Capítulo veinticinco

648 101 36
                                        

― Hola, Josh. Lo siento, me quede dormido y apenas vi tu mensaje de que venías para acá... ―Pete se quedó en silencio al verme sentado sobre el sofá de su sótano con Gerard, y sus ojos se abrieron grandes.

― Hola, Pete. Antes de que digas cualquier cosa, déjame explicarte ―le pedí poniéndome de pie.

― ¿Qué te deje explicarme? ―inhaló profundo poniendo las manos sobre su cadera― Sube.

― Pero...

― Hazlo, Joshua.

Le dediqué una última mirada lastimosa a Gerard antes de subir las escaleras delante de Pete. Me sentía como un niño pequeño a quien acababan de atrapar después de haber cometido una travesura, lo cual era muy apegado a mi situación.

Pete cerró la puerta y nos quedamos solos en el pasillo.

― ¿En qué demonios estabas pensando al traer a Gerard aquí? ―soltó claramente molesto y frustrado― ¿No te das cuenta en el gran problema en el que nos has metido?

― Sí, ya sé, pero escucha, lo hice por una buena razón.

― Eso no importa, Josh. Te dije que evitaras hablar con él porque ambos sabíamos las consecuencias que enfrentaríamos y a ti no te importó. ¿Qué rayos le vamos a decir a Brendon?

― Yo hablaré con él, le explicaré todo ―traté de calmarlo―. Además, solo será Gerard, lo prometo.

― ¿Quieres dejar de hacer promesas que no vas a cumplir? ―alzó la voz bastante irritado―. Te conozco tan bien que podría apostar a que en menos de una semana también lo tendremos a él aquí.

Se dio la vuelta para comenzar a caminar en círculos. Tenía razón, era un completo idiota, pero todo esto valdría la pena si resultaba como lo planeaba y Gerard nos ayudaba a encontrar a Tyler. De todas formas, ¿no era eso el propósito de todo esto?

Dejé que pasaran unos minutos para que se relajara un poco y luego hablé.

― Le conté a Gerard sobre los sueños que he estado teniendo y entre ambos llegamos una teoría ―Pete no dijo nada, así que continué―. Creemos que los sueños que tengo no son eso, sino que son experiencias reales que puedo vivir a través del cuerpo de Tyler.

― Esperen, esperen, ¿pueden explicarme todo desde el inicio una vez más? Pero más despacio.

Ahora nos encontrábamos los tres de vuelta en el sótano. Gerard y yo tratábamos de hacerle entender a Pete sobre el significado y origen de los sueños después de que él accediera a escucharnos.

― Está bien ―me tomé un momento para ordenar mis ideas y tratar de ser más claro―. El día que nos encontrábamos desayunando los cuatro en la cafetería y nos enteramos de la desaparición de Tyler, ¿recuerdas que les había contado a los chicos y a ti al llegar que no dormí bien porque había tenido un extraño sueño? ―le pregunté a Pete y él asintió con la cabeza― Pues después de ese sueño tuve otros tres más y todos muy parecidos.

― Una de las características más importantes es que Josh puede ver y experimentar diferentes sensaciones incluso cuando se trata de un sueño, como si lo estuviera viviendo en carne propia. Por ejemplo, cuando reconoce que el clima es frio o húmedo, cuando siente dolor físico o puede percibir olores y sabores. Algo que no podemos hacer normalmente al dormir ―me ayudó Gerard.

― ¿Entonces es cómo si vieras a través de los ojos de Tyler? ―me cuestionó Pete.

― Es un poco más complejo que eso ―intervino Gerard―. Si Josh sólo pudiera ver lo que ve Tyler entonces no podría sentir lo que siente, sin embargo, lo hace. Nuestra teoría es que la mente de Josh se transporta o conecta al cuerpo de Tyler al dormir, así es como Josh logra ser consciente de las acciones que realiza aun cuando está durmiendo.

― ¿Eso es posible? ―preguntó Pete con asombro.

― Bueno, no pude encontrar mucha información al respecto, pero es una posibilidad ―continuó Gerard―. Y la razón por la que Josh puede hacer eso porque él y Tyler lograron establecer un vínculo muy profundo durante el periodo que estuvieron juntos.

Ambos me miraron. Confiaba en que Dallon no le hubiera dicho nada sobre Tyler y yo a nadie, en especial a Pete y a Brendon, pero ya sentía que comenzaban a sospechar.

En verdad quería contarles todo, pero sabía que si lo hacía en ese momento las cosas se complicarían aún más porque ellos me exigirían respuestas a preguntas que jamás logré resolver, y revelar secretos que no estaba seguro de comprender.

Me sentía presionado porque entre más nos acercábamos a Tyler, más nos acercábamos a la verdad, y no estaba listo para enfrentarla.

Mi celular sonó justo cuando Pete estaba por decir algo, y yo agradecí mentalmente a quien sea que me hubiera enviado un mensaje, pero la sensación de alivio terminó cuando vi de quien provenía.

― Es Brendon, dice que está afuera ―miré a Pete y a Gerard.

― ¿Qué? ¿Le dijiste que nos reuniríamos? ―me preguntó Pete alarmado y tomó mi celular para revisarlo.

― ¡Claro que no! Sólo a ti te envíe el mensaje ―respondí indignado.

― ¡No, idiota, lo enviaste por el grupo!

― ¿Qué? No, no, no ―le quite el celular sólo para verificar que en verdad yo era el tonto más tonto del mundo.

En cuanto quite la vista de la pantalla, Pete me dio un golpe en el brazo y yo tomé un cojín para protegerme, quejándome del dolor.

― ¿Quieren que me vaya por la puerta trasera? ―preguntó Gerard en medio de nuestra pelea y ambos nos detuvimos mirandonos entre nosotros y luego a él.

― ¡Sí! Vamos rápido antes de que...

― Mierda ―fue lo último que logró decir Pete cuando nos pusimos de pie dispuestos a correr escaleras arriba,

justo cuando Brendon entraba por la puerta.

Slowtown | JoshlerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora