Me acerqué a la puerta y pegué el oído. Voces, pasos apresurados. Algo estaba ocurriendo, algo grande. Apreté los puños, sintiendo cómo la adrenalina comenzaba a fluir por mi cuerpo.
Con una determinación que no sabía que tenía, me puse a examinar la habitación. Mi mirada se posó en una lámpara de bronce sobre una mesa cercana. Pesada, resistente. La tomé entre mis manos, sintiendo su peso. No tenía un plan claro, pero estaba dispuesta a usarla si alguien intentaba detenerme.
Me acerqué a la ventana y deslicé la cortina a un lado. A lo lejos, en los jardines, pude ver a hombres corriendo entre las sombras, algunos cayendo bajo disparos. El resplandor del fuego iluminaba los árboles y, por un segundo, creí ver a alguien que reconocí: Noah.
El pensamiento fue un relámpago. ¿Qué hacía él aquí? ¿Había venido por mí? No podía esperar a averiguarlo. La oportunidad de escapar estaba allí, y si alguien sabía cómo aprovechar el caos, era yo.
Giré la manija de la puerta con cuidado, rezando para que no estuviera cerrada. Para mi sorpresa, cedió con un leve chirrido. El pasillo estaba vacío, aunque los ecos de los enfrentamientos llegaban desde abajo. Sujetando la lámpara como si fuera un arma, comencé a avanzar.
Mi respiración era un torrente irregular, pero mis pasos eran rápidos. Al fondo del pasillo, un guardaespaldas apareció de repente, su mirada tan afilada como la pistola que sostenía. Mi cuerpo reaccionó antes de que pudiera pensar. Con toda la fuerza que tenía, lancé la lámpara contra su rostro. El golpe fue seco, y el hombre cayó al suelo con un gruñido ahogado.
Corrí. No sabía hacia dónde, pero cada paso me alejaba de esa prisión.
Bajé unas escaleras y llegué a un vestíbulo inmenso. Los retratos en las paredes parecían observarme con juicio, pero no les presté atención. El sonido de un disparo cercano me hizo agacharme detrás de una mesa. Desde mi escondite, vi cómo las puertas principales se abrían de golpe. Noah entró, empapado de sudor y con el rostro endurecido. Su mirada recorrió el lugar hasta que se encontró con la mía.
Pero lo que vi en sus ojos me heló. No había alivio en su mirada, ni siquiera sorpresa al verme. Solo una intensidad fría y calculada, como si mi presencia fuera una pieza más de un rompecabezas que él ya había resuelto.
—Sara —dijo con voz baja y firme, pero sin acercarse—. ¿Estás bien?
No sabía si me refería a si estaba física o emocionalmente bien, pero antes de que pudiera responder, levantó la mano y hizo un gesto a uno de sus hombres.
Un guardaespaldas que había estado siguiéndolo en silencio se adelantó hacia mí. Noah no se movió, no me miró más. Su atención estaba puesta en el guardia, que se acercaba con pasos decididos.
—Llévatela de aquí. —La orden salió de su boca como si fuera lo más natural del mundo. No hubo duda en su tono, no hubo suavidad, solo frialdad y determinación.
Mi corazón dio un vuelco. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Qué era esto? No podía creer lo que acababa de escuchar. Él no quería salvarme, no en el sentido que yo había esperado. Quería que me alejara, que me sacara de allí. Pero no para protegerme, sino porque su plan iba más allá de mí.
—¿A dónde... me llevan? —mi voz tembló, pero traté de controlarme. No podía permitirme dudar ahora.
—No te preocupes por eso —respondió Noah sin mirarme—. No es tu batalla. Solo sal de aquí.
Era como si mis palabras no tuvieran importancia. Estaba claro que mi vida no era lo que más le preocupaba en ese momento. Es lo único que llegue a comprender con sus acciones. Pero, que podía esperar de alguien tan frio como él.
Sin embargo, sabía que no podía quedarme ahí. Algo en mi interior me decía que, si no actuaba ahora, me perdería en un mundo que nunca entendí completamente. ¿Qué estaba tramando Noah? ¿Por qué se había quedado ahí?
La figura del guardaespaldas avanzó, y yo retrocedí un paso, aún sin saber qué decidir. Pero antes de que pudiera moverme más, escuché el sonido de pasos firmes.
Noah no se había detenido. De hecho, sus ojos se entrecerraron cuando vio que no me movía. Fue un vistazo breve, pero suficiente para que comprendiera lo que quería decir: "No hay tiempo, no hay opción."
De repente, una explosión de ruido resonó detrás de nosotros. El sonido de un disparo. Mi padre. Estaba más cerca de lo que pensaba.
El guardia se acercó más, extendiendo su brazo hacia mí, y aunque mi cuerpo quería resistirse, algo en mi mente me hizo avanzar. No podía quedarme allí. No podía permitir que él tuviera el control de mi vida.
Antes de que pudiera hacer más, Noah volvió a hablar, su tono más grave y serio.
—Sara, confía en mí. Este es el único camino.
Mis piernas temblaron, pero no había vuelta atrás. Apreté los puños, sintiendo cómo la adrenalina invadía mi cuerpo.
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Dark and Light
Misterio / SuspensoElla es un punto intermedio entre la luz y la oscuridad. Ellos son la perfecta combinación del bien y él mal. ¿Quieres saber que pasará en esta historia? Acompaña a Sara en su viaje lleno de incertidumbres, donde cada elección podría cambiarlo tod...
