Mi garganta se cerró al instante. No era una bienvenida, era una sentencia. Apreté los puños, sintiendo cómo mis uñas se clavaban en la piel de mis palmas, un pequeño recordatorio de que aún podía resistir.
—Esto no es mi casa —respondí, mi voz temblorosa pero firme.
Él dejó escapar una risa breve y seca, como si mi respuesta hubiera sido un comentario ingenioso en lugar de un desafío. Dio un sorbo a su copa y luego la dejó sobre una mesa cercana.
—Eso lo decidirás pronto. Pero por ahora, tengo asuntos más importantes que discutir contigo.
—No voy a casarme con ese hombre —espeté, interrumpiéndolo antes de que pudiera seguir.
El silencio que siguió fue más pesado que cualquier grito. Su mirada se clavó en la mía, fría y calculadora, como si estuviera evaluando cuánta resistencia podía soportar antes de quebrarme. Dio un paso hacia mí, y luego otro, hasta que estuvo tan cerca que el aire a nuestro alrededor parecía cargarse de electricidad.
—Sara, ¿crees que tienes opción? —preguntó, su voz baja pero cargada de amenaza.
Mi pecho se llenó de rabia y miedo al mismo tiempo, pero antes de que pudiera responder, él continuó:
—Tendrás una reunión importante mañana. Tu futuro esposo está ansioso por conocerte.
Las palabras cayeron como un golpe, dejándome sin aliento. Mi mente se quedó en blanco por un momento antes de que una chispa de resistencia comenzara a encenderse.
—No voy a casarme con nadie —declaré, aunque mi voz apenas salió en un susurro.
—Eso no es algo que tú decidas, Sara. —Su mirada ahora era dura, como una advertencia.
Quise gritarle, correr, hacer algo, pero mis pies parecían clavados al suelo. En ese momento, entendí que no estaba allí para negociar. Estaba atrapada, y mi "padre" había decidido que mi vida no me pertenecía más.
—No sé por qué sigues resistiéndote —dijo con tono monótono, como si estuviera recitando una lección que ya había aprendido muchas veces—. No tienes adónde ir. Estás atrapada en mi mundo ahora. Lo entenderás pronto.
Su voz, tan vacía, me hacía hervir por dentro. Cada palabra era una puñalada que me dejaba en carne viva. Sabía que me estaba evaluando, tratando de medir hasta dónde podía llegar sin que me rompiera por completo. Pero algo dentro de mí se negaba a rendirse. Aún tenía algo que podía usar como ventaja: mi voluntad.
—Puedo quedarme en silencio, o puedo luchar —respondí, el filo de mis palabras cortando el aire entre nosotros.
Sus ojos se entrecerraron, pero no dijo nada. En su lugar, se dio la vuelta y caminó hacia la mesa donde había dejado su copa. Le dio un sorbo, como si estuviera reflexionando, antes de ponerla con un movimiento brusco en la mesa.
—Vas a hacer lo que te diga —dijo finalmente, mirando por la ventana. Su tono era más calmado, pero la amenaza subyacente estaba tan presente que sentí cómo la presión aumentaba.
El calor de la chimenea, lejos de aliviarme, solo me recordaba lo atrapada que estaba. Mi piel ardía por dentro, pero mi mente seguía buscando una salida, una grieta en su control. No importaba cuántas puertas cerrara, siempre encontraría una forma de escapar.
De repente, una puerta se abrió, y un hombre de traje se asomó al umbral. Era otro de los lacayos, aunque no uno que reconociera. Su presencia era una interrupción incómoda, pero no parecía estar dispuesto a dejar que el momento se alargara.
—El futuro esposo de la señorita Sara está aquí —dijo, sin emoción alguna.
Mi estómago dio un vuelco. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Mi "padre" asintió con la cabeza sin mirarme, y en un gesto que denotaba una orden tácita, me empujó hacia la salida de la habitación.
—Vamos —ordenó—. No tienes más opciones.
Mis pasos se sintieron pesados, cada uno más lento que el anterior. No me dejaba atrapar por el miedo, pero lo sentía recorriendo mi cuerpo, como una sombra que no podía sacudirme. Sin embargo, algo en mi interior se rebelaba contra la idea de sucumbir.
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Dark and Light
Misterio / SuspensoElla es un punto intermedio entre la luz y la oscuridad. Ellos son la perfecta combinación del bien y él mal. ¿Quieres saber que pasará en esta historia? Acompaña a Sara en su viaje lleno de incertidumbres, donde cada elección podría cambiarlo tod...
