Capítulo 97

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Avancé sin mirar atrás. Las mujeres me siguieron en silencio, su presencia constante era algo inquietante. No sabía si estaba siendo vigilada o si simplemente cumplían su tarea sin cuestionarlo. Ya habiendo entrado a la habitación, no pude evitar recordar la sensación que me tuve el primer día de haber estado aquí. pero de alguna manera, ya no me afectaba tanto como antes. Había aprendido a soportarlo, a no dejar que ese miedo inicial me dominara. Tal vez había algo de mi resistencia que había cambiado

Ellas entraron ignorando mi presencia, una se dispuso a buscar ropa en el armario mientras la otra se dirigió al baño a preparar lo que suponía seria mi ducha. Me quedé allí, en silencio, observando todo.

—Está todo listo, puede darse un baño cuando lo desee.

—Gracias. —respondí, aunque, en realidad, no debían haber hecho eso.

—Estamos aquí para servirle. —contestaron al unísono.

"Servirles". Esa palabra me causó una sensación extraña, como si, de alguna manera, me consideraran su jefa o algo por el estilo. Mis mejillas se encendieron por un momento, y una imagen estúpida cruzó por mi cabeza. Intenté ignorarla, borrar esa idea absurda lo más rápido posible. Ladeé la cabeza varias veces, tratando de deshacerme de los pensamientos que no quería tener. Noah y yo... No debía ir por ese camino.

Al terminar su trabajo salieron de la habitación, lo cual había agradecido ya que deseaba estar sola. Un bostezo se escapó de mis labios, imparable, y con él, el cansancio que parecía apoderarse de mí cada vez más. Me puse en marcha, quitándome la ropa que llevaba puesta, finalmente dispuesta a meterme en la ducha.

El agua cayó sobre mi cuerpo, arrastrando la suciedad, pero también trajo consigo esos recuerdos que había intentado bloquear. Ese hombre ahí tirado al borde de la muerte, sus palabras atravesándome como dagas afiladas. Ella te amaba. Esas palabras que causaron dolor ante su rechazo, ante su intención de culparme por la muerte de mi... por la muerte de ella.

Hasta ese instante no me había preguntado como hubiera sido mi vida si, ella hubiera sobrevivido o si por lo menos el, me hubiera querido.

Mis lágrimas se mezclaron con el agua que caía, empapando mi cuerpo, empapando mi alma, dejando que la tristeza se desbordara una vez más.

Quise terminar con esos pensamientos y, al terminar salí del baño, observe que la habitación estaba oscura, fruncí el ceño al no recordar en qué momento había apagado la lampara. Con el cuerpo desnudo y la toalla en mis manos secaba mi cabello mientras me dirigía hacia la lampara para encenderla.

Mis ojos se abrieron en sorpresa al ver quién estaba recostado en el borde de la cama.

Él se mantenía en silencio, tan inmóvil que casi podría haber pensado que era una ilusión. Pero al notar su respiración supe que no era así. Noah.

Mi reacción fue tardía pero finalmente, No tarde en envolver la toalla en mi cuerpo. Me armé de valor y hablé, intentando que mi voz sonara más firme de lo que me sentía en ese instante.

—¿Qué haces aquí? —pregunté, con una mezcla de incomodidad y curiosidad.

Sus ojos nunca se posaron en los míos o en mi cuerpo. Siempre los mantuvo fijo mirando a un lugar en específico sin importancia.

—Estoy cansado Sara. —Dijo silenciosamente atrapando aún más mi atención.

—¿De qué hablas? —pregunté, intentando mantener la calma, aunque mi voz traicionaba mi incertidumbre.

Dark and LightDonde viven las historias. Descúbrelo ahora