Capítulo 103

3 1 0
                                        

Aidan dejó la taza sobre la mesa y se recostó ligeramente en el respaldo de la silla. Sus ojos buscaron los míos, pero yo me distraje mirando los jardines, intentando encontrar algo que calmara el vaivén de mis pensamientos. Finalmente, él rompió el silencio.

—Sara, hay algo importante de lo que necesito hablar contigo —dijo.

Me concentré en él, ahora que al fin había decidido hablar.

—No creo que sea relevante para ti, pero... —hizo una pausa, y algo entre nostalgia e impotencia se dejó entrever en su voz— debo irme.

—¿A qué te refieres? —pregunté, curiosa.

—No puedo seguir aquí, no entre todo esto, y aunque no me arrepiento de haberte ayudado las veces que lo hice, es claro que nunca debí venir. Nunca debí buscar a mi hermano.

Sus palabras parecían soltar una carga que lo había estado agobiando. Podía ver la lucha en sus ojos, la mezcla de frustración y duda.

—¿Por qué ahora? ¿Por qué te arrepientes después de todo? ¿Acaso no querías encontrarlo? —pregunté intentando obtener una explicación más clara.

—Sí, pero no me esperaba que todo fuera de esta manera. Tú no debías estar en medio —dijo, su tono más que molesto, ahora cargado de una nostalgia amarga que me hizo sentir como si algo importante se estuviera rompiendo entre nosotros.

No supe qué decir. En gran parte tenía razón, yo no debía estar aquí. No debía ser el centro entre tanto caos, entre tantas decisiones que no me pertenecían.

—No lo tomes a mal —explicó, finalmente mirándome fijamente a los ojos, con una intensidad que me hizo sentir expuesta—. Es solo que... no esperaba sentir esto.

Un silencio inesperado se plasmó entre los dos. ¿Qué debía responder? ¿A qué sentimiento se refería él? A medida que transcurría el tiempo, todo parecía volverse más incómodo. ¿Por qué me decía esto a mí? No lo entendía.

¿Culpa? ¿Será ese el sentimiento?

—No comprendo bien a qué te refieres, Aidan. Y si es lo que creo, no tienes por qué seguir sintiéndote así... —empecé, pero me interrumpió.

—Te quiero —dijo, sin dejar paso a ningún entendimiento. Esas palabras realmente no eran las que esperaba escuchar.

Mi mente no lograba procesarlas de inmediato. ¿Te quiero? Las repetía en mi cabeza, pero no lograba encontrar el significado detrás de ellas. ¿Qué quería decirme realmente? Mi pecho se tensó y mis pensamientos se amontonaron, confundidos.

—Aidan, yo... —intenté responder, pero la voz me salió baja. Estaba buscando las palabras correctas, pero no las encontraba. Algo dentro de mí sabía que esto cambiaría todo, que eso significaba algo más que una simple declaración.

Él no me miró, se quedó en silencio, como si él también estuviera procesando lo que acababa de decir.

—No esperaba que fuera tan difícil... —dijo al fin, su tono suave pero lleno de una emoción que no sabía cómo manejar. Su mirada finalmente se encontró con la mía.

Lo observé en silencio, tratando de entender, pero cada vez me sentía más perdida. ¿Cómo podía alguien como él decir algo así sin que hubiera un antes y un después? ¿Y cómo podía yo reaccionar de la manera que él esperaba?

Tomé aire, tratando de despejar la niebla que nublaba mi mente. A veces, las cosas no necesitan explicarse demasiado, pero ahora sentía que necesitaba saber más. Algo dentro de mí gritaba por entender qué significaba para él ese "te quiero".

—No sé qué hacer con eso... —dije, apenas un susurro, pero suficiente para que él me escuchara.

—No tienes que hacer nada, Sara —respondió, dibujando una sutil sonrisa.

—Aidan, ¿cómo es que...?

—No lo preguntes, porque yo tampoco tengo la respuesta. Me cuestioné una y mil veces para entender qué era en realidad esto, pero... —hizo una pausa, como si un recuerdo desagradable hubiera interrumpido todo— creo que no hay oportunidad para mi.

Los recuerdos de cuando Noah y yo estuvimos juntos aparecieron, recordándome que, sin duda alguna, él pudo haber escuchado todo ese día. Y algo dentro de mí confirmaba que se refería a eso.


Dark and LightDonde viven las historias. Descúbrelo ahora