—No sé cómo me siento al respecto, pero creo que necesitaba decirlo —dijo, trayéndome de nuevo a la realidad.
Lo observé, intentando no perderme de nuevo en mis pensamientos.
—No lo entiendes, ¿verdad? —preguntó, manteniendo la vista hacia mí, buscando una respuesta que no sabía cómo dar.
—No, no lo entiendo —respondí, sin poder evitarlo. Sentía que todo estaba fuera de lugar, pero no sabía cómo ponerlo en palabras.
Aidan asintió lentamente, como si ya esperara esa respuesta.
—Quizá es mejor así —comentó, aunque su tono sonaba más a una duda que a una certeza.
Me quedé en silencio, sin saber si debía seguir con la conversación o dejarlo en paz. Cada frase que salía de su boca parecía más difícil que la anterior.
—¿Crees que hay algo entre nosotros, Sara? —preguntó de repente, mirándome fijamente.
Esa pregunta me sorprendió y me hizo detenerme. ¿Cómo responder a algo así? ¿Qué significaba "algo entre nosotros"? mi corazón se acelero ligeramente, como si su pregunta tuviera más peso que su anterior confesión.
—Aidan, yo estoy muy agradecida contigo, por todo lo que has hecho —dije, queriendo ser lo más sincera posible con él.
Fruncí el ceño al notar una ligera sonrisa en su rostro. ¿Era divertida? —¿A qué estás jugando, Aidan? —pregunté, con algo de incertidumbre.
Él no dejó de sonreír, como si nuevamente la locura de hace un rato lo hubiera alcanzado. No conocía esta faceta de él. Atrapada en mi confusión, me sorprendió cuando llevó su mano hasta la mía, dejándola helada por ese pequeño acto.
Por un momento me quedé inmóvil, como si algo dentro de mí estuviera resistiéndose a ese contacto. Aidan a pesar de la incertidumbre que había entre nosotros, no se apartó. Su mano permaneció allí sobre la mía.
—Sara, ven conmigo —dijo, su tono bajo pero lleno de esa firmeza guardando una esperanza que no sabia que era difícil de alcanzar.
Solté mi mano de la suya, y él entendió sin necesidad de expresarle mi respuesta. La sonrisa en su rostro se desvaneció de inmediato, y su mirada volvió a ser la misma de siempre: inexpresiva, distante.
—¿Ya él sabe que te vas? —No pude evitar que la culpa se filtrara en mi voz.
—No. —Respondió sin vacilar dejando su mirada fija en el horizonte, como si no quisiera que la conversación siguiera.
—¿Le dirás? —pregunté, aunque en el fondo no sabía por qué me preocupaba.
—No. —La respuesta fue directa, tajante, como si no hubiera espacio para más palabras. No parecía importarle mis preguntas.
—Así que ya tomaste nuevamente una decisión —dijo Noah, su voz profunda y cortante, apareciendo entre los arbustos. Su mirada era fría, pero fija en Aidan.
Aidan, por su parte, no pareció sorprenderse, como si su presencia no significara nada para él. En lugar de enfrentarse a Noah, giró hacia mí, ignorando por completo todo a su alrededor, como si solo importara lo que ocurría entre nosotros dos. Esa actitud hizo que me tensara aún más. Todo lo que había sucedido hasta ese momento parecía haberse intensificado aun más.
Noah se acercó, la tensión entre los tres era palpable. Pero Aidan al mismo tiempo en que él llegó, Aidan se levantó de la silla.
—Adiós, Sara —dijo, con un tono que no logré descifrar del todo.
Con un rápido movimiento, se dio la vuelta y, sin añadir nada más, comenzó a alejarse por el jardín. Su figura se fue desvaneciendo entre los árboles y las flores, hasta que ya no pude verlo.
Lo observé irse, el nudo en mi estómago se sentía más fuerte que nunca. Aún estaba tan confundida por todo lo que había sucedido que no supe qué pensar ni qué hacer. Una sensación de tristeza me invadió al pensar que ese adiós seria quizás para siempre
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Dark and Light
Mistério / SuspenseElla es un punto intermedio entre la luz y la oscuridad. Ellos son la perfecta combinación del bien y él mal. ¿Quieres saber que pasará en esta historia? Acompaña a Sara en su viaje lleno de incertidumbres, donde cada elección podría cambiarlo tod...
