Aidan me había llevado hasta el jardín y, con un gesto suave me indico que me sentara.
—¿Y bien? ¿Qué querías decirme? —pregunté mientras me acomodaba en la silla.
—No pensé que tuvieras tanta prisa —Respondió él en un tono suave acompañado de algo que se sentía como tristeza— ¿Te gustaría comer algo antes? O si prefieres, podemos tomar un café, lo que quieras.
Me levante de la silla ofreciéndome para ir yo.
—Espera, no es necesario. Mira esto —me dijo, mostrando un aparato redondo entre sus manos.
—¿Qué es eso? —le pregunté, curiosa.
—Si presionas aquí —señaló un botón rojo en el centro del aparato—, aparece alguien del servicio de inmediato.
Fruncí el ceño, algo incrédula.
—Sí, sabía que esa sería tu reacción —respondió él, sonriendo ligeramente ante mi incredulidad.
—Buenos días, ¿en qué puedo ayudarles? —apareció una de las muchachas, atrayendo nuestra atención. Aidan no pudo evitar sonreír aún más.
—¿No te parece gracioso esto? —aseguró, demostrando que tenía razón.
Me había quedado algo anonadada por la situación. ¿Cómo es que ella apareció así de la nada, cuando antes no había visto a nadie más cerca? Mi cara de asombro era evidente, pero no pude evitar formar una leve sonrisa al ver cómo Aidan reía sin control.
—Estás loco —solté, tratando de llamar su atención.
—¿Podrías traernos algo de comer y un poco de café, por favor? —Le pidió amablemente a ella, quien asintió antes de girarse y marcharse sin decir más.
Me incorpore de nuevo en la silla, con la mirada fija en el aparato.
—Parece que estás más familiarizado con esta casa de lo que pensé —inquirí, intentando tener, aunque sea una leve explicación.
—No es eso —aseguró, intentando convencerme—. Cuando llegue por primera vez aquí, me explicaron todo: cómo funciona y el por qué es difícil encontrar a alguien aquí por tu propia cuenta. La comunicación se limita a esto —dijo, señalando nuevamente el aparato.
—Entiendo —respondí, confirmando la razón por la cual no había encontrado a nadie hace unos minutos.
—Así es, pero es más fácil cuando sabes dónde debería estar la persona a quien quieres ver.
Ante su explicación, no pude evitar preguntarme si él sabía cuál era la habitación de Noah.
—¿Te sucede algo? Te ves un poco inquieta. Si te incomoda estar aquí, no quiero obligarte a quedarte —dijo Aidan, observándome con atención.
—No, no es eso —respondí rápidamente, esfumando los pensamientos de Noah de mi mete, no pensaba que mis pensamientos dejarían al descubierto mis emociones.
—Está bien, solo quiero asegurarme. Ya has pasado por mucho, y lo último que quisiera es hacerte sentir peor —su voz estaba cargada de una sinceridad que me hizo relajar.
No pasó mucho tiempo antes de que la misma muchacha del servicio regresara con una bandeja. En ella había un par de tazas humeantes, pan recién horneado y frutas perfectamente dispuestas. El aroma a café llenó el aire, y, por un momento, me sentí transportada lejos de las preocupaciones que me atormentaban.
—Gracias —le dije a la muchacha mientras dejaba todo en la mesa frente a nosotros.
Aidan esperó a que ella se retirara antes de servirme una taza de café.
—Espero que esto sea suficiente para que podamos conversar más relajados —dijo con una leve sonrisa, ofreciéndome la taza.
Le devolví la sonrisa y asentí, tomando un sorbo. Seguidamente disfrutamos del desayuno sin mencionar palabra alguna, sus ojos pocas veces los sentía observándome, pero me hacia la distraída mientras saboreaba la comida.
ESTÁS LEYENDO
Dark and Light
Mystery / ThrillerElla es un punto intermedio entre la luz y la oscuridad. Ellos son la perfecta combinación del bien y él mal. ¿Quieres saber que pasará en esta historia? Acompaña a Sara en su viaje lleno de incertidumbres, donde cada elección podría cambiarlo tod...
