El coche comenzó a moverse con suavidad, y aunque la distancia entre Aidan y nosotros aumentaba, no pude evitar preguntarme cómo estaría él. No sabíamos si el peligro estaba completamente fuera de nuestro alcance o si la tormenta aún nos seguía, esperando el momento adecuado para volver a atacarnos.
Noah, aún recuperándose, se recostó ligeramente contra el asiento. La mirada fija al frente, en silencio, mientras yo me acomodaba a su lado. La carretera parecía tranquila, pero sentía que algo más se cocinaba en el aire, algo que aún no podíamos ver.
Noah, aún recuperándose, se recostó ligeramente contra el asiento. La mirada fija al frente, en silencio, mientras yo me acomodaba a su lado. La carretera parecía tranquila.
—Necesitamos llegar a un lugar seguro —dijo finalmente Noah, su voz algo rasposa, pero clara. —Allí tendremos tiempo para planear lo siguiente.
Su tono no dejó espacio para dudas. Aún había mucho que no sabíamos, pero por ahora, el único camino era seguir adelante.
El coche avanzaba con una calma inquietante, pero yo sabía que no podíamos relajarnos aún. Aidan estaría ocupándose de lo suyo, y Noah tenía a su gente para garantizar que estuviéramos a salvo.
Mi mente seguía dando vueltas a todo lo que había sucedido, a las decisiones que no entendía, a lo que aún no sabíamos.
De repente, sentí un leve movimiento a mi lado, y antes de que pudiera reaccionar, una mano se posó sobre mi pierna. Un toque inesperado, casi casual, pero que me hizo tensarme al instante. El roce de sus dedos sobre mi piel, sobre mi pierna, me hizo sentir un calor que no tenía nada que ver con el aire acondicionado del coche.
Intenté no mirar hacia su dirección, pero mis ojos fueron inevitables, encontrándose con los suyos, que se mantenían fijos al frente, como si no hubiera nada fuera de lo común en ese gesto. Sin embargo, en su toque había una familiaridad que me incomodó profundamente, recordándome esos momentos entre nosotros, las veces que había cruzado esa línea de lo que debía ser y lo que no.
Mi respiración se volvió más irregular, y un rubor subió rápidamente a mis mejillas, algo que no pude evitar. No era solo por la cercanía de su toque, sino por todo lo que representaba: la forma en que sus manos habían recorrido mi cuerpo antes, cómo en esos momentos había sido incapaz de separarme de él, como si mi voluntad se hubiera disuelto entre sus caricias.
La tensión que sentía no era solo física, sino algo más profundo, un recuerdo, una necesidad que creía enterrada, pero que ahora afloraba de manera incómoda. ¿Por qué lo hacía? ¿Por qué me tocaba así, sin previo aviso? Mis pensamientos luchaban entre el deseo de apartarme y la sensación de que, aunque no quería admitirlo, no podía dejar de sentir el calor que su toque había provocado en mí.
Noah no parecía darse cuenta de lo que había causado en mí, o tal vez sí, y eso me inquietaba aún más. Mi cuerpo reaccionaba a su presencia de una manera que no podía controlar, y eso me enfurecía. Tragué con dificultad, desviando la mirada hacia la ventana, aunque sabía que la incomodidad en mi rostro era inevitable.
El coche siguió su curso, pero el peso de su mano sobre mi pierna se mantenía presente, incluso cuando la retiró. Como si una parte de mí hubiera quedado atrapada en ese instante, con la sensación de que algo había cambiado, pero no sabía qué.
—¿Te incomoda que te toque así? —dijo, casi en un susurro, como si buscara una reacción.
Mi rostro se calentó al instante, y aunque traté de mantenerme calmada, el tono casual con el que lo dijo me hizo sentir algo fuera de lugar. Continué con la mirada hacia la ventana, intentando no mostrar lo evidente, aunque sabía que no podía evitarlo del todo.
A medida que avanzábamos, la sensación de su mano sobre mi pierna aún persistía, ¿Qué demonios quería conseguir con eso? Su acción me hizo recordar lo detestable que podía llegar a ser a veces, cómo siempre lograba meterme en situaciones incómodas sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Cuántas veces me había hecho sentir así, atrapada entre el deseo de apartarme y la incomodidad de no poder hacer más que soportarlo.
Noah con esa media sonrisa que siempre parecía tener lista para desarmarme, inclinó ligeramente la cabeza hacia mí.
—¿Qué pasa? —preguntó en un tono bajo, casi burlón—. ¿Te molesta o te gusta?
El descaro en sus palabras me tomó por sorpresa, dejándome sin aliento por un momento. Mi reacción fue inmediata: gire nuevamente mi vista hacia la ventana.
—Eres insoportable —murmuré, más para mí misma que para él, intentando sonar firme aunque mi voz me traicionó.
—¿Insoportable? —repitió con una risa baja y llena de suficiencia. Se recostó en su asiento con una calma que contrastaba completamente con mi torbellino interno—. Si supieras lo fácil que es leerte, Sara.
Me tensé aún más, sintiendo cómo la sangre subía a mis mejillas. No podía decidir si lo que más me molestaba era su actitud o el hecho de que tenía razón.
Y, como si no fuera suficiente, cerró los ojos con aire despreocupado y dejó escapar un suspiro, acomodándose en el asiento como si hubiera ganado alguna especie de juego que yo ni siquiera sabía que estábamos jugando.
—Relájate —añadió sin abrir los ojos, su voz más tranquila pero todavía provocadora—. No voy a hacerte nada... por ahora.
Me quedé mirándolo, perpleja, con un sinfín de respuestas queriendo salir de mi boca pero ninguna lo suficientemente adecuada. Opté por el silencio, aunque la furia contenida se reflejaba en cada uno de mis movimientos.
¿Por qué siempre lograba tener la última palabra?
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Dark and Light
Mystery / ThrillerElla es un punto intermedio entre la luz y la oscuridad. Ellos son la perfecta combinación del bien y él mal. ¿Quieres saber que pasará en esta historia? Acompaña a Sara en su viaje lleno de incertidumbres, donde cada elección podría cambiarlo tod...
