas me guiaba por los pasillos, sentía el peso de mi propia vulnerabilidad. Nunca había sido tan clara la diferencia entre ser parte de una huida o ser parte de una guerra.
El eco de los pasos del guardaespaldas y mi respiración agitada eran los únicos sonidos que rompían el silencio. En algún punto, pasamos de largo por una ventana rota. No sabía si era una distracción o simplemente una señal de lo que ya se estaba desmoronando dentro de esa casa, pero un escalofrío recorrió mi cuerpo. Lo que antes había sido un refugio, ahora era una trampa.
Mi mente, por un momento, pareció desconectarse de la realidad. Recordé las palabras de Noah: "Confía en mí." Pero, ¿podía confiar en él completamente? ¿Qué había detrás de todo esto? No podía negar que había algo más que me unía a él. Algo que iba más allá de mi propio entendimiento.
"Apúrate", murmuró el guardaespaldas, tirando de mí con fuerza. Apenas lo vi, pero su actitud era implacable. El destino no parecía tener piedad.
Pude oír el bullicio y los gritos lejanos, los ecos de la batalla entre quienes quedaban en la mansión. Había sido todo muy rápido. Un juego que ahora ya no tenía marcha atrás.
"¿Qué va a pasar después?", me atreví a preguntar, mi voz saliendo temblorosa. No me importaba si no entendía del todo el plan de Noah. Necesitaba saber.
El guardaespaldas no me respondió, pero al menos aceleró el paso, indicándome que no estaba en condiciones de hablar, o que quizá no se le permitía.
Mi mente seguía enloqueciendo. Mi padre estaba cerca, y Noah había estado claro en sus intenciones. Pero, ¿era eso lo que realmente quería? ¿Usar mi huida como un escenario para su propia venganza?
"Ya no hay vuelta atrás, ¿verdad?", murmuró, casi para sí mismo.
Miré hacia atrás, una última vez, antes de que nos alejáramos más. Y en esa última mirada, sentí el peso de lo que había comenzado, un sentimiento de inevitabilidad. La guerra estaba a punto de empezar, y aunque fuera la pieza en movimiento de algo mucho mayor, no tenía más opción que avanzar.
Pero esa extraña sensación surgió de la nada, sin previo aviso. ¿Qué está pasando? Mi corazón late con fuerza, cada vez más rápido, mientras avanzamos. A estas alturas, debería sentir más calma que incertidumbre, pero no lo entiendo. Hay algo en mí que se niega a irse, que no quiere dejar este lugar. En ese momento, tensé el cuerpo y lo detuve en seco. El guardaespaldas giró hacia mí, con una expresión de desconcierto.
—No podemos irnos así. No sin él.
Las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera procesarlas completamente.
El guardaespaldas frunció el ceño, su expresión un caos de confusión y alarma. Parecía que las palabras que había dicho no tenían sentido para él.
—Sara, tenemos que irnos ahora. —Su tono se endureció.
Mi respiración se aceleró aún más. No quería estar allí, pero al mismo tiempo, mi cuerpo se negaba a moverse. ¿Por qué, después de todo lo que había pasado, después de todo lo que Noah había hecho, me sentía así? No podía explicarlo. Mi mente me decía que debía huir, que debía ser libre, pero mi corazón... mi corazón no me lo permitía.
—No sin él. —Repetí, esta vez con más firmeza. Mis ojos buscaron los suyos, y en ellos vi algo que no esperaba: un atisbo de duda.
El guardaespaldas dejó escapar un suspiro pesado, como si ya estuviera acostumbrado a que las órdenes cambien en momentos como estos. Pero su mirada era implacable. Negó con la cabeza, dejando claro que su lealtad no estaba en juego. No había margen para la negociación, ya tenía claro lo que debía hacer, y eso era lo que Noah le había ordenado.
—Es que él —Empecé a decir, pero la angustia me atrapó. ¿Cómo podía explicarle lo que ni siquiera yo entendía completamente? ¿Qué era lo que me retenía aquí?
El guardaespaldas dio un paso hacia mí, su presencia era imponente, pero también protectora. El peso de la situación estaba por encima de cualquier conversación que pudiéramos tener ahora.
De repente, un sonido cortante rompió el aire, tan inesperado como letal. El olor a pólvora invadió el lugar, pesado y denso, haciéndome perder la compostura. El guardaespaldas, en un movimiento abrupto, se inclinó hacia adelante, sus rodillas chocaron contra el suelo con un golpe sordo. Miré horrorizada cómo su mano se llevó a su estómago, empapada de sangre, un rojo espeso que manchaba su uniforme.
Mis piernas no respondían, mi mente estaba en blanco, pero él susurró con voz débil, un último intento de sacarme de ese trance.
—Corre.
Fue todo lo que dijo antes de que su cuerpo se desplomara por completo, desvaneciéndose ante mis ojos. La sangre aún brillaba en su piel, pero su vida ya se deslizaba lejos de él. El grito ahogado que se quedó atrapado en mi garganta no salió. Estaba paralizada, inmóvil en el mismo lugar. La culpa, el horror, me envolvían con tal fuerza que no pude moverme, ni pensar.
De pronto, una voz fría y calmada interrumpió mi caos interno.
—No lo intentes.
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Dark and Light
Misterio / SuspensoElla es un punto intermedio entre la luz y la oscuridad. Ellos son la perfecta combinación del bien y él mal. ¿Quieres saber que pasará en esta historia? Acompaña a Sara en su viaje lleno de incertidumbres, donde cada elección podría cambiarlo tod...
