Yo me entero de todo con Margarita. Ni hace falta que los culpables digan nada: desaparecieron por horas sin decir nada, la araña no andaba por ningún lado y cuando Kubrick y papá por fin vuelven se los ve cabizbajos y oscurecidos. Es difícil describir cómo se descompuso Margarita. No de la panza. De rabia se descompuso. El tono que tomó su cara no parecía posible en un humano. Aunque ahora que lo pienso ella no puede ser humana, si nació en el siglo XVIII. Bien. Yo no le había visto la pistola, pero de pronto la tiene en la mano y apunta primero a papá, después a Kubrick.
–Ustedes no pueden hacer esto. Robar mi araña, eso no puede estar bien.
–La perdimos –dice Kubrick, que no parece apenado–. Seguro que si ganábamos no era para tanto.
Tiene un tono de burla bastante desagradable e inapropiado. Salvo que espere conseguir algo haciendo enojar a Margarita todavía más. Me pongo a pensar que, conociéndolo a Kubrick, aunque sea insufrible y le guste hacerle chistes tontos a la gente, debe ser eso. Debe tener un plan secreto, pese a todo, ya que ni siquiera él es tan imprudente. Y sin que nadie lo noto me sonrío.
–Pero lo vamos a resolver, no te preocupes –dice papá.
–Queremos ser de lo más honestos con vos, ya que la otra vez no te preguntamos, y darte todas las garantías de que vamos a resolver el problema y recuperar a la araña sana y salvo.
–Vamos a resolver este lío seguro, vos de eso no te preocupes.
–¿Y cómo van a resolverlo, par de genios?
Ahí hasta yo, que no soy rápido, me doy cuenta de lo que están tramando. Debe ser claro también para Margarita, que sí es rápida, pero ella quiere escucharlo con todas las letras. Repite su pregunta y ahora le responden.
–Vamos a resolver todo este lío antes del mediodía –dice Kubrick.
–Vamos a tener un GTGM de última generación, reluciente. Ya lo estuvimos viendo, es un aparato de la mejor tecnología.
–¿Có-mo-pien-san-re-sol-ver-es-to?
–Muy sencillo –intervengo yo–. Estos impresentables quieren apostar otra araña para recuperar la primera y a la vez conseguir el arma.
–Sí, más o menos –dice papá.
–En realidad con una araña no nos alcanzaría, a esta altura de la noche y con tanto por delante que espera ser ganado.
–Necesitamos las tres arañas que te quedan, Margarita.
Al verla yo pienso que la mujer va a desmayarse.
***
Podría contar lo que siguió en varios capítulos, y a lo mejor un día lo haga. Si llego a viejo y tengo un rato de paz, creo que valdría la pena. Sería interesante mostrar cómo entre papá y Kubrick un poco convencen y un poco engañan a Margarita. O tal vez ella, que es más astuta, los manipula para que ellos actúen así. Es difícil saberlo. Yo creo que en esa discusión de adultos me perdí varias cosas.
Los hechos centrales, en cambio, son claros. Margarita les da las tres arañas. Kubrick y papá van a jugar. También va Jaimie, que a la vuelta me cuenta la partida con bastante detalle. Yo, que ni conozco las reglas del póker, me pierdo muchas cosas.
No voy a decir que solo me pasa con el póker. Me pasa un poco con la vida en general. Nunca entiendo las reglas. Según Jaimie, en un momento quedan jugando solo papá y un oficial británico. No era el jugador adicto del principio, contra el que perdió la araña. Es un oficial que se llama Halliday y que le ganó la araña original a lo largo de la noche al adicto. Según Jaimie, Halliday tiene una calva brillante y es cabo de la Royal Air Force.
Papá en un momento pierde una araña más. Luego la otra. Solo le queda la última, y después de perderla la muerte segura, o algo peor, a manos de la Negra Margarita. Pero de repente recupera una araña.
Luego la pierde. Parece que va a perder también la última pero poco a poco remonta. Gana una araña, otra, y también la primera araña. Halliday está por retirarse, se siente un imbécil, pero papá le apuesta las cuatro arañas, que valen más que un edificio de departamentos en pleno bulevar Oroño, por un lanzacohetes. Un GTGM y unos pocos soberanos. GTGM quiere decir que lanza sus misiles a objetivos en tierra. Halliday se tienta, aunque vaya a tener que robarles a sus propios patrones si le llega a ir mal.
Papá gana. Se lleva todo y compra un desayuno de lo más suntuoso para todos nosotros, el resto de su equipo. Cuando amanece todos nos juntamos frente a ese festín.
Va a ser nuestro último momento de paz antes de que todo acabe. O antes de que todo acabe con nosotros.
***
–Pongamos a prueba el GTGM –dice Margarita, que devoró su desayuno en tiempo récord–. Ya el sol salió del todo, no perdamos más tiempo. Yo voy a disparar, a ver.
Nos hace salir de la tienda para mostrarnos. Nos la muestra con el mentón. Apunta a una casucha bastante destruida en la que me parece ver a un soldado del Protectorado chileno.
–No va a servir de nada, estratégicamente, destruir ese puesto –empieza papá.
–Vos me hablás de estrategia –se ríe la Negra Margarita, que recuperó su buen humor–. ¿Vos me hablás de estrategia, Rodríguez, que viniste al Territorio para conseguirle un corazón a Jairo? Y te quedaste varado, entonces tuvo que venir tu otro hijo a rescatarte. Y después, como los dos se demoraban, vino también tu hijo menor, el del problema cardíaco con el que había empezado todo. Ahora andás lastimado y son tus hijos los que te rescatan a vos. Vos sos un fardo. Más te habría valido quedarte en casa, si les querías dar una mano. Así que no vengas justo vos a hablarme de estrategia.
Yo me planto frente a Margarita. Es una mujer muy anciana pero no me importa. La tomo de las solapas y la sacudo.
–Vos no le hablás a mi papá, me oís. Él hizo lo mejor que pudo y después que no haya salido es otra cosa.
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El Territorio
Science Fiction...lo único que cambia es el pasado El joven Antay necesita un corazón para su hermano. Su única posibilidad de conseguirlo se halla en el Territorio, provincia donde los delitos están permitidos... La antigua República Argentina fue invadida en 198...
