Noah movió nuevamente sus labios, pero esta vez solo salió un susurro. Me acerqué un poco más, tratando de captar sus palabras.
—Marcus... —murmuró, su voz débil.
El nombre me sonó extraño, como si tuviera un peso detrás de él que no entendía. Aidan, que estaba a mi lado, reaccionó al instante. Aunque no dijo nada, pude ver cómo sus ojos se oscurecían, y su postura se tensaba.
—¿Quién es Marcus? —pregunté, sin poder evitar la curiosidad que se me escapaba.
Aidan no me respondió inmediatamente. Miró a Noah, luego a mí, como si considerara cuidadosamente si debía decir algo. Finalmente, con un tono que dejaba claro que no estaba dispuesto a hablar de eso ahora, respondió:
—No importa ahora.
Noah, que había intentado levantarse, se recostó nuevamente, exhausto. Su respiración era irregular, y sus ojos se entreabrieron, pero no lograba enfocar bien. Parecía no tener fuerzas para seguir.
—No hay tiempo para eso... —logró decir entre jadeos, mirando a Aidan. La urgencia en su tono me hizo apretar los dientes.
Aidan, que hasta ese momento había permanecido en silencio, se acercó un poco más. La tensión en su cuerpo era evidente, pero su voz se mantenía firme.
—No podemos quedarnos aquí. Noah tiene razón, lo mejor es no confiar en la palabra de alguien que no tiene humanidad. —Aidan hablaba como si entendiera por completo lo que Noah quería transmitirnos.
—¿Quién es Marcus para que sea tan importante? —insistí, esta vez con un tono más firme, algo impaciente.
Aidan me miró un segundo antes de responder.
—Te lo explicaré luego. Ahora no es el momento. —Y sin esperar una respuesta, sacó su teléfono y comenzó a escribir algo con rapidez.
Aidan se concentró en su teléfono, sus dedos se movían rápidamente por la pantalla, y pude ver que su expresión era más seria que nunca. La urgencia se apoderaba del ambiente, pero el silencio entre nosotros se hacía más pesado a medida que los segundos pasaban.
Me giré hacia Noah, que seguía en la camilla, luchando por mantenerse consciente. Su mirada, aunque nublada por el dolor y el cansancio, no perdía ese brillo determinado. Aunque no entendía del todo la situación, algo en su presencia me decía que no podíamos quedarnos más tiempo ahí.
—¿Dónde vamos? —pregunté finalmente, mirando a Aidan, que había terminado de escribir el mensaje y lo guardó en su bolsillo.
—A un lugar seguro. —La respuesta fue corta, pero no dejaba lugar a dudas. No había espacio para preguntas. —Unas personas llegaran aquí en cualquier momento. Ya no hay tiempo para nada más.
Noah intentó mover un poco la cabeza, como si quisiera decir algo, pero su voz apenas era un murmullo.
—No puedes quedarte aquí, Noah. —Aidan dijo esas palabras con firmeza, pero algo en su tono también revelaba que, aunque estuviera tomando el control, no todo estaba bajo su dominio.
Me acerqué a Noah, tomando su mano con suavidad. —No te preocupes. Vamos a salir de aquí.
Él asintió con dificultad, y pude notar que, a pesar de su debilidad, había algo en su mirada que me transmitía confianza. Sabía que Aidan tenía todo bajo control, pero no podía evitar sentir una creciente ansiedad. Algo más grande se estaba moviendo, y aún no sabía qué parte de todo esto me correspondía.
Con un último vistazo a Aidan, que ya estaba dirigiéndose hacia la puerta, tomé aire y traté de calmarme.
Era hora de irnos.
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Dark and Light
Mistério / SuspenseElla es un punto intermedio entre la luz y la oscuridad. Ellos son la perfecta combinación del bien y él mal. ¿Quieres saber que pasará en esta historia? Acompaña a Sara en su viaje lleno de incertidumbres, donde cada elección podría cambiarlo tod...
