Capítulo 77

3 1 0
                                        

Mi "padre" no apartaba la mirada de Noah. Había en sus ojos una mezcla de desprecio y diversión, como si todo lo que estaba ocurriendo fuera solo un juego que ya sabía cómo ganar.

—¿Qué esperas lograr, Noah? —preguntó mi padre, avanzando un paso hacia él con una confianza aterradora—. Sabes tan bien como yo que esto no terminará aquí.

Noah no respondió de inmediato. Su mirada era impenetrable, pero sus dedos, tensos alrededor del arma, me revelaban lo que intentaba ocultar. Estaba al límite.

—Esto no es una negociación. —Su voz era firme, cargada de una determinación que lograba disimular cualquier duda—. Hoy, alguien no saldrá vivo de esta habitación.

La risa de mi padre resonó en el espacio, como si las palabras de Noah no fueran más que un chiste mediocre.

—Valiente, pero ingenuo. ¿De verdad piensas que un arma te da el control?

Mi respiración se hizo más pesada, y quise gritar, decirles que pararan, pero mi garganta estaba cerrada, atrapada entre el miedo y la confusión.

De repente, el hombre sentado en la silla —mi supuesto prometido— se inclinó hacia adelante, rompiendo el momento con su tono indiferente.

—Si van a matarse, háganlo rápido. Tengo cosas más importantes que hacer.

Todos giramos hacia él. Su desinterés absoluto era desconcertante, como si no fuera más que un espectador en una obra de teatro mediocre.

Mi padre, sin perder la compostura, le lanzó una mirada de advertencia.

—Mantente en tu lugar.

Pero eso solo lo hizo sonreír.

—Es tu hija, después de todo. Tú resuelve tus problemas familiares. Yo solo estoy aquí por el acuerdo.

Noah aprovechó la distracción para dar un paso adelante, apuntando directamente a la cabeza de mi padre.

—Deja a Sara en paz. Termina esta farsa de una vez.

Mi padre lo observó, tranquilo, como si cada palabra que Noah decía fuera una melodía conocida.

—¿Dejarla en paz? —Se giró hacia mí, extendiendo un brazo en mi dirección—. Ella es el eje de todo esto, Noah. Sin ella, no hay alianza, no hay poder. ¿De verdad crees que puedes protegerla de lo que viene?

No era la primera vez que él me veía reducida a un peón, pero esta vez era diferente. Esta vez, mi vida no solo estaba en peligro; estaba siendo negociada frente a mí como si fuera una propiedad sin alma.

De repente, la tensión en la habitación alcanzó un punto crítico. Noah dio un paso más, cerrando la distancia entre él y mi padre. El arma seguía firme en su mano, pero su voz bajó, cargada de un odio contenido.

—Tú no tienes poder sobre ella. No más.

Mi padre sonrió, esa sonrisa cruel que siempre había detestado.

—Eso es lo que crees.

Y entonces, antes de que pudiera reaccionar, todo estalló.

Un movimiento rápido. Un disparo resonó, perforando el aire. No supe de dónde había venido. Mi cuerpo se movió por instinto, lanzándome al suelo, mientras el caos llenaba la habitación.

Dark and LightDonde viven las historias. Descúbrelo ahora